Nuestra portada sobre el cine y la pobreza

  20 Noviembre 2012
Nuestra portada sobre el cine y la pobreza
Imágenes de la pobreza
A principios de año, Encadenados ya dedicó un Rashomon de lo que sería el fin del mundo, lo que no nos podíamos imaginar es que ese fin viniera acompañado de tanto recorte y opresión al ciudadano.
Sin ir más lejos, el New York Times ha publicado una serie de fotografías tituladas “In Spain, Austerity and Hunger”. Las imágenes no sólo muestran el hambre y la austeridad,  también vemos el descontento general, la impotencia y la rabia.
Estas imágenes, ahora vividas en nuestras propias carnes, ya las pudimos experimentar, eso sí, de un modo más cómodo, sentados en la oscuridad de una sala de cine. Aunque desde luego resulta muy irónico que esta representación de la pobreza que podíamos ver en el cine, ahora sea considerado por nuestros políticos un artículo de lujo, debido a la reciente subida del IVA.
Pero claro, el cine es únicamente puro entretenimiento y podemos prescindir de él… o al menos eso es lo que algunos quieren que pensemos.
Diseño y texto Ana Císcar

Imágenes de la pobreza 

00-pobreza-articuloA principios de año, Encadenados ya dedicó un Rashomon de lo que sería el fin del mundo, lo que no nos podíamos imaginar es que ese fin viniera acompañado de tanto recorte y opresión al ciudadano.

Sin ir más lejos, el New York Times ha publicado una serie de fotografías tituladas “In Spain, Austerity and Hunger”. Las imágenes no sólo muestran el hambre y la austeridad,  también vemos el descontento general, la impotencia y la rabia.

Estas imágenes, ahora vividas en nuestras propias carnes, ya las pudimos experimentar, eso sí, de un modo más cómodo, sentados en la oscuridad de una sala de cine. Aunque desde luego resulta muy irónico que esta representación de la pobreza que podíamos ver en el cine, ahora sea considerado por nuestros políticos un artículo de lujo, debido a la reciente subida del IVA. 

Pero claro, el cine es únicamente puro entretenimiento y podemos prescindir de él… o al menos eso es lo que algunos quieren que pensemos.

Diseño y texto Ana Císcar