Noticias en remojo

  02 Febrero 2015

Atormentados con el tiempo

el-tiempo-1Decía Francisco Umbral en una entrevista, si la memoria no me engaña, que la única información veraz y creíble de la tele era la del tiempo. Muchos años después, los ejecutivos de las cadenas generalistas se empeñan en darle la razón. Al menos en aprovechar el “efecto de verdad” de la información del tiempo, para hablarnos de lo divino y de lo humano. ¿Se han fijado que los informativos se ocupan de los sucesos y, sobre todo, de la meteorología?

No sólo dura cada vez más la información sobre el tiempo, sino que adopta una infografía de 3D muy atractiva. Con luces y sombras simulan un escenario en el que se mueven los presentadores y presentadoras. Más allá de esta circunstancia, lo cierto es que los pronósticos meteorológicos se convierten en norma reguladora de nuestros proyectos inmediatos. La madre le dice al hijo, ponte la bufanda que los de la tele dicen que estamos bajo cero, o el abuelo le recuerda a la nieta que no se vaya a la montaña porque el “hombre del tiempo” anuncia temporal de nieve.

Tal es la importancia de esta información, que ya se ha constituido en un espacio independiente en las cadenas generalistas. Si en unas cadenas se programa tras los deportes, como LaSexta Meteo, en TVE se emite un aperitivo en Aquí la Tierra para hablar de todo un poco y, tras el informativo, lanzan propiamente El tiempo. Pero además, en estos espacios, convengamos que un tanto agoreros con sonados errores de previsión, tienen otras dos características reseñables: el objeto de información lo recrean virtualmente y los presentadores y presentadoras se mueven por el escenario gesticulando sobre un mapa animado y lleno de símbolos.

Este formato de presentación ha cundido y se imita en otras secciones de los informativos. Ahí está, sin ir más lejos, los de deportes que presentan total o parcialmente la sección moviéndose por el plató. Matías Prats también mueve el esqueleto en la presentación de su telediario, aunque no siempre. Empezaron Fran Llorente y Lorenzo Milá quitándose la corbata en la presentación de las noticias en La 2 y ahora desaparece hasta la mesa, verdadera trinchera en la que se parapetan los presentadores y presentadoras para contarnos cualquier cosa.

Pero someter a parecido formato todo tipo de información, ya sea sobre la corrupción, los conflictos sociales o los sucesos, no parece demasiado razonable. Sin embargo, lo que observamos es que el modelo se extiende. El acontecimiento noticiable, como si fuera la llegada de un anticiclón, se reviste con ingredientes del espectáculo y se despoja de los propiamente informativos.

Empieza a ser habitual que los protagonistas de las noticias, actúen de inmediato como invitados en algún plató. Lo del “pequeño Nicolás” o Sonia Castedo en el programa de Sandra Barneda, Un tiempo nuevo (Tele 5) empieza a ser norma. Y si no van los “imputados”, acuden sus abogados, como entre otros ha hecho el letrado defensor de Bárcenas.

En este mismo sentido resulta truculento y fuera de toda lógica informativa el que, por ejemplo, en relación con el atentado a la revista Chalie Hebdo en París, se ofrecieran una y otra vez las imágenes en las que se veía cómo remataban, ya en el suelo, a un policía. La sobreexposición de imágenes con este contenido lo que provocan, a mi entender, no es tanto la información aportada como la anestesia ante el valor de la vida humana.

La virtualización del fondo de los platós de informativos también ofrece significados que matizan e incluso cambian el sentido de lo que se manifiesta en el relato oral. Cuando Pedro Piqueras entrevistaba al Sr. Rajoy en Tele 5, sobre las respuestas evasivas de éste se veía al fondo un metacrilato transparente. No se percibían más que unas sombras que se movían a un lado y otro de la pantalla. Más explícito fue el decorado durante la entrevista de Sergio Martín en La noche en 24H (TVE) a la vicepresidenta Sáenz de Santamaría.

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Ante la falta de sustancia en las preguntas, casi toda la entrevista se ofreció con tres imágenes en pantalla: en los laterales de la pantalla una imagen pequeñita, a la izquierda, del entrevistador y, a la derecha, de la entrevistada. Ambas superpuestas sobre imágenes de pantalla entera, alusivas a los temas planteados en la pregunta. Es posible que la entrevistada no estuviera viendo estas imágenes, de haberlo hecho nos habría podido ahorrar la contestación a varias de las preguntas. Aquellas imágenes, colocadas en el fondo, ya producían efectos de respuesta.

No es de extrañar que la gente en las redes se haya despachado a gusto con este impresentable presentador: duro con Pablo Iglesias y gracioso con el poder. Como también es cuestionable, como poco, el criterio de abrir el informativo de TVE con el temporal de frío, luego el mitin de Rajoy a sus militantes en Barcelona, a continuación la reunión del PSOE en Valencia y, en cuarto lugar, la manifestación de Podemos en Madrid, justo cuando los simpatizantes todavía estaban por las calles. Manifestación que fue portada en los informativos de muchos noticiarios de las televisiones europeas, como lo fue en el de Antena 3.

Desde luego que estamos ante malos tiempos para la información, con más medios que nunca pero con tantas cortapisas como casi siempre, la circulación de las ideas es poco fluida. Con más frecuencia de la deseada un grupo de lunáticos secuestra y asesina a periodistas, como estos días hemos visto con el japonés y los mismos asesinos tienen “sentenciado” a otro jordano.

Sin llegar tan lejos, tenemos las múltiples formas de censura, como la de cerrar canales de televisión, emisoras de radio y periódicos. Sirve también a estos fines el envenenar el código penal como ha hecho el Ministro del Interior (caso abierto al presentador Facu Díaz por caricaturizar a los del PP). De forma más directa lo hizo Esperanza Aguirre en Espejo público (Antena 3), quien le reprochó a Susanna Griso el que su cadena se dedicara a promocionar a los líderes de Podemos.

Llegados a este punto no queremos decir que el conocimiento anticipado de la climatología vaya a ser determinante para nuestras vidas. Lo que sí da la impresión es que, tomando esta idea como excusa, nos están atormentando en lugar de hablarnos de la climatológica. En definitiva, sea la noticia que sea, pretenden que los espectadores reaccionemos ante el relato informativo como quien oye llover. Lo que resulta imprevisible, según el movimiento de las nubes, es cómo reaccionarán las gentes cuando el agua les llegue al cuello.

Mientras tanto, una cosa queda clara: la televisión está imponiendo nuevos modos de hacer y participar en política. Máxima con la que algunos se identifican y, además, van como alumnos aventajados.

Escribe Ángel San Martín

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