Las listas de lo mejor

  02 Enero 2018

Calificativos para lo propio y descalificativos para el resto

spot-amenabar-danielleNo se preocupen, nada más lejos de mi intención que ofrecerles aquí la lista de los mejores momentos del año televisivo. Aprovechan la ocasión para convertir el género en aditamento insoslayable de estas fechas. Las distintas cadenas hacen resúmenes de “lo mejor”, ya sea en cuanto a noticias, películas, “zascas” de algún presentador vs. político, o sean libros, vídeos, youtubers o la serie más popular. Como si el haber agotado los 365 días no fuera suficiente para que cada cual decida qué considera lo mejor de lo mejor.

Detrás de esta estrategia discursiva se esconde, a mi modesto modo de entender, un cierto paternalismo doctrinario. Pues cuando uno se fija en qué elige destacar cada cadena, resulta que es lo que ellos mismos nos propusieron como lo más sobresaliente del momento. No es, por tanto, más que un ejercicio de autorreferencialidad con el propósito de regalarles la vista al sector de los fieles.

Pongamos dos casos. Si TV3 no emite el discurso navideño del Rey y sí el de fin de año de Puigdemont, pues lo normal es que la especial realización visual del primero no entre nunca en la selección de las exquisiteces televisivas de la corporación catalana.

Por el contrario, TVE destaca el gran éxito policial con la detención del presunto asesino de una madrileña en Galicia. Consecuentemente en su selección de los mejores momentos televisivos, no incluirá las cargas de los “piolines” en Barcelona el 1-O, pero sí lo hará TV3.

La publicidad lo tiene más claro y no pierde el tiempo en seleccionar lo que ha habido de bueno o malo en el tiempo pasado. Ahí tenemos al Sr. Amenábar y su discutido anuncio de la lotería de navidad, en el que da a entender que la “suerte” es cosa de extraterrestres. Por el contrario, TVE se empeñó en mostrar que el “gordo” del sorteo les llega a muchos terrícolas. Mensaje que repitió hasta la saciedad aquellos días en sus informativos.

Sin embargo, Isabel Coixet, es mucho más directa: este mundo es un manicomio y todos andamos bastante desconcertados con el “amodio” de los embutidos de la conocida marca.

Lo que ponen de manifiesto el director y la directora de cine citados, es que lo importante se ha de mostrar con imágenes unidas por una historia con garra. Lo relevante es la historia, es el mensaje que se pretende lanzar al respetable. Por esto no alcanzo a comprender la “razón de estado” de, por ejemplo, la felicitación Real en Nochebuena. Como no hay historia que contar, este año los exégetas de las distintas cadenas han resaltado el valor expresivo del escenario y la cuidada realización de la pieza televisiva.

Otro tanto sucede con la felicitación, también a través de la televisión, del año nuevo por parte del Sr. Rajoy. ¡Menos mal que nos felicitó el 2016! (sic). Con fervor y aplomo, pero también valiéndose de la televisión, nos felicitan el año los presidentes autonómicos. Bueno, el Sr. Puigdemont prefirió las redes sociales y el canal internacional de TV3. El relato siempre se reviste con los mismos aditamentos: adjetivos calificativos para lo propio y descalificativos para el resto, aparte de visualizar lo que van a hacer durante el nuevo año.

En estos relatos nunca aparecen los responsables de la asimétrica distribución de la riqueza, de las vergonzantes listas de espera sanitarias, de las distintas formas de violencia, de quiénes son los responsables de las guerras que producen tanto dolor humano, tampoco aluden a algo que les queda más cerca: el maniqueísmo en los mensajes que envuelven en banderas. Ahí tenemos, para sonrojo del respetable, el filibusterismo parlamentario del PP para que RTVE siga sin tener un nuevo presidente como reglamentariamente corresponde. Por cierto, ¿estará en la lista de incumplimientos democráticos?

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En la neonata televisión valenciana, dando sus primeros pasos, ya andan a la greña no sólo con quiénes serán elegidos para trabajar en la corporación, ahora también se polemiza sobre la línea informativa de la radio y la televisión. Como escribo el día de los inocentes, les propongo que sigan informativamente el ejemplo de la televisión pública de Cataluña, estilo que tanto cabrea al Sr. Monegal. Sí señores, este es otro buen ejemplo de lista de “lo mejor de lo mejor” de la televisión: el citado crítico va de tertulia en tertulia mostrando los excesos de las otras cadenas de televisión. ¡En fin, seamos equidistantes, que también Ada Colau va a Sálvame (Tele 5) y Pérez Reverte a La Secta Noche

Mientras las televisiones guardan las formas ante sus propietarios, hay resquicios para otros mensajes. A través del programa El Intermedio (La Sexta) y su invitado Juan Diego Botto, vimos un diálogo sin complejos sobre la dictadura y la memoria histórica. Además de comentar en todas sus vertientes, la reciente sentencia de los Tribunales de Justicia argentina condenando a los milicos golpistas y matones. El resto de medios ofrecieron la noticia entre líneas, sólo apta para la comprensión de los muy alfabetizados. Por contra, se le está prestando mucha más atención al fallecimiento de la hija del dictador Franco o a la pretensión del PP de derogar la ley de la memoria histórica. 

Con tanta asignatura pendiente en la televisión del año que comienza, no sé si cabe abrigar muchas expectativas para el futuro inmediato. Mejor que no nos saturen con listas y resúmenes sin historia y nos expliquen cómo piensan gestionar el poder de la tele que tanto frecuentan. Por si esto no sucediera, para todos ustedes un molón 2018 con más sonrisas y menos violencia que ningún ser humano se merece.

Escribe Ángel San Martín

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