A tiro de... cámara

  16 Febrero 2016

Hoy la Política es la gestión de imágenes, no de palabras

pedro sanchez-felipe viHace unos días, el académico y director del Instituto Cervantes, decía en una entrevista que vivimos en “una civilización visual: la televisión quita espacio a la lectura”. Sabina, por su parte, reconocía no soportar el ruido de la tele mientras se trajina un libro. El posicionamiento de personajes tan distinguidos suscita una reflexión: junto a la gran mayoría que consume televisión sin miramientos, hay una minoría cultivada que mira al medio con recelo. Pero esta vieja actitud hacia la cultura de masas, parece haberla superado la nueva política mediante el entrismo.

Estamos inmersos en la era de la “visibilidad”, y en ella nada cuenta ni se cuenta si no está en imágenes. Los partidarios de Rajoy le reprochan no haber aceptado la investidura por la cantidad de telediarios que va a estar sin salir en la portada de los mismos. Uno de los criterios más disputados, según estamos viendo, para repartirse los escaños en el Parlamento es el estar o no “a tiro de cámara”. De cámara de televisión, bien entendido, no vaya a ser que consideren la expresión “enaltecimiento del terrorismo”, como a los titiriteros.

La Política hoy no está tanto en la gestión de la palabra como de las imágenes. Mayormente las de televisión, que son las que cuentan para el gran público. De hecho, imágenes y comentarios se prolongan hasta el hastío en las redes sociales. Los políticos emergentes utilizan intensamente estas redes para calentar a la audiencia, sobre todo cuando interviene alguno de sus líderes. Por cierto, ¿tendrá algo que ver con este fenómeno el que el nuevo canal de televisión de Telefónica, antiguo Canal+, lo hayan bautizado como #0?

Entre las muchas formas de practicar la videopolítica, TVE tiene la suya. El día que el Rey le propone a Pedro Sánchez que trate de formar gobierno, el invitado para la tertulia nocturna de La noche en 24H (TVE), fue Martínez-Maillo, portavoz del PP. Al día siguiente, en Los desayunos de TVE entrevistan al “varón” extremeño que es uno de los objetores a la política de pactos de su secretario general. Tal es el alcance político de la visualidad que, destacados dirigentes, definieron a  Rita Barberá como el “icono” del partido. ¡Qué filón se ha perdido Berlanga y cómo lo explotan en El Intermedio!

Hay más ejemplos, no obstante, de estos quiebros videoargumentales. Hace un par de semanas, en el informativo de mediodía, escuchamos en Antena 3 que un ciclista había muerto en una carretera comarcal de Alicante. Pues bien, tras enunciar el hecho, se dedicaron a contarnos un proyecto de investigación que analiza la fuerza ejercida sobre los ciclistas por los vehículos cuando los adelantan. Nos informaron de la distancia de seguridad entre un camión o un coche y el ciclista en tal situación. Ilustraron el descubrimiento con una recreación virtual, pero ni una puñetera imagen de lo cochambrosa de aquella carretera sin arcén en la que fue atropellado el ciclista. 

Con demasiada frecuencia los informativos de televisión no son más que la sucesión de catástrofes, accidentes, estafas y demás desgracias. Así que de vez en cuando no está mal cambiar el tono tan deprimente. Quizá por ello ahora nos muestran a los jueces trabajando como locos. A resultas de lo cual vemos que las cámaras enfocan a la princesa entrando en los juzgados de Palma. En León la hija y la madre salen del coche policial para declarar ante un tribunal de justicia por el presunto asesinato de la presidenta de la Diputación.

Llama la atención que en este caso se delimiten las responsabilidades a dos personas, con la posible complicidad de alguna más. Pero no se habla nada del engranaje decimonónico y caciquil en el que prestaba sus servicios la víctima. Tal vez fuera bueno recordar la cantidad de presidentes de diputaciones que están siendo investigados e incluso encarcelados. Sin ir más lejos, los tres de la Comunidad Valenciana están en chirona o algo parecido. Por si no era suficiente, el político que ocupa la presidencia de la diputación leonesa, dimite al poco de tomar posesión porque la justicia le sigue los pasos por corrupción. Y me pregunto: ¿por qué no se dedica a este problema estructural un Informe Semanal y seis horas de Al rojo vivo?

Pero no abandonemos la llamada “pena del telediario”. Coincide que estos días en Madrid desfilan por el juzgado los gerentes y tesoreros del PP, cuyo tarea será explicar por qué formatearon los ordenadores con los que llevaba las cuentas el Sr. Bárcenas. Vemos también en los telediarios a reos tan renombrados como los que desmantelaron Caja Madrid, la Caja Castilla-La Mancha o los responsables de la siniestra fiesta del Halloween en el Madrid Arenas. Mientras tanto, la saga de los Pujol-Ferrusola hacen lo propio en Barcelona y en Sevilla los de los ERES.

Lo preocupante de todo esto es que tanto exhibicionismo acaba aminorando las entendederas del personal y diluyendo sus anclajes morales. De otro modo es difícil explicar que el PP haya sido tanto tiempo el partido más votado o que los jueces dejen en libertad a corruptos y defraudadores. Los mismos jueces que privan de libertad sin fianza a unos titiriteros que en Madrid se les fue de madre la “creatividad”.

Por supuesto que el hecho es inaceptable, pero también lo es la desproporción de las reacciones sociales, políticas y, sobre todo, la descalificación de la alcaldesa de Madrid en las tertulias televisivas. Pues al mismo tiempo estamos viendo que un “investigado” de Soria, el sr. Gómez de la Serna, tiene el acta de diputado y, si nadie lo remedia, Rita Barberá seguirá con el aforamiento de senadora. De todo lo cual se desprende que la corrupción tiene menos peligro que la creatividad, que además Fátima Báñez la ha hecho incompatible con la pensión en el caso de los jubilados.

No hay duda, todos quieren estar bien situados ante el tiro de cámara. Lo que sucede que la visibilidad, como la riqueza, se reparte en trozos muy desiguales. Detrás de la distribución de este capital simbólico no hay más que una vergonzante doble moral. Da la impresión que, en muchas ocasiones, la televisión tapa la auténtica dimensión política de los eventos que narra. Y si, por ver la televisión, dejamos de leer ¿no estaremos perdiendo además la oportunidad de comprenderlos?

Escribe Ángel San Martín

pujol ferrusola