Siempre será la televisión

  29 Julio 2015

El minucioso control sobre la información pública

antonio-jimenez-13tvCuando las presentadoras y presentadores habituales de las grandes cadenas, se van de vacaciones, tal vez sea el momento de exclamar aquello tan cinematográfico de: ¡Siempre nos quedará la tele! Los programas de la tele como las estaciones del año, se repiten inexorablemente cada cierto tiempo. Esta cadencia permite albergar una cierta tranquilidad tanto a los telespectadores como a la ciudadanía que sabe llegará el otoño tras un verano tan tórrido como el actual. Como saben que volverán a la pantalla los rostros de siempre y prácticas de antaño.

Es posible, según mantienen los malpensados, que debido a presiones de La Moncloa sobre Atresmedia, se retirara de la rejilla de La Sexta los mejores momentos invernales de El Intermedio. Vale que no veremos al Gran Wyoming estas semanas, pero el ayuno hará que pillemos con más ganas su regreso en vísperas del otoño. Sobre todo, que vayamos a las tertulias de Al rojo vivo (La Sexta) a escuchar la “otra” versión de lo que nos cuentan en el resto de cadenas de televisión.

Ahora bien, la norma es la norma. Acaban de reponer los de esta cadena, también los domingos por la noche, El club de la comedia con Alexandra Jiménez de oficiante y todo parece tan normal. Incluso que a su antigua presentadora, Eva Hache, no la hayan readmitido pese a que el programa de humor que presentaba en Cuatro, Guasabi, lo retiraran de antena por falta de audiencia.

En la tele como en el resto de las empresas, el espionaje industrial se castiga sin piedad. Principio que no es aplicable a Hilario Pino, despedido de Cuatro por no atarse un poco la lengua al referirse a las corruptelas reincidentes de gentes próximas al Gobierno. Antecedentes que le vienen muy bien a La Sexta para incrementar su plantilla de tertulianos deslenguados y hasta posible presentador estrella de La Sexta noche mientras el titular esté de vacaciones.

En medio de tales líos, estos días hemos visto al menos dos imágenes que se han clavado en nuestras retinas. Admitamos que los de la tele se lo saben hacer y cargan las tintas sobre esos retazos de vida que nos cautivan.

Me refiero, en primer lugar, a ese hombre, algo mayor y posiblemente jubilado, sentado en el suelo y llorando porque el cajero no le permitía recuperar sus ahorros. Según han dicho algunos medios, tal impacto produjo la fotografía, que un griego emigrado y afortunado lo identificó y decidió pasarle una mensualidad. Una vez más nos encontramos con una iniciativa privada para resolver un problema público de reparto de riqueza.

Otra de las imágenes que me ha sacudido la conciencia, torrada con tanto calor, es la de esa adolescente que rompe a llorar tras escuchar las palabras que Angela Merkel le dirigió al contestarle a una pregunta. Madrastra o política, la jefa de gobierno le dijo a la adolescente y a todos quienes como ella comparten la condición de refugiados: muchos tendrán que volver a su país. Al verla llorar, la Sra. Merkel se le acerca y trata de consolarla. En la proximidad tal vez le prometiera un permiso de residencia para su padre y de esta manera no tener que volver a Palestina.

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Mientras estas imágenes “emocionales” pasan de informativo en informativo, el Informe Semanal de TVE dedica una de sus piezas a analizar cómo va la industria de la moda o las repercusiones de la ola de calor, y así, de paso, darle presencia en pantalla al ministro del ramo. Sobre el injustificable incremento de la factura de la luz no tiene nada que decir, pero por lo que comprobamos, sí se ha formado opinión sobre el incremento de turistas en la península. ¡Lástima de ministro, lo bien que le vendría profundizar sobre las condiciones sociales de las zonas a las que han dejado de acudir los turistas!

El fin de semana anterior, aprovechando el fragor negociador en Bruselas sobre la deuda de Grecia, ya descargaron todo el arsenal informativo alentando las tesis gubernamentales: los griegos están así por fiarse de promesas como las de Podemos. Dando así todo un ejemplo de pluralidad y libertad informativa. La imagen ya no era la de un individuo, sino del conjunto de un pueblo que, sin entrar en matices, televisivamente se les hace responsables por igual del desastre nacional. Algo parecido sucede ahora con la información sobre las elecciones catalanas. No hay informativo que le dé reposo a las neuronas, cada cual pone un poco de vinagre sobre los pliegues de la susodicha convocatoria.

Con tan minucioso control sobre los contenidos que se publican en la televisión pública, no es razonable el empeño que ponen en imponernos la llamada “ley mordaza”. Tal vez tanto apretar se les va a ir la mano y podrían quedarse sin nada. Bueno, un poco eso es lo que les ha pasado en las recientes elecciones. La gente, por más cazuelas que les pongan o a gente exitosa en los platós de verano, acaban dándose cuenta que les están tomando el pelo. Y cuando advierten el detalle, pasan su voto a cualquier otro partido.

Aunque con esto del libre flujo de la información, tampoco los nuevos partidos que llegan a las instituciones lo tienen demasiado claro. Para ejemplo, entre algunos otros, ahí están las idas y venidas de la web Madrid Versión Original. ¿A quién se le habrá ocurrido un título tan provocador? No menos ingenioso ha sido el quita y pon de las estampas reales en Ayuntamiento de Barcelona.

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Desde luego que no son buenos tiempos para la información en general y en particular para la televisión. En unos casos porque las cierran, o pretenden abrirlas quienes de algún modo antes contribuyeron a que las cerraran. Algo parecido e igualmente indignante sucede con los canales de la TDT. Estos días las autoridades administrativas meditan/valoran las ofertas de distintas empresas por seis nuevos canales de televisión. Procedimiento que se inicia sin haber hecho una evaluación pública y democrática de qué está pasando con el “servicio público” de la televisión digital, ni se haya informado de por qué unos concesionarios abandonan la licencia adquirida sólo hace un par de años.

En estas circunstancias, el Gobierno convocó nuevo concurso, sin esperar ni siquiera a la sentencia del Supremo que puede dejar sin dueños a otros ocho canales. En fin, una sucesión de despropósito para contentar a algunos amigos, como los de 13TV, propiedad del episcopado, que quiere tener más canales. Se imaginan el programa de “debate” El cascabel, soltando insidias por el espectro radioeléctrico de la TDT y en la radio ahora también con Herrera?

Lo más grave de la situación es que ahora la ofensiva destructora se dirige a la entidad televisiva con mayor prestigio y a la que casi todas las demás querían parecerse. Pues bien, al Sr. Cameron se le ha ocurrido que semejante afán de copiar es un despropósito y por ello pone en la buitrera de los mercados la loada BBC. ¿Cuánto tardará en ser descuartizada y deglutida? Leyes mordaza, secuestro de periodistas, los grandes grupos acumulando medios comunicación (un grupo japonés compra el Financial Times), despido de los y las periodistas más comprometidas, banalización de la información...

¿Así es como quieren hacernos más llevadera la “sociedad de la información”?

¡No seamos desconfiados, que nos vamos de vacaciones! El Ministerio de Industria, el que tan poco habla de nuestra factura de la luz, en otros asuntos no le tiemblan las palabras. Argumenta la salida a concurso de los 6 canales de televisión digital, para fomentar la oferta de servicios digitales avanzados como “el impulso del aprendizaje de idiomas dirigidos a menores y/o jóvenes”.

¡Para que luego digan que en la tele sólo sale chascarrillo del barato!

Escribe Ángel San Martín

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