Mientras Nueva York duerme (While the city sleeps, 1956)

  27 Octubre 2013

Nueva York como telón de fondo 

mientras-nueva-york-duerme-2Como tantos y tantos han versionado una y otra vez, Nueva York es la ciudad que nunca duerme, donde puede pasar casi cualquier cosa sin tener tanta relevancia como en otros lugares por la cantidad de hechos por minuto que allí acaecen. El tiempo parece no detenerse, marcando un ritmo frenético no apto para todos los corazones, ni para aquellos que disfrutan del camino más que de la cima.

Puede que esta afirmación esté más que trillada pero no por ello deja de ser verdad, si no ¿por qué se utiliza Nueva York aunque la mayoría de escenas no estén rodadas allí en algunas series? Al tener a la gran ciudad como escenario se consiguen cosas ya de por sí, sin más esfuerzo. Puede que Los Angeles sea la Meca del cine, pero Nueva York es la ciudad con la que millones de personas sueñan y a la que un halo mágico envuelve como si de Oz misma se tratara.

Quizás por ello se eligió que la película dirigida por Fritz Lang la tuviera como escenario y quizás por ello se eligió un título como Mientras la ciudad duerme para demostrar que incluso cuando parece que todo está en calma, no es así. Como curiosidad, su título en español es Mientras Nueva York duerme, mientras el original es While the city sleeps. Como pasara también con Sex and the city (Sexo en Nueva York), eso sí, más allá de esta mera casualidad en nada se parecen la una a la otra.

Como hemos comentado, la elección de Nueva York puede parecer obvia pero no lo es tanto dado que optar por una ciudad tan difusa puede provocar que el espectador se pierda en la grandeza del fondo, se disperse y no se centre en el contenido. Para ello se pone al frente un maestro como Lang, que podría haber rodado una película en los confines del universo y haber logrado resaltar elementos que parecían no estar allí de antemano. Pero que siempre por encima de ellos se encuentran unos personajes redondos y perfectamente definidos pero no por ello predecibles. Elegir Nueva York, por tanto, produce una dualidad que puede llevar a lo mejor y a lo peor, no siendo suficiente bastión para un filme o serie que no cuente nada más allá que con la belleza intrínseca de la ciudad.

A pesar de ser una película esencialmente de interiores, la escenografía deja patente el lugar donde se desarrolla, vestuario y manera de desenvolverse de los actores también acompañan para aumentar la credibilidad de que se encuentren en la Gran Manzana.

A pesar de tratarse de una gran ciudad con millones de habitantes, se personaliza y describe la psique humana de un modo acertado, aunque a veces ingenuo y demasiado generalista. El perfil del asesino es claro pero la alusión a los comics quizás peque de demasiado ingenua hoy en día, en los años cincuenta el perfil podría ser definitorio pero el contraste con la sociedad actual es dramático debido al acceso que se posee hoy en día a cualquier medio de cultura e información.

No obstante, dicha localización espacio-temporal queda explicada y desmenuzada, a pesar de no poderse extrapolar más allá de la época, sirve como reflejo de aquella sociedad, permitiendo trazar similitudes y diferencias con dichos tiempos.

Un acierto, por tanto, la localización del filme y la manera en que se convierte en un personaje más de la elaborada pero finalmente simple trama.

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Crítica al capitalismo

Mientras Nueva York duerme no es sino una crítica al sistema capitalista y a sus principales bases. Un asesino anda suelto pero la prioridad de los protagonistas no es otra que hacerse con el mando de un imperio de las comunicaciones.

Así es el capitalismo que hoy en día sigue mostrando su supremacía en occidente, el dinero es primero, antes que honor, verdad y casi cualquier cosa. Lang muestra cómo tras una vida de trabajo y dedicación tanto el hijo de un magnate que fallece como sus compañeros más allegados no tienen tiempo para llorar su pérdida dado que están demasiado ocupados intentado llegar a una situación de poder.

Todos y cada uno de los protagonistas miran por defender sus propios intereses, a nadie le importa el respeto ni la verdad sino que se centran en optimizar sus recursos para solucionar un hecho tan serio como es el asesinato de varias mujeres en su propio beneficio.

En cuanto cualquier atisbo de información llega a ellos no reparan en verificarlo y se lanzan a por la posición que ellos creen que merecen. Incluso el que parece menos interesado en alcanzar el poder, finalmente, se da cuenta de que arde en deseos tanto o más que sus compañeros de ocupar una posición más prestigiosa que la que ostenta.

Así es la sociedad actual —aunque la película está muy fuera de lugar en relación al mundo actual, sí hay una seria comparación de los intereses de antaño con los actuales—, ya en los años cincuenta la pelea por el dinero era fría y despiadada como sucede en la actualidad. Cambiando nombres y blanco y negro por color, Mientras Nueva York duerme, podría tener lugar en cualquier país occidental actual.

Resulta extraño cómo tantas cosas han cambiado y tantas otras siguen igual, mientras se debería haber avanzado en un sistema que no funciona, seguimos encasquillados en él. Está claro que el carácter del hombre lo corrompe en una situación en la que puede alcanzar poder y/o dinero y como dicho sistema ha de ser modificado por los que se encuentran dentro de él se torna en imposible cualquier tipo de cambio. El mundo se mueve en este sentido por su propia inercia, no por evolución como debería hacerlo para evitar el desfase en el que estamos encallados.

El mundo es como el caso de la película: ¿se resuelven los crímenes?, sí claro, pero ¿a qué precio? Al del valor de un hombre, al de su lealtad, valor y arrojo, pero al fin y al cabo… ¿Quién es el hombre para juzgar al propio hombre?

El problema del capitalismo es el propio capitalismo en sí mismo, desde fuera todo ser humano se ve capaz de gestionar los recursos de que dispone pero al verse con ellos al alcance de su mano esto cambia y es cuando el sistema se corrompe, cuando el gestor no gestiona sino que succiona.

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La mujer en la película

Lang refleja fielmente el papel de la mujer en los años cincuenta, en cuanto al trabajo su rol es totalmente intrascendente, se trata de simples telefonistas o secretarias cuyas labores no son apenas relevantes para el buen funcionamiento de una empresa. Es decir, no se requiere ningún tipo de cualificación específica para realizarlas, están siempre en posiciones inferiores al hombre y han de acatar sus órdenes. Era imposible optar a algún cargo de poder con lo cual aquellas mujeres ambiciosas se tenían que conformar con “ser la mujer de” como se observa en la película, donde encontramos a una mujer casada con un hombre al que no ama, y que permanece a su lado solamente basándose en la posición que ostenta.

Lang se adelanta a su época y expone a una mujer que engaña a su marido y se aprovecha de su situación. Hecho probablemente habitual, pero del que en la perfecta sociedad americana se evitaba hablar para mantener las apariencias del admirable sistema capitalista y el papel de la mujer dentro de él.

Ha sido un duro proceso el que ha tenido lugar hasta que se ha logrado que la mujer pueda hacer, en cierto modo, frente al hombre. Y decimos en cierto modo porque aún a día de hoy, se quiera reconocer o no, existe discriminación hacia el género femenino.

Algunos de los progresos se han llevado a cabo mediante discriminación positiva, cosa que ha supuesto un flaco favor para las capacidades intelectuales de la mujer. Al igual que sucediera con la raza negra, el proceso es largo y tedioso y por cada paso hacia adelante que se da, se retroceden dos.

El reconocimiento de este hecho implica muchas cosas pero no podemos dejar de apuntar que a día de hoy, en 2013, en países que se autodenominan desarrollados, existen aún empresas que se basan en la contratación o promoción de personal guiándose únicamente por su sexo, si se trata de una mujer en la treintena que aún no ha tenido hijos se enciende una luz roja que rara vez se podrá apagar para decidirse en su favor.

Seguimos, por tanto, a la espera de que el mundo sea un lugar mejor pero como la perfección no existe, habremos de aguardar bastantes años para conseguir algo parecido a la igualdad.

Escribe Sonia Molina

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