Indomable (Haywire, 2011)

  18 Mayo 2012

Otra heroína en acción 

indomable-1Están de moda las heroínas triunfadoras en buena forma física y psicológica. Después de la veterana Lara Croft y la reciente Lisbeth Salander, nace la joven agente Mallory Kane, encarnada por la modelo y luchadora Gina Carano. Confiesa el director del filme, Steven Soderbergh, que concibió la película a partir de la impresión que le causó la forma de pelear de la novel actriz, lo que le llevó a concebir una historia adaptada a su físico y a sus características.

En esta ocasión, el director no ambienta la película en el mundo de la lucha —como hizo en otros casos— sino en  el territorio de intrigante violencia del cine de acción. Así se confirman los intereses cambiantes de Soderberg, creador prolífico y variable que acostumbra a ponerse a prueba en todos los géneros cinematográficos: desde el cine negro al político, desde el biopic a los relatos de catástrofes, desde la comedia a las adaptaciones literarias y las historias de costumbres.

Mallory Kane es una agente que trabaja en una agencia de seguridad y espionaje, a las órdenes de Kennet (Ewan McGregor, El escritor). Tras cumplir con éxito una misión en Barcelona, es enviada a Dublín para realizar un trabajo menor. Pero la agente descubre que tras la apariencia de normalidad se esconde un complot cuya víctima es, entre otros, ella misma.

A partir de entonces, el excelente guión de Lem Dobbs desarrolla un argumento propio del género, en el que las técnicas de combate de Gina Carano la hacen triunfar de forma espectacular sobre cualquier adversario que se le ponga a mano. Entre todos destaca el elegante Paul (Michael Fassbender, Shame), primer y temible enemigo al que debe enfrentarse Mallory, y al que seguirán un número indeterminado de agentes, policías y esbirros, todos  vencidos por la fortaleza y agilidad de nuestra heroína.

La película no pretende ser sino un thriller de acción, con todos los tópicos del género, resueltos con eficacia y amenidad en una sucesión de episodios, secuencias y escenas que se  solventan mediante  planos dinámicos y llenos de viveza. Asistimos con placer a las gimnásticas acrobacias de la protagonista, que se prodiga en las habilidades propias de un ser osado, intrépido, invencible, en suma, indomable.

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Con un formato ágil y muy rápido, que evoca el lenguaje del comic y sus heroínas, el guión configura una protagonista casi épica, que es tanto una versión femenina del Bourne de Robert Ludlum, como una combinación de Nikita y La Mujer Maravillas. No faltan la intriga ni el suspense, ni las múltiples caras de los espías, así como los intereses de los poderosos, que son interpretados por Michael Douglas y Antonio Banderas, en su versión anglosajona e hispánica respectivamente. Además hay que llamar la atención sobre el final, gratificantemente irónico, un cierre perfecto que recuerda los guiños de los western más clásicos.

Todos los elementos que conforman una trama que permite lucirse a la experta en artes de lucha reconvertida en actriz, examen que supera de forma notable y augura, quizá, futuras hazañas que serían muy bien recibidas por los adictos a este género.

Se trata, pues, de un cine sin pretensiones de trascender el sentido de la historia, sin más objetivo que el entretenimiento elaborado con destreza y arte. Pero como el resultado es más que aceptable, lo vemos con agrado, con la sensación de que no nos están contando nada nuevo y sin embargo damos las gracias porque lo que nos cuentan está muy bien hecho.

Escribe Gloria Benito

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