Ella es el partido (Leatherheads, 2007)

  19 Junio 2012

Un Nespresso para Clooney 

ella-es-el-partido-1

Ambientada en la década de los años veinte del siglo pasado, concretamente en 1925, la música ocupa un lugar destacado en la última película de Clooney como director. 

Es más, es el único elemento que adquiere cierto ritmo en el desarrollo de la historia y que logra atraer la “atención” del espectador. Por supuesto, en ningún momento consigue insertarse como instrumento diegético, sino como un mero envoltorio de adorno que recubre y disimula las carencias del guión.
Es más, es el único elemento que adquiere cierto ritmo en el desarrollo de la historia y que logra atraer la “atención” del espectador. Por supuesto, en ningún momento consigue insertarse como instrumento diegético, sino como un mero envoltorio de adorno que recubre y disimula las carencias del guión. (No estamos ante Ragtime.)

No es el exceso de afluentes narrativos, sino la ausencia de un cauce conductor en el que desembocar lo que impide que el tempo narrativo fluya. Por una parte, se quiere escenificar una comedia con ribetes románticos a partir de un triangulo amoroso: dos hombres y una mujer. Entre estos dos hombres existe una rivalidad profesional, generacional y moral: el maduro Clooney y su joven adversario en el terreno de juego... y en las lides del amor.

El aspecto deportivo adquiere así un protagonismo como trasfondo sobre el que discurre la pugna amorosa. La enfrentada concepción que de tal deporte tienen los dos protagonistas masculinos (la trampa, la picardía y el juego sucio frente a la inteligencia estratégica, la fortaleza física y el  fairplay) es una alegoría de dos concepciones éticas de la vida (y de los negocios).

Por otro lado, también el subgénero del cine basado en el periodismo hace acto de presencia mediante las crónicas deportivas que el propio capitán del equipo de los Bulldogs (Clooney otra vez) dicta al periodista oficial y dipsómano, así como mediante la profesión que desempeña la protagonista, galardón-partido que se disputan los dos adversarios masculinos.

Por si no bastara, el director quiere hacer un homenaje explícito al cine de los happy twenties (Keaton, Lloyd, Oliver y Hardy…) en una secuencia de persecución del chico y la chica por unos incompetentes policías, secuencia con disfraz incluido; implícitamente, todo el filme quisiera beber de ese enloquecido y trepidante vértigo que nutría aquel cine mudo, construido sobre una serie ininterrumpida de gags que aún hoy en día provocan carcajadas, todas las que faltan en esta película.

Ni siquiera hay algún diálogo mordaz e ingenioso que pudiera suplir la arritmia narrativa, pues cuando se hace uso de ellos resultan envarados, artificiales y artificiosos; sin ayudar a crear una tensión que sería necesaria en el duelo entre Clooney y Zellweger.

ella-es-el-partido-3

Toda la ausencia de causticidad que muestra la película (Billy Wilder late como referente: Primera plana y Con faldas y a lo loco) deviene, al final, bálsamo moral, más propio de los años en los que se desarrolla la historia que de nuestros días, por mucho que se le quiera dar un tono irónico, inverosímil a estas alturas de la película.

Al director le ha sucedido lo mismo que al personaje principal: participa como jugador en los partidos y, a la vez, es quien redacta periodísticamente la crónica de esos partidos. Clooney como actor resulta omnipresente durante casi todas las secuencias y el “director” no ha sabido atajar sus tics, posturas y gestos que constituyen la marca de fábrica del actor, que no del personaje.

La química imprescindible entre los protagonistas de este tipo de comedias románticas (Tracy/Hepburn, Gary Grant con cualquiera) no produce reacción, más bien al contrario: el físico de la actriz femenina chirría en la pantalla, perjudicando la construcción de su personaje; en el caso del actor masculino, el personaje no existe, es la persona (Nespresso, Martini…).

En fin, una fallida comedia que muestra el manierismo de Clooney como actor y su fracaso como director para controlar sus propio excesos y carencias interpretativas.

Escribe Juan Ramón Gabriel

ella-es-el-partido-4 

Título Ella es el partido
Título original Leatherheads
Director George Clooney
País y año Estados Unidos, 2007
Duración 114 minutos
Guión Duncan Brantley y Rick Reilly
Fotografía Newton Thomas Sigel
Música Randy Newman
Distribución Universal
Intérpretes George Clooney, Renée Zellweger, John Krasinski, Jonathan Pryce, Stephen Root, Wayne Duvall, Keith Loneker, Malcolm Goodwin
Fecha estreno 06/06/2008