El ocaso en Fantasía

  13 Febrero 2012
Realidades y ficciones 

legendTodos los años, en determinadas fechas, la humanidad comienza a especular sobre el fin del mundo y la manera en la que este acontecerá. Tal vez una implosión terrenal, un asteroide que choca contra la Tierra, una nueva era glaciar, una epidemia bacteriológica o quizás un inmenso tsunami que lo arrasa todo a su paso… Diversas conjeturas surgidas unas veces de premoniciones visionarias o numerológicas y otras veces de suposiciones derivadas de noticias sobre catástrofes naturales que devastan la otra parte del mundo, o surgen nuevas interpretaciones de las profecías de Nostradamus.

Diversas caras del fin de nuestro mundo que han sido llevadas, en numerosas ocasiones, a la gran pantalla, diferentes formas de teorizar sobre nuestra propia extinción física.

Sin embargo, hay un ocaso que se halla en una parte de nuestro ser que también es habitual en el cine, el fin de la fantasía. La aniquilación total de nuestros universos imaginarios, nuestros sueños, un lugar donde la magia y la ilusión van de la mano. Otros mundos que en numerosas ocasiones se ven en peligro y que a su vez deberán ser salvados para así poder sobrevivir nosotros y nuestros sueños que allí residen.

Un tipo de cine-cuento que viene pisando fuerte.

El pecado

En toda historia existe un momento en el cual surge el detonante de la acción, el cambio de fortuna.

El pecado. La trasgresión de unas leyes ya sean divinas, naturales o morales, o simplemente su omisión, suele ser el desencadenante del fin del mundo mágico.

En La historia interminable (1984, Wolfgang Petersen, basada en la novela homónima de Michael Ende) el mundo de Fantasía es destruido por culpa de los hombres, cuando la humanidad olvida o deja de creer en sus sueños, es en ese momento, cuando ya no les queda nada, cuando Fantasía muere, arrasada por la Nada.

La temática del pecado tiene como punto álgido la cinta de Cristal oscuro (1982, Jim Henson y Frank Oz). Tomando como base el mito platónico según el cual al principio había un solo ser que más tarde fue dividido en dos mitades. Según la obra de  Jim Henson, al inicio, hace 1000 años, en otro mundo y en otro tiempo había una única especie, pero con la ruptura del cristal, el ser se dividió en dos, apareciendo sendas razas diferentes, diez individuos por cada grupo, los apacibles místicos, por un lado, y por otro los crueles sckeckis.

Para representar a estos últimos, Henson se basó en los siete pecados capitales, unos muy evidentes y notorios, como la gula cuando tiene lugar la gran cena, o la avaricia cuando pelean por alzarse como emperador, y otros menos notables, como la lujuria, pero los siete presentes. El director se vio obligado a repetir algunos debido al número superior de sckeckis, diez individuos.

Otro castigo ejemplar, en este caso por culpa de la avaricia humana, es la que sufre la Tierra Media en la trilogía de El señor de los anillos (2001, 2002 y 2003, Peter  Jackson,  de las novelas homónimas de J. R. R. Tolkien). Cuando Isildur tras vencer a Sauron y arrebatarle el anillo único de poder, en lugar de destruirlo y así terminar con la perdición del mundo, decide quedárselo para con él lograr dominar la tierra.

La tierra yerma

la-historia-interminableEstos pecados conllevan la destrucción y, por norma general, quien lo acaba pagando es la propia tierra, pues es habitual que quede yerma a causa del hombre. Ella es quien purga los pecados de la humanidad o de la especie que la habite, “muriendo” por culpa de ellos, aunque en ocasiones sea ella, ya castigada, la que trate de exterminar a la especie que la está dañando.

Esto último es más común en las películas de catástrofes naturales como Un pueblo llamado Dante’s Peak (1996, Roger Donaldson) que en los cuentos cinematográficos. Aunque por extensión el mundo se vuelva menos habitable, más hostil.

La Tierra representa la propia vida, de ella salimos y a ella pertenecemos, su destrucción comprende y simboliza la muerte y destrucción de la humanidad. En El señor de los anillos cuando la Tierra Media se encuentra en peligro todos los seres que la habitan corren el riesgo de desaparecer con ella, por lo cual todos ellos unidos luchan contra el mal, para evitar su propia extinción. Si la Tierra muere aquello que se halle en ella fallecerá. Su  esterilidad remite a la muerte, pues su infertilidad es el único medio de aniquilar al hombre, el causante de su daño.

En Legend (1985, Ridley Scott) la congelación y la oscuridad son los métodos utilizados por el demonio para castigar la tierra, al igual que la bruja en Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (2005, Andrew Adamson). El hielo, como la aridez, es otro método habitual para arrasarla, dejándola incapacitada para crear vida momentáneamente, hasta que el personaje salvador la libere.

En Cristal oscuro la zona en la cual viven los malvados sckeckis es una tierra árida, sin vida, donde el color naranja y la sensación de asfixia, por causa del  calor y la sequía, lo invade todo. Hasta que el orden no sea restablecido, en este caso la unión del cristal y la fusión de las dos especies, sckeckis y místicos, la tierra no recobrará la fertilidad, la vida.

El  héroe

cristal-oscuroLos héroes del mundo de fantasía, en buena parte de las ocasiones, son niños, como Harry Potter, los cuatro hermanos de Las crónicas de Narnia o Bastian en La historia interminable, esto se debe al público al que está destinado, aunque no sean los únicos grandes consumidores, recordemos los muchos adeptos adultos que la saga creada por J. K. Rowling ha logrado. Lo que evidencia que también estas historias están dirigidas al niño que llevamos dentro.

Pero no siempre son infantes los héroes de este universo, en considerables ocasiones son adultos o jóvenes, como en El señor de los anillos o en Legend.

Lo que sí resulta habitual en el abanderado es una situación familiar un tanto solitaria, rota o desestructurada. Muchos de estos protagonistas son huérfanos, ya sea total o parcialmente. Los gelfing de Cristal oscuro son adoptados, la madre de Bastian murió recientemente y Frodo vive solo con su tío Bilbo, quien además lo abandona al inicio de la obra.

Esta situación de desamparo muestra la inicial fragilidad de un héroe, que irá creciendo y evolucionando con la historia, fortaleciéndose por el camino. Dando esto lugar a la típica metábasis de la tipología del patito feo, un cambio a mejor, el fortalecimiento y floración del protagonista.

Su difícil vida inicial crea unos personajes más sensibles y predispuestos que los demás a embarcarse en la aventura, mostrando también un gran sentido de la ética y la moral en sus actos, por ello son los elegidos.

Con el transcurso de su aventura física irá entrelazada su forja heroica, su viaje interior. Como la transformación de un enclenque Harry Potter en un mago que logrará salvar al mundo de la oscuridad y tortura eterna.

En algunos casos, los protagonistas son seres fantásticos, unos personajes con sentimientos muy humanos, poseedores de una valentía superior a la de los demás. Ellos son capaces de enfrentarse a sus miedos y temores más profundos para salvar a la especie y a su mundo.

Antagonistas

Generalmente, el antagonista principal del héroe es bastante más plano que el protagonista, no sufre luchas internas y su viaje físico y psicológico ya ha sido concluido cuando nos es presentado el personaje. Como en el caso de la Nada contra la que lucha Atreyu, el demonio que en Legend se enfrenta a Jack, o la bruja Reina de Narnia.

Pero, hay ocasiones en las que los antagonistas que obstaculizan la meta del héroe son también personajes con grandes luchas internas, pero que en ellos, finalmente, termina venciendo el mal, como Golum o Draco Malfoy. Aunque en el cine-cuento sea más habitual el primer tipo de antagonista, un ser plano, el mal en sí mismo, puesto que en último término este tipo de historias lo que tratan de representar es la primigenia lucha entre el bien y el mal, una batalla muy presente desde los antiguos relatos de la mitología griega de los que hoy beben nuestras narraciones actuales.

La salvación de Fantasía

A pesar de los pecados cometidos, de los excesos, rendiciones y debilidades de los seres, todo ello les es perdonado y redimido gracias al abanderado, él es quien purga los fallos a lo largo del camino de su aventura y forja heroica y restablece el orden perdido, logrando con ello una renovada fertilidad de la tierra que habita.

Escribe María González

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