‘Luna nueva’ (His girl Friday, 1940) de Howard Hawks

  13 Enero 2014

La comedia screwball y la guerra de sexos 

luna-nueva-2Las relaciones de pareja son complicadas, los problemas que con el tiempo surgen entre dos personas en numerosas ocasiones no son superados, provocando la ruptura. ¿Pero qué sucede cuando se retoma una y otra vez, cuando tras muchas idas y vueltas en esa relación de amor odio gana la primera? En la vida real posiblemente sería una tragedia interminable, pero en una película sería más común que nos encontrásemos ante una comedia romántica.

Cuando en 1934 Frank Capra dirigió Sucedió una noche ni él, ni sus dos protagonistas, Claudette Colbert y Clark Gable, sospechaban el futuro éxito de la cinta ni lo que supondría para el cine. Sobre todo Gable, pues el rodaje fue el particular castigo que le impuso Louis B. Mayer después de que le pidiera un aumento de sueldo, como represalia optó por prestarlo a la Columbia.

Esta divertida road movie de guerra de sexos entre una joven rica y un periodista ganó cinco Oscar. Y creó la comedia screwball, las antiguas comedias románticas. Algo que el conservador director seguro no esperaba.

Entre este género alocado, de ritmo frenético y de una continua lucha de sexos, hay lugar para representar otra lucha, la de clases, algo habitual del género al haber nacido en plena depresión. La tensión sexual, siempre presente, debía tener mucho cuidado cómo se reflejaba pues la época coartaba terriblemente las libertades, eran los años de la Ley Seca en la calle y en el cine del Código Hays.

Con estos antecedentes y muchas y muy brillantes cintas del género, como La fiera de mi niña, en 1940 Howard Hawks dirigió Luna nueva.

Luna nueva

Howard Hawks fue uno de esos genios del cine que tocase el género que tocase hacía una gran película, creando joyas irrepetibles como Scarface, el terror del hampa, Río Bravo o Los caballeros las prefieren rubias, siendo todas obras ejemplares e imprescindibles.

Entre sus comedias románticas se encuentran algunas de las mejores y más representativas como La novia era él o Luna nueva un remake de Primera plana (Dir. Lewis Milestone, 1931), la cual sería a su vez revisada en 1974 por otro de los grandes: Billy Wilder, donde unió a una reconocida pareja cinematográfica, una de las que mejores y más divertidos momentos nos han proporcionado, los inseparables Jack Lemmon y Walter Matthau.

Aunque inicialmente en las screwball era más habitual que una mujer económicamente superior al hombre, liberal y autosuficiente, fuera quien irrumpiera en la vida del personaje masculino, trastocándola y al punto de volverle loco —como en La fiera de mi niña—, en otras ocasiones, como en Luna nueva, él es quien carece de pareja, tratando mediante ardides de recuperar a su ex mujer, Hildy, quien pretende volver a casarse.

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Hildy es una periodista vivaz, inteligente y trabajadora que intenta abandonar su faceta como periodista para contraer matrimonio por segunda vez. En su caminar firme y su entallado traje de chaqueta de raya diplomática se desvela a una mujer elegante, segura y profesional, algo que no encaja del todo con  su insulso prometido Bruce, por quien dejará su vida de independencia.

Bruce es el antagonista, un hombre dependiente de su madre y de su futura esposa, poco amante del riesgo y necesitado de ser cuidado no sólo por una sino por dos mujeres. Un personaje con un trabajo nada excitante, es un agente  de seguros.

En contraposición está Walter el director del periódico, interpretado por Cary Grant, para quien Hildy ha trabajado. Un hombre  que no necesita ser cuidado y que no siente inseguridad ante una mujer trabajadora e inteligente, reconociendo al final de la cinta que ella es mejor escritora que él. El enaltecimiento femenino es algo habitual de este  género cinematográfico, algo que cambió con la Segunda Guerra Mundial.

Walter descoloca por completo los planes de futuro de ella. Los personajes protagonistas mantienen diálogos ágiles, ácidos y llenos de puyas que se lanzan mutuamente. Previendo desde el inicio que ex esposa y prometido no tienen posibilidad alguna, pues el apuesto y pícaro periodista siempre guarda un as en la manga. Cayendo sus presas en todas las trampas que les tiende.

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La corrupción en la clase política

Desgraciadamente muy de moda en la actualidad, el tema de la corrupción en la clase política es parte de la trama en la que se centra la película, concretamente se trata de un alcalde corrupto. Un personaje al que la pareja protagonista persigue y por lo que se ven unidos de nuevo. El intento de ambos por desenmascarar al alcalde de la ciudad es la meta común. Se trata de un ser sin escrúpulos que intenta esconder el indulto para un hombre que ha sido condenado a la horca y al que le queda muy poco tiempo de vida.

En medio de esta crítica situación en la que tanto Hildy como Walter se ven envueltos e incluso son detenidos, es cuando este matrimonio recientemente divorciado vuelve a unirse.

Además de hacer una crítica a la corrupción de la clase política, también hay otra más velada en tono cómico, la que acontece en la redacción del periódico. Walter, el director, tiene como contactos a prostitutas, matones e incluso maneja dinero falso. Utilizando todos estos medios para separar a su ex mujer de Bruce, su prometido, a quien mete en continuos apuros, llegando incluso a promover el secuestro de su madre.

El periodismo

Es habitual que el cine sobre periodismo trate a los personajes como detectives. Generalmente, son unos profesionales que se sumergen en busca de la verdad siguiendo e investigando las pistas que les van siendo paulatinamente desveladas, para desmantelar toda la trama de corrupción y ponerla en conocimiento de los ciudadanos. Una de  las películas más características del tema es Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula, 1976).

En Luna nueva mientras ambos periodistas cubren una gran noticia y tratan de destapar el deplorable ardid electoral que trama el alcalde, surge de nuevo la complicidad que en un pasado mantuvieron y que les llevará a volver a unirse.

La adrenalina y el ritmo alocado de las acciones desembocan en ello, cuando Hildy mientras redacta absorta la noticia, deja abandonado y olvidado al pobre Bruce, su prometido, el cual se encuentra en continuos apuros con la ley a causa de las trampas maquinadas por el astuto ex marido.

El remake de Howard Hawks además de su buen hacer refleja el cambio de mentalidad de la época. Transformando al protagonista que en su versión primigenia era un hombre, en una mujer. El personaje de Hildy era masculino en el original y en la revisión posterior del 74. Una modificación que permitió elevar esta comedia a un nivel más alto con la hilarante guerra de sexos que en ella se muestra.

Una crisis de pareja con un, generalmente, retorno a la estabilidad, logrando la finalidad que desde un inicio el espectador supone conseguirá, el recuperar a la amada. Algo lógico si tenemos en cuenta que es el irresistible Cary Grant quien trata de reconquistarla.

Escribe María González


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