Cuando se piensa con los pies (julio 2008)

  24 Julio 2008

Escribe Ángel San Martín Alonso

fernando_torres.jpgMantiene el refranero que quien mucho se equivoca es porque piensa con los pies. Defecto aparente del que la televisión sabe hacer virtud.

El reciente espectáculo que La Cuatro montó con la fase final de la Eurocopa, confirma esta apreciación. Mi condición de profano futbolero me llevó a sospechar que la poderosa Prisa pagaba a los rivales de la selección española para que se dejaran ganar. El espectáculo ofrecido no parecía responder a hechos sino a un guión.

Mientras me devanaba los sesos en cómo le harían llegar los maletines de euros a esos mozalbetes de calzón corto, tuve la oportunidad de contrastar mis sospechas con un buen conocedor de este deporte que me dijo muy serio: “El juego exhibido por la selección fue excepcionalmente bueno, homérico en algunos momentos”. No cuestionaré juicio tan contundente, pero sí que me pareció excesivo el tratamiento mediático dispensado al evento.

Nunca antes un grupo de comunicación había sabido o podido montar un reality show con tanto atractivo para los telespectadores como en esta ocasión lo hizo La Cuatro. El hecho deportivo lo convirtieron en una serie de ficción con todos los ingredientes al uso, y en versión multimedia: la Ser ponía el vocerío, El País cedía espacio a la reflexión culta de firmas con prestigio, mientras que La Cuatro ofrecía las imágenes descarnadas del fervor popular. ¿Cómo es posible que TVE no hubiera hecho esto mismo mucho antes?

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En cualquier caso, hemos de reconocer que La Cuatro se lo montó bien desde el principio: muchas “promos” y un eslogan ya probado con éxito en la campaña electoral del demócrata Obama. El grito de guerra no podía ser más primario: “¡Podemos!”. Bajo esta advocación nos convencieron que no estábamos ante los juegos florales de un grupo de jovencitos millonarios y caprichosos, sino frente a unos profesionales que podían ser nuestros vecinos, gente anónima que se propone hacer bien su trabajo de todos los días. Razón de más para identificarse con ellos y su causa.

cesc_fabregas.jpgPor otro lado, insistían desde los medios propietarios de los derechos, que esos muchachos provenían de los cuatro puntos cardinales de la península, por lo cual había que vitorearlos en las plazas públicas engalanadas con la bandera nacional. Si además se podía comprobar en directo que miles de personas hacían lo mismo en otras muchas plazas, entonces no había lugar ni para el miedo al ridículo ni a la estafa ideológica.

El resultado, aparte del deportivo, fueron unos picos de audiencia que ni en sueños imaginó el Sr. Polanco. Aunque para ello hubo que crear intriga: la bronca de Luis a Torres; picardía erótica: la exclamación de la Barceló al ver a Casillas en calzoncillos; una traición: la de la Federación al exitoso Luis Aragonés que lo despachó sin darle ni las gracias; y unas gotas de tragedia: la lesión de Villa que no pudo jugar el último partido.

El fútbol, y el deporte en general, se convierte en plato fuerte de audiencias millonarias, sin reparar en los riesgos inherentes a este tipo de retransmisiones / exaltaciones. ¡La señora Riefenstahl también exaltaba los detalles estéticos del cuerpo humano!

guiza.jpgLos más convencidos de la función de servicio público del Ente RTVE se han preguntado: ¿Por qué los derechos televisivos de la selección española se le venden a un canal privado? La respuesta no se ha hecho esperar: las televisiones públicas, estatal y autonómicas, acaban de comprar los derechos de la Liga de Campeones desde 2009 a 2012. La operación está suscitando duras críticas, porque adquieren los derechos a un precio muy superior al que ofrecían las cadenas privadas. La polémica salta de nuevo: ¿Cómo las televisiones públicas pueden pagar tanto por los partidos de fútbol con la deuda tan descomunal que arrastran? ¿Acaso la identificación con la bandera se merece tantos millones de euros?

Entre las bambalinas de la operación podría haber otra de la que el Gobierno, como mínimo, es consentidor: Mediapro, propietaria de La Sexta, recompraría los derechos de esos eventos para emitirlos en canal de pago. Si advertimos que Digital + se ha quedado sin los derechos de las competiciones europeas y sin los de la liga, el siguiente paso es que Mediapro compre el único canal de pago que sobrevive y del que su consejero delegado ha dicho recientemente que está en venta.

A todo esto, ¿tan mal le caerán a Rodríguez Zapatero las señoras y señores de Prisa? ¿O es que a éstos y a éstas ahora les gusta más el redivivo Rajoy? Para que luego digan que el pensar con los pies no lleva a ningún sitio.

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