Cinderella man (Cinderella man, 2005)

  20 Junio 2012
La lucha por la supervivencia 

Cinderella_Man_1James Braddock fue un boxeador no excesivamente brillante que tuvo la suerte de derrotar al poseedor del título de los pesos pesados y escapar así de las garras de la miseria que, como a tantos americanos, le atenazaban.

Su nombre y su historia hubieran pasado desapercibidos entre tantos de los anales del boxeo si no fuera por un periodista deportivo que relató, con gran emoción y fuerza, su biografía: la historia de un americano que con su esfuerzo personal supo aprovechar la oportunidad que –una vez más– América, tierra de las oportunidades, le brindaba.

Como puede colegirse, Cinderella man es un filme con un gran carácter patriótico, ensalzador y estimulante de esa especie de psicología del éxito que parece aquejar al pueblo norteamericano. A lo largo de todo el metraje se prima el esfuerzo personal, la lucha individual de un hombre que, sumido en la pobreza, lucha hasta lo indecible para salir de ella. A la vez, se subraya el aspecto de vida honrada e integra que este hombre posee, lo que la da al filme un aspecto muy hagiográfico, un aire de vida ejemplar o, como su título indica, de cuento de hadas.

El filme es también crónica de unos años y de una época que parecen hoy ya olvidados, donde la inmensa mayoría de los ciudadanos norteamericanos vivieron sumidos en una situación de gran necesidad. En este sentido, Cinderella man recrea esos barrios humildes y esos apartamentos miserables, donde hasta lo más necesario faltaba. Hay momentos muy significativos de esta situación, como cuando la madre mezcla con agua la poca leche que queda para dárselo a sus niños o cuando éstos recogen madera de las vallas públicas para defenderse un poco del frío invierno de Nueva York. Es muy impresionante también la reconstrucción del barrio de chabolas que se instaló incluso en medio del Central Park de Nueva York.

El individualismo de la lucha de este hombre por conseguir una vida digna se subraya en contra incluso de su mismo amigo y compañero de trabajo en el puerto. Éste se lanza a la lucha sindical y política porque piensa que los problemas de todos están antes que los personales. El filme parece negarle la razón y rechazar esta opción social por inútil: el camino parece cerrarse con lo que le pasa.

El aprecio hacia la familia es otro de los valores que en el filme queda muy bien destacado: el protagonista sabe que es lo único que realmente vale la pena en su vida. Hay un momento que dice una frase muy significativa: “Sé por lo que lucho, sé por lo que me juego la vida en el cuadrilátero: por conseguir leche para mis hijos”. Esta defensa a ultranza de la institución familiar es ya casi un tópico en el cine norteamericano.

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En el fondo, la familia es más bien una parábola política. Donde se escribe familia léase nación americana asediada por múltiples enemigos que los americanos hasta se llegan a inventar: antes eran los comunistas o los nazis, ahora son los terroristas o los fundamentalistas islámicos. La cohesión de la unidad familiar es la garantía de la cohesión de la nación.

Cinderella man tiene en su contra, en un primer contacto, el ser un filme de deportes. El cine de género deportivo no es desde luego un cine muy seguido y querido por los espectadores. En general, estas películas se hacen para gustar a un muy específico grupo de público que siempre tiene ínfulas de triunfalismos y hagiografía. El cine de este género que se focaliza en el mundo del boxeo es quizá una excepción. Aunque hay un público sensible, al que no le agrada por la violencia que se suele representar en los enfrentamientos a puñetazos, sin embargo es muchísimo más interesante, por cuanto no suele contar historias de éxitos y glorias de un equipo que exalta a la nación.

Se podría decir que la historia del cine de boxeo corre paralela a los grandes problemas que la vida social norteamericana ha ido sufriendo. Es éste siempre un cine muy americano, donde los problemas sociales se filtran y viran con el color de la lucha individual de sus hombres, centrándose en las duras vidas de hombres (ahora también mujeres) que en los combates de boxeo y en el casi siempre siniestro alrededor, luchan por sobrevivir, por encontrar un rincón mínimo en el espacio del mundo.

Ha habido grandes películas de boxeo que en la historia del cine cuentan como grandísimas obras maestras: son cintas que utilizan el pugilato más bien como excusa para reflexionar sobre la misma existencia del ser humano, para analizar el entorno que le rodea –una sociedad muchas veces corrupta– o para cantar la fuerza de la voluntad del hombre para salir del pozo de la miseria y de la decadencia. Es, en fin, un cine muy serio y además muy profundo. Ahí van algunos títulos magistrales muy aconsejables de ver: El campeón de King Vidor, Cuerpo y alma de Robert Rossen, Más dura será la caída del fallecido Robert Wise, Toro salvaje de Martin Scorsese, y Million dollar baby de Clint Eastwood.

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Cinderella man es pues una película que utiliza una vez más el boxeo para hablarnos de la noble condición del ser de la persona humana. Un filme que, con sus defectos, es más que estimable, porque además de algunos logros cinematográficos (por ejemplo, la lección moral que da el protagonista a su hijo que ha robado comida en la tienda o cuando acude a pedir limosna a sus antiguos jefes), cuenta con dos prodigiosas interpretaciones, y encima nos habla de la dignidad del ser humano, de su capacidad de coraje y disciplina para superar las dificultades, del aprecio a la familia como núcleo que da identidad y enraíza a la persona. Filme lleno de valores humanos, y donde los personajes del mundo boxístico no parecen deshumanizados, a excepción quizá –y eso es un fallo–del ultimo boxeador con que se tiene que pelear nuestro protagonista.

Con un buen retrato de la pobreza en los años de la depresión americana que asoló a los Estados Unidos, y que recuerda filmes inolvidables como Las uvas de la ira La ley del silencio, cuenta la historia de un boxeador no muy brillante que desde la nada llegó a ser campeón, retando a un terrible y temible boxeador a pesar de sus pocas posibilidades.

Este hombre-cenicienta que desde la base lucha por dar un poco de leche a sus hijos y mantener a su familia unida está interpretado magistralmente por un casi transformado en otro Russell Crowe, que le haría candidato al Oscar de interpretación si no fuera porque su vida se ve manchada por ciertos escándalos públicos provocados por su poco paciente carácter. Junto a él, también destaca Paul Giamatti en el papel de sufrido y paciente entrenador y no así Renée Zellwegger, tan cansina, insoportable e histriónica como de costumbre.

Quizá lo mejor de este filme, lo que le da un aspecto muy estimable, es la sencillez con que está contado. En algunos momentos se decanta muy peligrosamente hacia el melodrama, pero pronto se recupera hacia posiciones algo tópicas, pero también muy clásicas: es lo que el espectador busca y para eso paga.

Escribe José Luis Barrera

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Título Cinderella Man
Título original Cinderella Man
Director Ron Howard
País y año EE.UU., 2005
Duración 144 minutos
Guión Akiva Goldsman
Fotografía Salvatore Totino
Música Thomas Newman
Distribución Buena Vista Internacional
Intérpretes Russell Crowe, Craig Bierko, Paul Giamatti, Connor Price, Art Binkowski, Patrick Louis, Paddy Considine, Ariel Waller, Bruce McGill, Renee Zellweger
Fecha estreno 17/04/2012