¡Qué niño tan gracioso! (abril 2008)

  22 Abril 2008

Escribe  Ángel San Martín Alonso

gemma_nierga-2.jpgEl trato de las televisiones a los niños, salvo excepciones, no es mucho más respetuoso que el mostrado hacia el resto de la audiencia.

Siempre recuerdo aquella frase de Doña Blanca Álvarez cuando, siendo responsable del Departamento de Infantiles de TVE, decía: “Para que un programa se catalogue como infantil basta que sea un buen programa de televisión. ¡Me da pánico cuando se ponen a pensar en programas para niños!”. Eso mismo es lo que deben pensar los responsables actuales de TVE, porque al entrar en la web oficial del Ente e introducir en su buscador “infantiles”, la contestación es: “No hay resultados, introduzca otro término”. Entonces puse “deportivos”, y de inmediato apareció un listado inmenso, y otro tanto sucedió con el término “entretenimiento”. Al revisar este último listado encontré el que me interesaba: ¡Ya te vale! (La 1 de TVE).

Hace unos meses vi en Internet la convocatoria de un casting de niños y niñas, entre 6 y 11 años, para participar en un programa de TVE. Desde entonces he intentado seguir el rastro a este proyecto de televisión que se concibe como la “forma ideal para la familia, con el que padres e hijos pueden divertirse juntos”. Se trata del aludido ¡Ya te vale!, estrenado el pasado 11 de abril y presentado por la muy radiofónica Gemma Nierga. Se dice del programa que adopta un formato ya experimentado con éxito por la BBC. Al verlo, la verdad, uno rememora la cantidad de programas parecidos que han desfilado por los distintos canales de televisión. Desde aquel ingenioso Juego de niños que hiciera famoso a Javier Sardá –también procedente de la radio–, hasta el más reciente presentado por Bertín Osborne. En fin, nada nuevo bajo los rayos catódicos.

ya_te_vale.jpgLa hora de emisión del programa es de 22’00 a 23’15 en la noche de los viernes. A los responsables no parece importarles que el Código de Autorregulación establezca que el horario para los menores de 13 años llega hasta las 22 horas. Dado el pluriempleo actual de los escolares, ¿aguantarán sin dormirse hasta esas horas? Da lo mismo, para los más cansados se lo reemiten el sábado a final de mañana, así todos contentos.

Al emitirse en horario desprotegido aunque dirigido a niños, cabe pensar que el contenido será rompedor, digno de una cita familiar a horas tan intempestivas. Pues nada de nada, unos famosos sometidos al careo con niños y niñas, más o menos deslenguados. Gemma tercia con sus preguntas para que el encuentro no pierda interés entre los adultos colgados de la tele a esas horas.

Uno de los alicientes, se dice, son las encuestas a niños y niñas sobre el tema central de cada viernes. Las imágenes de las encuestas, tomadas en los colegios, sacan a los niños con sus uniformes y prendas deportivas con símbolos religiosos, dando así a entender la “pluralidad” del programa, pero olvidando que el Estado es aconfesional. Los niños y niñas de plató salen lozanos y sonrientes, luciendo moda y locuacidad para regocijo de las familias respectivas, reforzando así el mito de la infancia feliz.

gemma_nierga-3.jpgLa primera emisión versó sobre la “familia”, sobre la que departieron con famosos como el grupo Estopa, Montserrat Caballé y Mercedes Milá. El segundo, sobre la “fama” con invitados como un actor, un peluquero y la diputada Celia Villalobos. Sin duda, deben ser temas de indudable valor pedagógico para los niños de este país. Según nos contaron en la última edición, más de dos tercios de los niños querían ser famosos, es decir, actores, cantantes y deportistas, sólo uno de mayor quería ser Einstein. 

Desde luego que el programa, al menos en estas primeras ediciones, no se puede calificar de pretencioso ni de innovador. Como mucho y siguiendo al filósofo José Luis Pardo, ¡Ya te vale! viene a ser otro ejemplo de los muchos clichés lanzados por las pantallas para saturar la imaginación audiovisual. Los famosos, desenfadados en tono y promocionando sin tapujos sus creaciones, contestan a preguntas blancas que refuerzan la falsa neutralidad ideológica de los temas planteados. De paso, los niños y niñas en plató, con especial desparpajo y presencia impoluta, invitan a exclamar eso tan original de: ¡qué graciosos están!

Seguro que un programa así no provocará las iras de los censores como Los Simpson o Sesame Street por atentar contra los valores rancios de la familia, el sexo y demás lindezas neocon. Tampoco será ninguneado, a poco que la audiencia se mantenga, como El conciertazo (ahora en La 2 los sábados), un programa que no da plano y además los niños y niñas están también la mar de graciosos. 

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