Buscando a Eric (Looking for Eric, 2009)

  12 Julio 2012

Fútbol, la marihuana del pueblo

buscando-eric-3A todo mediano conocedor de Ken Loach debería resultarle intrigante la aproximación del muy políticamente comprometido director al mundo del fútbol. Dado que la costumbre nos hace pensar que todo lo que tenga que ver con el poderío económico propio del capitalismo occidental, incluidas sus manifestaciones lúdicas, deben ser puestas bajo sospecha desde la óptica del realizador inglés, sorprende la simpatía con la que trata el fenómeno deportivo de masas por excelencia, la nueva religión de las clases trabajadoras que congrega decenas de miles de fieles cada domingo en las catedrales de cemento y hierba.

Es cierto que Loach no deja pasar la ocasión de hacer una sutil crítica al negocio en el que se ha convertido el soccer, pero la mención a la publicidad de las camisetas en las que se fragua la misma no pasa de ser una mera anécdota que bien podría pasar desapercibida frente a la cantidad de parabienes que le dispensa como fenómeno aglutinador, forjador de camaraderías, inspirador de liderazgos espirituales y sanador de ansiedades y depresiones.

Así pues, y no sin dejar de reconocer ciertas virtudes de las nombradas al deporte rey, lejos sin embargo de asumirlas sin mácula, lo que Buscando a Eric nos muestra como punto de partida es la desastrosa vida emocional de Eric Bishop, un cartero cuyos problemas psicológicos derivan fundamentalmente de la combinación de aquélla con su nula autoestima y la incapacidad de hacer entrar en vereda a los dos hijastros con los que convive en un apartamento de Manchester.

En su lento pero irremediable declive, ni siquiera mitigado por las sesiones de autoayuda de sus compañeros, Eric descubrirá en la marihuana y en un póster de su tocayo Eric Cantoná las poderosas inspiraciones que le ayuden a superar sus limitaciones vitales. El protagonista establecerá un diálogo con la efigie de su ídolo que no se sabe bien (aunque se intuye) si por la consabida enfermedad mental o por el coadyuvante inhalado deviene presencia física que aportará esa guía espiritual que tanto necesita.

 todo mediano conocedor de Ken Loach debería resultarle intrigante la aproximación del muy políticamente comprometido director al mundo del fútbol

A partir de ese punto, la película, que ha discurrido sin sobresaltos por el catálogo de lugares comunes a que nos tiene acostumbrados Loach cuando describe el tejido industrial británico, adquiere un encanto especial. No podemos dejar de pensar que gran parte de ese encanto se deja traslucir gracias a la figura de Cantoná, el divino galo que comandó el Manchester United en su época dorada. El mítico 7 se apodera de la pantalla con su fingido encanto francés dando lecciones de liderazgo y estilo al fracasado británico con una curiosa mezcla de poética continental y arreones futbolísticos.

Pero dicho esto, habría que hacer notar que ni sus apariciones son tan prolijas ni su oficio tan depurado como para cargar con ese mérito él solo. Lo que quizá sucede es que la película suaviza un tanto sus aspiraciones dramáticas y deja pasar un poco de luz a través de la maraña de situaciones funestas, dando un respiro al personaje de Eric y de paso aligerando la carga emocional del espectador, que llega a preguntarse si Loach no disfruta haciéndolo pasar mal a sus criaturas.

Desde el momento en que Cantoná asume la tarea de poner un poco de orden y disciplina en la vida del cartero, todo parece discurrir con la más venturosa de las fortunas hasta que los acontecimientos se desbordan. Aquí es donde entra en juego la mística futbolera antes mencionada: Eric se encuentra ante un problema sobrevenido de más que difícil solución, pero sólo si decide enfrentarlo a solas.

Las lecciones de Cantoná se mostrarán ahora como más valiosas que nunca, dado que despojan de todo individualismo los méritos conseguidos: el fútbol es un deporte de equipo, y como tal, no puede centrarse en la figura de un solo hombre… ni siquiera Eric Cantoná. Visto así, el problema pasa a intentar resolverse de un modo imaginativo, casi humorístico, en uno de los momentos cumbres del film que pasa de la agónica desesperanza al gamberrismo más chocarrero. Todo un alivio para nuestra capacidad de aguantar miserias ajenas.

El inglés se ha sacado de la manga un filme que se quiere comedia, pero que no deja de hacer numerosas concesiones al drama (en ocasiones muy tensionado) sin llegar a planteamientos sesudos

Así pues, nos encontramos con una película típica de Loach, que no alardea de técnica ni de dispendios económicos (salvo la penúltima escena del film, que se permite destrozar algunos enseres valiosos), que gira en torno a la traslación vital de las enseñanzas del fútbol personalizadas en la ambivalente figura del futbolista francés, pero siempre desde una perspectiva más que amable.

El inglés se ha sacado de la manga un filme que se quiere comedia, pero que no deja de hacer numerosas concesiones al drama (en ocasiones muy tensionado) sin llegar a planteamientos sesudos. Si lo hubiera querido así, quizá no hubiera sido tan frívolo con algunas cuestiones: los hooligan, salvo excepciones contadas, aparecen como personajes entrañables… algo rudos, pero de buen corazón, siempre dispuestos a ayudar a un amigo… pero es de sobra conocido que muchas de las miserias del fútbol moderno se deben a la actuación de semejantes mastuerzos.

Sobre el fútbol como negocio, he mencionado que apenas se permite una reprimenda ligera, y por eso llama la atención que un realizador tan crítico deje pasar la ocasión de señalar algunos de los pecados del deporte rey. Aunque viniendo de uno de los súbditos del país que inventó el football, quizá eso fuera demasiado pedir.

Puede que en otra ocasión.   

Escribe Ángel Vallejo

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 Título  Buscando a Eric
 Título original  Looking for Eric
 Director  Ken Loach
 País y año  Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, 2009
 Duración  116 minutos
 Guión  Paul Laverty
 Fotografía  Barry Ackroyd
 Distribución  Alta Films
 Intérpretes  Steve Evets, Eric Cantona, Stephanie Bishop, Gerard Kearns, Stefan Gumbs, Lucy-Jo Hudson, Cole Williams, Dylan Williams, Matthew McNulty, Laura Ainsworth
 Fecha estreno  27/11/2009
 Página web  www.iconmovies.co.uk/lookingforeric