Crisis de pareja: director vs. compositor

  03 Enero 2014

¿Dos hombres y un destino?

hitchcock-y-herrmannEn este artículo, en vez de abordar las excelentes músicas que se han compuesto para muchas de las películas que se tratan en este Rashomon dedicado a la crisis de pareja, hemos preferido abordar este mismo tema pero desde otro punto de vista. Vamos a ver aquellas parejas de compositores y directores que, tras una estrecha colaboración en diversas películas, por un motivo u otro se rompió, y es que la crisis a todos llega.

De hecho, hay tantas que lo más seguro es que nos dejemos más de una, pero no las más sonadas, que esas sí están.

Alfred Hitchcock y Bernard Herrmann

Alfred Hitchcock contó con Bernard Herrmann durante doce largos años, desde que se conocieran en 1954 a raíz de Pero… ¿quién mató a Harry? Esa estrecha colaboración en lo profesional también se caracterizó por serlo en lo personal, a pesar del ego subido y fuerte carácter de ambos creadores.

La música de Herrmann brilló en películas como: El hombre que sabía demasiado (1955), Falso culpable (1956), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959), Psicosis (1960), Los pájaros (1962) —aunque aquí Herrmann hizo más bien poco—, y Marnie, la ladrona (1963).

Su ruptura llegaría con Cortina rasgada (1966), una ruptura no exenta de polémica y de grandes anécdotas. La carrera de Herrmann iba viento en popa, mientras que Hitchcock acababa de recibir una de las peores críticas de toda su carrera con Marnie, la ladrona, a la que la crítica consideró una película menor en la filmografía del director.  A todo ello se le suma la presión que sobre el director ejercían los directivos de la Universal en contra del compositor.

Pero el desencadenante de la ruptura fue una acalorada discusión por teléfono entre director y compositor. El primero quería para su película una música al estilo de las que estaban triunfando en esa década, ese toque pop, estilo Mancini o hilo musical melódico. Sin embargo, Herrmann construyó una partitura rozando casi lo experimental, con notas atonales y sonidos estridentes. Herrmann no componía pop y así se lo hacía saber a Hitchcock, mientras que éste, que había presenciado esa misma mañana las sesiones de grabación con la música de Herrmann para Cortina rasgada, se rasgaba las vestiduras ante tal sonido.

Peter Greenaway y Michael Nyman

Peter Greenaway y Michael Nyman eran uña y carne en la época de finales de los setenta y los ochenta. Trabajos como: Vertical features remake (1978), 1-100 (1978), A walk through H (1979), The Falls (1980), El contrato del dibujante (1982), Zoo (1986), Conspiración de mujeres (1988), El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989) y Los libros de Próspero (1991).

Precisamente este último film fue el desencadenante de la ruptura entre ambos. Greenaway rechazó de pleno la partitura de Nyman para Los libros de Próspero y a partir de ahí con sus nuevos trabajos de los noventa, Darwin (1992), El niño de Macon (1993), The Pillow Book (1996) y 8 mujeres y ½ (1999) empiezan a desfilar todo tipo de compositores o incluso a carecer de música original. Más caos encontramos en sus posteriores películas.

Y todo lo contrario pasa con Michael Nyman, que poco a poco va madurando y encontrando otras sonoridades que lo llevan a trabajar con todo tipo de directores y a elaborar trabajos muy notables. Empezando por El piano (1993), Seis días, seis noches (1994), El ogro (1996), Gattaca (1997), Wonderland (1999), El fin del romance (1999), El perdón (2000), The Libertine (2004), Elefante blanco (2012) y 2 Graves (2013).

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Goran Bregovic y Emir Kusturica

Goran Bregovic y Emir Kusturica, compositor y actor-músico-director, comenzaron una exitosa colaboración juntos que reportó trabajos tan notables como: Tiempo de gitanos (1988), El sueño de Arizona (1993) y Underground (1995).

Pero esa versatilidad de Kusturica que le faculta como músico unida a un gran ego, hace que a partir de Gato negro, gato blanco (1998) prescinda del compositor y amigo Bregovic, y así es él mismo quien firma muchas veces la música de sus últimas películas, como por ejemplo en La vida es un milagro (2004) o es otras ocasiones es su hijo Stribor Kusturica quien lo hace, como en Prométeme (2007).

Mientras tanto, Goran se ha visto obligado a relanzar su carrera como músico y compositor folk-rock, y a componer pequeñas partituras para cine de escasa calidad de su país.

Zhang Yimou y Zhao Jiping

El compositor chino Zhao Jiping supuso ser todo un peso fuerte en el inicio de la carrera del director compatriota Zhang Yimou. Quién no recuerda películas como: Sorgo rojo (1987), Semilla de crisantemo (1990), La linterna roja (1991), Qiu Ju, una mujer china (1992) o ¡Vivir! (1994).

Sin embargo, tras esta última, con La joya de Shangai (1995), Yimou inicia una escalada con la que va cambiando cada dos por tres títulos de compositor y, así, a Zhang Guangtian, le siguen San Bao en Ni uno menos (1999) y El camino a casa (1999); Tan Dun en Héroe (2002); Shigeru Umebayashi en La casa de las dagas voladoras (2004) y La maldición de la flor dorada (2006); Zhao Lin en Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos (2009); y Chen Qigang en Amor bajo el espino blanco (2010) y Las flores de la guerra (2011).

A falta de conocer con quien nos sorprenderá en la película que actualmente se encuentra rodando, Return (2014), y sin desmerecer los trabajos de todos estos otros excelentes compositores, algunos de ellos realmente buenos, es una pena que una estrecha y portentosa colaboración, la iniciada por Yimou y Jiping, se fuese al traste y no diese lugar a otras obras tan notables como las de sus inicios.

Jiping sigue componiendo y, tras romper con Yimou en 1994, ha realizado trabajos tan nombrados como: Pólvora roja, pólvora verde (1994), La sombra del emperador (1996), El emperador y el asesino (1998), Confucio (2010) y Yi jiu si er (2012), sin desmerecer otras que compaginó mientras trabajaba con Yimou como: Adiós a mi concubina (1993) y Tierra amarilla (1985).

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Neil Jordan y George Fenton

Neil Jordan contó con George Fenton en sus primeros trabajos: En compañía de lobos (1984), El hotel de los fantasmas (1988) y Nunca fuimos ángeles (1989).

Una relación que parecía sólida todo y que en Mona Lisa (1986) recurrió a Michael Kamen; mientras que en Amor a una extraña (1991) y Juego de lágrimas (1992), Jordan recurrió a Anne Dudley.

Fenton iba a ser el compositor de su siguiente film, Entrevista con el vampiro (1994), pero su música fue rechazada de muy malas maneras por Jordan que ya nunca más quiso saber de Fenton.

Takeshi Kitano y Joe Hisaishi

Joe Hisaishi y Takeshi Kitano protagonizan otro de esos binomios que nunca pensarías que va a acabar mal, pues el talento de los dos así como la perfecta sintonía existente entre ambos nunca hubiese hecho presagiar el fin de esta fructífera relación.

Entre 1991 y 2002 se establece entre ambos una fiel correspondencia que da lugar a trabajos de mucha calidad: A scene at the sea (1991), Sonatine (1993), Kids return (1996), Hana-bi (Flores de fuego) (1997), El verano de Kikujiro (1999), Brother (2000) y Dolls (2002).

Pero precisamente tras Muñecas, dicha unión se rompió y Kitano dio paso a otros compositores en su filmografía. Así, en Zatoichi (2003) ya cuenta con Suzuki Keiichi, con el que volverá a contar en Outrage (2010) y en Autoreiji: Biyondo (2012); en Takeshis’ (2005) con Nagi; en Kantoku – Banzai! (2007) con Ikebe Shinichirô; y en Akiresu to kame (2008) con Kajiura Yuki.

Por su parte a Hisaishi no le falta trabajo, más bien no para de crear y compone del orden de 4 o 5 películas al año, entre las que destacan todas sus bandas sonoras para Hayao Miyazaki.

En una entrevista realizada al director Takeshi Kitano, éste confesó que prescindió de Joe Hisaishi por mostrarse poco flexible en su trabajo, se opuso a la opinión del director de que en su film Zatoichi se necesitaba poca música. Toda una declaración de que entre ambos saltaron algo más que chispas y ello conllevó al fin de esta relación.

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Roland Emmerich y David Arnold

El director alemán afincado en Estados Unidos Roland Emmerich inició su andadura americana contando con los servicios del compositor inglés David Arnold: Stargate: puerta a las estrellas (1994), Independence Day (1996) y Godzilla (1998) fueron los resultados.

Sin embargo, tras un escarceo con ni más ni menos que John Williams en El patriota (2000), decidió recurrir a un par de casi compatriotas para sus siguientes films: El día de mañana (2004), 10,000 BC (2008), 2012 (2009), Anonymous (2011) y Asalto al poder (2013), los compositores austriacos Harald Kloser y Thomas Wanker.

Ron Howard y James Horner

Ron Howard, director con el que el compositor californiano James Horner trabajó 16 largos años, decidió a partir de Cinderella Man (2005) hacer efectiva la ruptura de colaboración entre ambos y probar suerte con otros compositores.

En un principio se habló de problemas de agenda de Horner, pero lo cierto es que en este trabajo Howard cuenta con Thomas Newman, al que se le unirá de manera permanente, hasta la fecha, el todopoderoso Hans Zimmer en trabajos como: El código Da Vinci (2006), El desafío – Frost contra Nixon (2008), Ángeles y demonios (2009), ¡Qué dilema! (2011) y Rush (2013).

Sorprendentemente, para su próximo proyecto In the Heart of the Sea (2015) está anunciado como compositor nuestro paisano Roque Baños.

Con Horner, Howard consiguió excelentes trabajos como: Cocoon (1985), Willow (1988), Apolo 13 (1995), Rescate (1996), El Grinch (2000) y Una mente maravillosa (2001); sin embargo tras este último trabajo ya no ha vuelto a recurrir a él.

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Walter Hill y Ry Cooder

Walter Hill, director californiano bastante irregular, empezó su carrera confiando la música de sus películas a su paisano Ry Cooder: La presa (1981), Calles de Fuego (1984), El gran despilfarro (1985), Cruce de caminos (1986), Johnny el guapo (1989), El tiempo de los intrusos (1992), Gerónimo, una leyenda (1993) y El último hombre (1996).

Pero tras una sólida colaboración entre ambos, algo parece haber pasado pues en sus últimas obras, Hill ha prescindido de Cooder: Supernova (El fin del universo) (2000), Invicto (2002) y Una bala en la cabeza (2012). Circunstancia ésta que ha coincidido con una peor calidad del cine de Hill.

Pedro Almodóvar y Bernardo Bonezzi

Pedro Almodóvar contó en los ochenta con su por entonces amigo y compañero de fatigas de la movida madrileña, el compositor Bernardo Bonezzi. Bonezzi puso música a: Laberinto de pasiones (1982), ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), Matador (1986) y Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988).

Sin embargo tras esta última, que reportó bastante éxito y fama en la carrera de ambos, las diferencias entre ellos salieron a la luz y una colaboración que se antojaba perfecta, vio su fin.

Almodóvar, encumbrado con numerosos premios de su Mujeres…, probó suerte con compositores de la talla de Ennio Morricone o Ryuichi Sakamoto, hasta dar con Alberto Iglesias con el que sigue, mientras que Bonezzi tonteó con Manuel Gómez Pereira, Pedro Olea, y Agustín Díaz Yanes entre otros.

Bonezzi falleció en agosto de 2012, pero justo seis años antes en unas declaraciones dijo esto sobre si resultó fácil su colaboración con Almodovar: «Qué va. Absolutamente al revés. De hecho, tras esas películas decidí dar por terminada nuestra colaboración. La diferencia de criterios era muy grande, en aquel momento me era difícil trabajar en contra de lo que sentía. Ahora soy más flexible».

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Julio Medem y Alberto Iglesias

El actual colaborador de Pedro Almodóvar, Alberto Iglesias, lo fue también en su día del también vasco, el director Julio Medem, con el compaginaba sus trabajos junto con los del director manchego y otros.

Con Medem, Alberto compuso música para Vacas (1991), La ardilla roja (1993), Tierra (1996), Los amantes del Círculo Polar (1998) y Lucía y el sexo (2001). Con el director vasco obtuvo 4 premios Goya y con el manchego lleva cinco de momento.

Sin embargo, retrocediendo a saber qué pudo pasar entre ambos autores donostiarras, no hay nada cierto sobre el tema, pero parece ser que problemas de agenda de Alberto le llevaron a decirle a su amigo Julio que no, y lo bien cierto es que a fechas de ahora, ambos siguen su carrera por caminos diferentes.

Alberto compagina trabajos de Pedro Almodovar con otros de incluso mayor calado internacional, mientras que Julio ha encontrado en la compositora inglesa Jocelyn Pook la musicabilidad que quiere para sus películas y que parecía haber encontrado con Alberto Iglesias, prueba de ello son Caótica Ana (2007) y Habitación en Roma (2010).

Alex de la Iglesia y Roque Baños

También parecía que la relación entre Alex de la Iglesia y el compositor de Jumilla, Roque Baños, iba a ser uno de esos tándem indisolubles: Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002), Crimen ferpecto (2004), Los crímenes de Oxford (2008) y Balada triste de trompeta (2010).

Pero después de una dilatada obra conjunta el director bilbaíno ha decidido recurrir al compositor mallorquín Joan Valent, que firma La chispa de la vida (2011), Las brujas de Zugarramurdi (2013) y el futuro episodio The Confession de la obra coral todavía en post-producción Words with Gods (2014).

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Un toque de infidelidad

Otras parejas en cambio, se han mantenido muy sólidas a lo largo de sus colaboraciones todavía vigentes, pero con algún episodio de infidelidad.

Unas veces provocado por exigencias de los estudios o los productores de las películas, otras por el mismo director que ha ido a buscar otro compositor más adecuado para el tipo de música de determinadas películas en las que su compositor habitual no tenía experiencia o no es un experto, en otras han sido los compromisos de uno u otro autor el que les ha obligado a hacer un receso en su colaboración y, en otras ocasiones, debidas a rabietas pasajeras de alguno de los dos, el director o el compositor.

Así por ejemplo tenemos casos como:

Steven Spielberg y John Williams: iniciaron su estrecha colaboración con Loca Evasión (1974) y Tiburón (1975) y aun sigue, pero por el camino se quedó El color púrpura, donde Spielberg quiso contar con Quincy Jones.

Robert Zemeckis y Alain Silvestri: su relación comenzó con Tras el corazón verde (1984) y sigue hasta la fecha, pero Zemeckis contó con Phil Marshall y Jimmy Buffett para el episodio de la serie Johnny Bago (1993), Johnny Bago Free at last, y para el documental de TV, The 20th Century: The pursuit of Happyness (1999) con música de Michael Clemens.

Ya comentamos, con motivo del monográfico de Cronenberg, en un artículo que la fiel colaboración entre David Cronenberg y Howard Shore sólo se vio interrumpida en una ocasión. La Paramount, por no decir Dino de Laurentiis, son los responsables, para bien y/o para mal, de que La zona muerta(Dead zone, 1983) no cuente con música de Howard Shore. Era política de la productora trabajar con compositores de la casa, habituales de la misma, y por ello no se contó con Howard Shore, e irónicamente se contó con Michael Kamen que nunca anteriormente había trabajado en ninguna película de Hollywood.

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Pocas conexiones entre compositor y director han sido y son tan de almas gemelas como la que hay entre Danny Elfman y Tim Burton. Su misma visión de mundos delirantes, con personajes de lo más increíbles y en situaciones de lo más estrambóticas, nos lleva a afirmar que estamos ante uno de los binomios más creativos y sugerentes de la industria del cine de todos los tiempos. Obras como La gran aventura de Pee-wee (1985), Beetlejuice (1988), Batman (1989), Eduardo Manostijeras (1990), Batman vuelve (1992), Pesadilla antes de Navidad (1993), Mars Attacks! (1996), Sleepy Hollow (1999), El planeta de los simios (2001), Big Fish (2003), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), La novia cadáver (2005), Alicia en el país de las maravillas (2010), Sombras tenebrosas (2012), Frankenweenie (2012) y su último film, aun en post-producción, Big Eyes (2014), cuentan con la excepcional música de Elfman.

Sin embargo, en toda esta carrera hay una falta que hizo pensar en lo peor y que finalmente no fue más que una simple rabieta. Parece ser que del compositor, que no estuvo muy de acuerdo con la inserción de los cortes de la banda sonora en Batman vuelve, y que duró mientras se estaba en el proceso de producción de Pesadilla…, y ello hizo que Elfman no quisiera hacer la música para Ed Wood (1994) que finalmente contó con la música, excelente también, de Howard Shore.

Roman Polanski estableció una excelente relación con el también polaco compositor Krzysztof Komeda, pero tras su muerte, buscó entre compositores que iban de Jerry Goldsmith a Ennio Morricone, Vangelis o Philippe Sarde, ese sonido que no consigue encontrar hasta que da de nuevo con otro paisano, Wojciech Kilar, compositor de clásica y cine, asociado al cine de Andrzej Wajda y de Krzysztof Zanussi.

Con él realiza: La muerte y la doncella (1994), La novena puerta (1999) y El pianista (2002). Y con él, que parecía que Polanski había encontrado la estabilidad y esa musicalidad en su cine que había perseguido desde la desaparición de Komeda, pero va a ser que no.

Kilar decide terminar con Polanski y centrarse en la composición de piezas clásicas, y así, el director tiene que con Oliver Twist (2005) buscar a la compositora inglesa Rachel Portman quien no le reporta el sonido deseado. Así es que cinco años más tarde, inicia en El escritor (2010) una relación director-compositor con el compositor francés Alexandre Desplat, con el que repetirá en Un dios salvaje (2011) y también en su último proyecto, La Vénus à la fourrure (2013).

Kilar, recientemente fallecido (29 de diciembre de 2013), centró su trabajo en la música clásica, pero no perdió de vista el cine en todos estos años y así, antes de fallecer, nos ha dejado obras como: Persona non grata (2005), La noche es nuestra (2007), Il sole nero (2007), Serce na dloni (2008) y un excelente trabajo para Rewizyta (2009).

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Pino Donaggio dejó la música pop italiana de los 60 para ser el compositor por excelencia del director americano Brian de Palma. Suyos son trabajos como Carrie (1976), Una familia de locos (1979), Vestida para matar (1980), Impacto (1981) y Doble cuerpo (1984).

Tras su última colaboración juntos, un fracaso en todos los sentidos —En nombre de Caín (1992)—, De Palma dejó de colaborar con Donaggio y no ha sido hasta 2012 en que han vuelto a unirse, tras el deseo del director de reencontrar la música ideal para cuando en sus películas se produce esa mezcla de melancolía, suspense y erotismo que sólo el compositor italiano ha sabido darle. Estamos hablando de Passion (2012), una nueva colaboración, parece que puntual, en esta relación que parecía iba a ser para siempre. Entre una y otra, Donaggio ha seguido colaborado de forma esporádica con Dario Argento o Philip Haas entre otros.

Tras su éxito en Los 400 golpes (1959) con música de Jean Constantin, François Truffaut y Georges Delerue, con cierto prestigio por su trabajo para Hiroshima mon amour (1959) de Alain Resnais, se conocieron un año después, entablando así una colaboración que se iniciaría con Tirad sobre el pianista (1960) y que contaría con algunas idas y venidas.

Tras esta primera colaboración vendrían otras tres: Jules y Jim (1962), El amor a los veinte años (Antoine et Colette) (1962) y La piel suave (1964); pero tras ellas, la primera ruptura, protagonizada por Truffaut al poder tener la suerte de trabajar con su admirado Bernard Herrmann en Fahrenheit 451 (1966), a la que le seguiría, también con Herrmann, La novia vestía de negro (1968).

Tras este pequeño paréntesis con el compositor de Hitchcock, Truffaut recurre al también compositor galo Antoine Duhamel para poner música a Besos robados (1968), La sirena del Mississippi (1969), El pequeño salvaje (1970) —aunque aquí sólo ejerce de director de la música de Antonio Vivaldi— y Domicilio conyugal (1970).

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Y tras él, de nuevo vuelve a dejarse conducir por las talentosas manos de Georges Delerue en Las dos inglesas y el amor (1971), Una chica tan decente como yo (1972) y La noche americana (1972). La siguiente ruptura Truffaut-Delerue, al igual que la primera, fue por carta.

En una carta de François Truffaut a Georges Delerue del 19 de diciembre de 1974 le decía: “Mi querido Georges. Estoy traicionándole, pero como es con Maurice Jaubert, no es exactamente adulterio sino necrofilia. Estoy seguro de que este fin de año estará dedicado por completo a su ópera. Créame cuando le digo que les deseo a usted y a su esposa el mayor de los éxitos en esta gran empresa”.

Y es que Truffaut utilizó música que recuperó de su idolatrado Maurice Jaubert (1900-1940) para sus siguientes cuatro películas: Diario íntimo de Adela H. (1975), La piel dura (1976), El amante del amor (1977) y La habitación verde (1978). El director le había confesado en más de una ocasión a Delerue que adoraba la música de Jaubert y cómo lamentaba que ya no pudiese componer más para el cine, así que Delerue nunca le reprochó esta infidelidad en su relación, que se vería compensada con las siguientes cuatro películas que cerrarían la filmografía de Truffaut, quien falleció en 1984: El amor en fuga (1979), El último metro (1980), La mujer de al lado (1981) y Vivamente el domingo (1983).

Entre 1974 y 1999 la colaboración que se produjo entre el director Sydney Pollack y el compositor Dave Grusin dio trabajos tan excelentes como Yakuza (1974), Los tres días del Cóndor (1975), Un instante, una vida (1977), El jinete eléctrico (1979), Ausencia de malicia (1981), Tootsie (1982), Habana (1990), La tapadera (1993) y Caprichos del destino (1999) y solamente se vió truncada un par de veces.

La primera, cuando en 1985 Pollack decide recurrir a John Barry, con experiencia en películas con África por escenario, para componer la magistral Memorias de África (1985); y la segunda, diez años más tarde, con Sabrina (y sus amores) (1995) en la que el director pudo contar con el gran John Williams.

Y finalmente fue con James Newton Howard en La intérprete (2005) con quien Pollack cerraría su carrera, sin su ya viejo amigo y conocido, Dave Grusin, quien sigue activo, como ya ha demostrado en La apuesta perfecta (2006) o en su último proyecto, aun por estrenar, Skating to New York (2014) de Charles Minsky.

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Hasta que la muerte los separe

Para cerrar este recorrido por parejas que se juntan y se separan, o parejas que vuelven a encontrarse tras una pequeña infidelidad, también tenemos muchas otras parejas fieles a lo largo de la carrera de ambos y que lo siguen siendo en muchos casos. He aquí algunos ejemplos:

Armando Trovaioli — Ettore Scola

Ennio Morricone — Guissepe Tornatore

Ernest Gold — Stanley Kramer

Masaru Sato — Akira Kurosawa

David Newman — Danny De Vito

Maurice Jarre — David Lean

Eric Serra — Luc Besson

Gabriel Yared — Anthony Minghella

Carles Cases — Ventura Pons

Nino Rota — Federico Fellini

Carlo Rustichelli — Pietro Germi

Philippe Rombi — François Ozon

Fiorenzo Carpi — Luigi Comencini

José Nieto — Vicente Aranda

Terence Blanchard — Spike Lee

Mikis Theodorakis — Michael Cacoyannis

Franco Piersanti — Gianni Amelio

Francis Lai — Claude Lelouch

Marco Beltrami — Guillermo del Toro

Michel Legrand — Jacques Demy

Henry Mancini — Blake Edwards

John Morris — Mel Brooks

Mario Nascimbene — Valerio Zurlini

Nicola Piovani — Nanni Moretti

Zbigniew Preisner — Krysztof Kieslowski

Richard Robbins — James Ivory

Philippe Sarde — Claude Sautet

Marc Shaiman — Rob Reiner

Patrick Doyle — Kenneth Branagh

François de Roubaix — Robert Enrico

Mychael Danna — Atom Egoyan

Vladimir Cosma — Francis Veber

Angelo Badalamenti — David Lynch

Georges Auric — Jean Cocteau

John Addison — Tony Richardson

Escribe Juan Fco. Álvarez

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