Nou... y los 40 ladrones

  10 Noviembre 2013

El cierre de Radio Televisión Valenciana 

canal-9-3Justo el día que se repatriaban los cadáveres de dos periodistas franceses, el día que arreciaban los gritos pidiendo la libertad para el periodista Marc Marginedas secuestrado en Siria. Justo ese día va el President de la Generalitat y cierra RTVV tomando como excusa la anulación judicial del ERE. ¡Qué tiempos tan difíciles para informar! Da la impresión que cuanto más aumenta la disponibilidad de medios, mayores son los recortes a las libertades cívicas para acceder a una información veraz.

Conviene recordar que en Grecia cerraron la televisión pública hace unos cuantos meses. Como los periodistas resistentes ocupaban las instalaciones para producir programas que luego emitían por Internet, han entrado los antidisturbios a desalojarlos. A la 7RM, la radiotelevisión pública de Murcia, le aplican un ERE a mediados del pasado año y deja de emitir. Poco tiempo después pasa a manos de empresas privadas que rellenan la programación con reemisiones y algún informativo diario. Pero no hace falta irse muy lejos, al inicio del 2012 el Ayuntamiento de Valencia cerró sin previo aviso la Televisión Municipal de Valencia.  

Pero si volvemos al caso del Ente de Radiotelevisión Valenciana, advertimos que su cierre ha sido un hecho tan sorprendente y simple que algo no cuadra. El Sr. Fabra sube al escenario para proclamar que prefiere escuelas y hospitales a la RTVV. Además les reprocha a sindicatos y trabajadores que lloren por lo que no quisieron salvar con un ERE arbitrario. De todos modos, a cada cual lo suyo: el President ha conseguido dar un golpe de efecto como hasta ahora sólo lo había hecho el ministro Wert. Tras un par de frases, logra sacar a la calle a miles de ciudadanos a vituperar su nombre.

Si alguien pensaba que aquí había un blandengue en la Generalitat, se equivocaba. Es un duro que se postula, ante los jefes de Madrid, como cabeza de lista. Gesto que se lo reconocen y alaban desde las trincheras del TDT-Party. De hecho, un rancio tertuliano en El cascabel al gato (13TV) dijo algo sensato: “quienes tanto han criticado a la RTVV por ser el arma electoral del PP, resulta que ahora piden que no se cierre. ¿Sabrán lo que quieren estos rojos revanchistas?”.

En efecto, cuando escuché al Sr. Fabra anunciar el cierre de Canal NOU, imaginé que allí mismo daría a conocer el nacimiento de un nuevo chiringuito televisual. Eso sí, en manos directamente de los intereses privados y al margen del Parlamento o de cualquier otro control democrático (El mundo y el ABC digital insinúan que incluso ya estaría negociado con los empresarios adjudicatarios). Nada puede ya sorprender. Sabemos qué entiende esta gente por servicio público o el respeto que les merecen los procedimientos democráticos.

Para muestra es suficiente con advertir cómo han reaccionado a la dimisión de Rosa Vidal, directora general del Ente, junto al resto del equipo directivo. En reunión extraordinaria y urgente el Gobierno valenciano modifica mediante un decreto-ley varios artículos del estatuto de RTVV y de inmediato nombra a un director, Ernesto Moreno, y a los cuatro representantes del PP en el consejo de administración. ¡Todo un ejemplo de talante y respeto a los procedimientos  de diálogo democrático!

Como no conocen la vergüenza, justifican el cierre de RTVV para salvar escuelas y hospitales. Justifican la urgencia por la “ingobernabilidad” de un servicio público como es la televisión. Y por si no hubiéramos entendido su grito de guerra, sin negociar con nadie modifican leyes y nombran a un director general a espaldas del resto de las fuerzas políticas y agentes sociales. Sabemos que cuando califican la situación de “ingobernable”, es porque los trabajadores de la NOU, en un ataque de celo profesional, se despachan a gusto ante las cámaras. Ellos gestionan la programación y cuentan cómo se cocinaba la información (y multiplican por tres la audiencia). ¡El PP no puede soportar tanto destape televisivo!

Al nuevo responsable le basta con saber que goza de la “confianza” del President. ¡Menos da un desconocido! Lo que pasa es que el Sr. Moreno no puede jugar al escondite. Se le conoce como el “liquidador”, porque eso fue lo que hizo en su breve paso por el Palau de les Arts. De donde se fue, vuelta a las andadas, porque las cuentas no le cuadraban demasiado bien, pese a tener formación en el área económica. Accede al cargo, según todos los indicios, con un mandato claro: liquidar RTVV y lanzar el nuevo chiringuito, además de cerrar la boca de los periodistas deslenguados. Eso sí, el nombramiento deja claro que en la operación pierde el consejero Císcar y gana en río revuelto la Sra. Catalá, a la sazón consejera de Educación.

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El cierre es tan sumamente grave que la fiscalía debería abrir diligencias de inmediato. Durante las pasadas horas de “ajuste de cuentas” verbal de los trabajadores, se han dicho cosas muy graves: apropiación de fondos públicos, despilfarro, amiguismo descarado en las contrataciones y, por si no fuera suficiente, censura en la información. En conjunto o por separado, son delitos de la suficiente gravedad como para ser investigado, cuanto menos, por el mismo tribunal que ha declarado nulo el ERE.

Lo que se ha dicho en el plató de Burjassot o en la concentración de la Plaza de la Virgen, no puede quedar en la cuneta de la memoria. Si los políticos no toman la iniciativa, los jueces deberían restituir la dignidad a quienes se ha humillado desde RTVV. Ahí están los familiares del accidente del metro, los estafados con las preferentes de la CAM y de Bankia, los investigadores de los institutos tecnológicos y del Príncipe Felipe y hasta los asistentes a la visita del papa. Por cierto, la investigación judicial debe llegar hasta los influyentes despachos de abogados que hayan intervenido en la liquidación de RTVV: los Garrigues, Broseta y demás.

La prueba fehaciente del tancredismo de los responsables de la tele la vimos el mismo día 7 de los corrientes. A media tarde comparecía en rueda de prensa el vicepresidente Sr. Císcar. Lo hacía para explicar el decreto-ley con el que se cerraba RTVV. Pues bien, sólo La Sexta en Más vale tarde y en directo Canal Nou, se pudo ver dicha comparecencia. Mientras tanto, TVE se empleaba a fondo especulando sobre la condición y circunstancias de los padres gallegos de la asesinada Asunta. ¿Las trabajadoras y trabajadores de RTVE pensarán que están a salvo de un ERE como el que afecta a sus colegas de 7RM y de RTVV?

Haciendo “sociología de calle”, el cierre de RTVV se presta a valoraciones muy distintas, incluso entre gentes cultivadas. Algunos ven como una tragedia el que pierdan su puesto de trabajo precisamente quienes accedieron a él de forma legítima, no el resto de enchufados y comisarios. Otros consideran que el cierre es un alivio para la lengua y la cultura valenciana, de hecho en los últimos tiempos seguían su programación poco más de un 3%. Los más conservadores, pese al resentimiento exhibido, pierden un medio con el que alentar fidelidades pero pueden controlar un negocio con el que agraciar a algún empresario afín.

El cierre de Canal Nou pone de manifiesto al menos una cosa: quienes nos gobiernan no creen en los servicios públicos. No quieren que estemos bien informados, educados, sanitariamente protegidos, etc. Ante un golpe de estado así, sólo cabe tomar la calle para luchar por nuestros derechos y libertades. Eso sí, hemos de hacerlo antes de que el político de turno, en comparecencia plasmática, anuncie que nos desahucian de nuestra propia existencia.

Escribe Ángel San Martín

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