La oración

  10 Diciembre 2016

Noticias históricas

trump-ganaLas últimas semanas del año en curso están siendo especialmente pródigas en hechos y noticias catalogados como “de trascendencia histórica”. Antes de haber conseguido asimilar lo que está pasando en una parte del mundo, de pronto, se nos urge prestar atención sobre lo que acontece en el otro extremo. En este ir y venir se cruzan argumentos en unos casos políticos, culturales o económicos y, en otros, nos sitúan ante una tragedia sin adjetivos posibles. Lo común a todos ellos es que fluyen de las televisiones globalizadas, preparados para ser macerados cultural y políticamente por las redes sociales.

En los primeros días de noviembre, las urnas norteamericanas arrojaron unos resultados de infarto: contra todo pronóstico, Trump obtiene la victoria a la presidencia de USA frente a Hillary Clinton. Ante tan inesperado dictamen, las voces se volvieron contra la televisión. De algún modo se atribuye la victoria al diestro manejo que hizo Donald Trump de los debates televisivos y de sus apariciones casi de bufón en diferentes programas.

Durante la campaña, Trump prefirió llegar a su electorado con oraciones cortas y envenenadas que con razonamientos complejos sobre la inmigración o la industria de las armas. Sus asesores le han debido decir que una mayoría de la gente ni siquiera comprende estos argumentos. De ahí que muchos comentaristas hayan afirmado que el populismo rampante, en gran medida, es potenciado por la hegemonía del discurso producido por un medio considerado “postelevisión”.

Poco antes y poco después del veredicto de las urnas en EEUU, nos enteramos que, también contra todo pronóstico, el referéndum por la paz en Colombia arroja una ligera mayoría a favor del no. Unas semanas más tarde y, tras unos pequeños cambios en el redactado final y con el prestigio del presidente Santos en el alero, el Parlamento colombiano aprueba el proyecto por mayoría. También en esta ocasión la televisión de aquel país, mayoritariamente en manos de las fuerzas conservadoras y contrarias al acuerdo de paz, articula su discurso y lo condimenta con los resultados de las encuestas para condicionar el sentido del voto.

Muy pronto conoceremos los resultados en Austria y en Italia. En el país transalpino las encuestas señalan ligeramente al no como el preferido por los italianos e italianas. Según los tertulianos de la Rai-1, las encuestas sitúan en el lado del no a importantes sectores sociales que, llegado el día de la votación, se inclinarán por el sí. Los ministros de Matteo Renzi salen a los platós a pedir el sí y a justificar que en dos años es imposible enderezar lo que Berlusconi torció durante los veinticinco anteriores. Cambiamos de canal y nos vamos a la Cinque, aquí nos encontramos otro estilo y otras ideas. Los tertulianos vociferan a favor del no, puesto que Renzi es un tipo que no inspira la más mínima confianza, hasta lo acusan de ocultar tras la reforma constitucional sus sueños de absolutista.

Sin previo aviso, como suele ser habitual, la última alcaldesa de Valencia sufre un percance cardiovascular. El hecho arrastra toda una avalancha de críticas a los medios de comunicación y, en especial, a la televisión. De pronto se pone en el centro del debate, si el percance es provocado por los rayos catódicos de la tele, la inquina de los periodistas, la presunción de inocencia o la mala calidad del JB que moja la lengua de los tertulianos. Y a la ceremonia de la discordia no faltó el Sr. Corcuera sacando a relucir, no el premolar de oro, sino el colmillo de jabalí, según su propia expresión. Exhibición que hizo para mayor gloria de El cascabel (13 Televisión) y bochorno de quienes tienen dos dedos de frente.

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Antes de terminar el mes de noviembre, Fidel Castro cumple su profecía y se va para siempre. Las imágenes que ofrecieron las televisiones de Raúl Castro dando la noticia al mundo, en traje militar y solo ante la cámara, eran sencillamente patéticas. No creo que lo importante fuera dar la noticia, pues las redes sociales ya habían anunciado a los cuatro vientos el fallecimiento del Comandante. El primer plano de Raúl leyendo un texto, con poca luz y cámara temblorosa eran en sí mismo todo un mensaje sobre la situación en la que queda la isla.

Entre tantos y tan magnos acontecimientos, nos vimos sorprendidos por el anuncio de la lotería de navidad. El spot de esta campaña, una vez más, se afana en ser casi tan protagonista como el reparto de los premios. Especialmente para quienes nunca nos ha tocado nada. En esta ocasión el mensaje y el reclamo se dirige a una cuestión solidaria: seguir el juego de la abuela, a la que le falla la memoria, pero que es feliz con la ilusión de ser agraciada. Sin embargo, lo importante no es lo material del premio, sino el haber compartido el ritual. 

Tal como venimos señalando, las imágenes difundidas por las televisiones se orientan a ensalzar una palabra, una frase. Esto es, una oración con sentido tanto material como transcendental. En el spot de la lotería es el compartir, el de traición o el de patria en el discurso de los políticos. Por ejemplo, Trump utilizó en campaña una frase tan controvertida por sus reminiscencias aislacionistas, antisionistas y prebélicas como es “America First” o “America Great Again”. Pero es que no es menos insultante la frase del portavoz del PP, el Sr. Hernando, quien sobre el cadáver de la ex alcaldesa de Valencia dijo eso de: “La expulsamos del partido para protegerla del escarnio público”.

Frases tan escuetas y lacerantes, son gritos inapelables ante los que, aunque no se conozca el significado exacto, es imposible no volver la mirada para contemplar lo que está pasando. Tal vez por esta razón, despiertan tanto interés y tienen tanto impacto las llamadas redes sociales: cómo es imposible pensar en medio del ruido producido por tanto comentario, la luz ha de brotar de una oración. Por cierto, en medio de tanta dualidad, ¿la postelevisión nos obligará a quedarnos con sus imágenes o con nuestras palabras?

Escribe Ángel San Martín

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