Calores encubiertos

  28 Julio 2013

Yomvi, la canícula y el biopic de Mario Conde 

comisario-brunettiSegún la “ley cero” de la termodinámica, cuando se ponen en contacto dos cuerpos, uno frío y otro caliente, ambos tienden a igualar sus temperaturas. A nada que uno se asome a la ventana, advertirá de inmediato el sobrecalentamiento que sufre la actualidad. De hecho no se salva ya ni el Presidente del Constitucional. Por contra, el plasma televisual está más frío que nunca, estado que los teóricos le atribuyeron al medio hace ya algunas décadas. Así que, según la citada ley, el contacto entre lo uno y lo otro hace más llevadera la canícula que nos acosa.

Un fenómeno asociado a esta ley es el representado por el ufólogo Floriano. Como se sabe, tercero en la línea sucesoria del PP. Pues bien, sus intervenciones públicas son una “demo” de cómo confundir al respetable e incendiar los informativos y tertulias de la tele.

Por cierto, en sintonía con ello soportamos el calentón informativo ante el nacimiento en Londres del tercero en la línea sucesoria al trono. Cuánta celebración porque el nacido haya sido varón y, por el mismo motivo, cuánto azul en las imágenes del fervor popular. Ni los corresponsales desde allí ni los informadores desde aquí, han hecho el más mínimo comentario sobre tanto anacronismo y sexismo en la democracia —según dicen— más madura de Europa.

Aunque para advertir el intercambio de calores, nada mejor que reparar en un anuncio a página entera y que se viene repitiendo desde hace varias semanas. La imagen es la de una joven mirando al respetable al que además le saca la lengua. En la parte superior de la página y sobre la cabeza de la joven, podemos leer: La televisión ha muerto. Viva la televisión. No es una esquela, se lo puedo asegurar. Es un anuncio publicitario o, si lo prefieren, la crónica de un nacimiento. Ni más ni menos que el de Yomvi, un “nuevo canal” de TV promovido por el grupo Prisa.

Al entrar en la web de Yomvi, reza en su frontispicio la siguiente admonición: Una nueva forma de ver la televisión. Aunque sea pagando, nadie da tanto por tan poco. El asombroso producto anunciado consiste en que, a través de Yomvi, uno puede ver a su santa voluntad lo que le venga en gana que se haya emitido en Canal+. Entiéndase bien: la novedad no está ya en los contenidos, los formatos y ni siquiera en la orientación ideológica de los contenidos emitidos. La novedad está, simplemente, en el dispositivo individual con el que se accede a los contenidos en redifusión.

La nueva propuesta de ver TV sólo requiere descargarse la “app” para el iPad, el iPhone, la Xbox 360 o cualquier otro artilugio desde el que acceder a los contenidos empaquetados de Canal+. De modo que los contenidos y formatos varían más bien poco, en lo que se invierte realmente es en las formas de acceso. Recordemos que Yomvi es la resultante de un proyecto de I+D+i, financiado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través del Plan Avanza2. Bueno, se patrocinó cuando todavía había dinero para investigar, no como ahora que hasta quieren cerrar el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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Todo indica que para enfriar la actualidad se ha de calentar el medio que la describe. En tal sentido, la invención de Yomvi responde no es más que una propuesta de modificación radical la relación entre el espectador y la televisión (respecto al cine se viene gestando, según Gubern, desde hace una década). El intento implica desmontar política y socialmente lo construido durante más de medio siglo. ¿Se imaginan —supongamos el mejor del mundos— invirtiendo dinero público en indagar sobre las consecuencias sociales y culturales de estos cambios? Claro, también podrían invertir en cómo mejorar la comprensión ciudadana de los desaguisados mediáticos que hacen imposible la transparencia.

Desde luego que con los actuales responsables del sector, esto es impensable. ¿Cómo se puede mantener en su cargo a un ministro, el Sr. Wert, que para defender su proyecto de ley educativa, tuvo que insultar y menospreciar al pueblo soberano y a sus representantes? Los diferentes informativos se regodearon con la imagen del ministro desencajado defendiendo en el Parlamento lo que él sabe que es indefendible.

Quedan, nos obstante, versos sueltos que la ley de la termodinámica no explica satisfactoriamente, como el que circulen por las pantallas tanto delincuente y tanto policía e incluso arregladores de entuertos. Se nos fue de La 2 (TVE) el comisario Montalbano y ha ocupado su espacio el comisario Brunetti. Es igual de efectivo pero no tiene la gracia de su predecesor. Tal vez por ello, los programadores de la cadena pública hayan querido reforzar la seguridad programando otra teleserie nórdica de policías. En ésta el detective privado Varg Veum desentraña coartadas y encubrimientos de cualquier crimen, restaurando el buen orden.

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Lo llamativo es que con lo eficientes que son estos agentes, no hayan logrado desenmascarar a Bárcenas, a Blesa o encarcelar a Matas y a quienes están destrozando el entramado de los servicios públicos (reproducción asistida, instituciones de justicia, educación, relaciones laborales, televisiones públicas, etc.). Por cierto, la manifestación en Madrid a favor de la sanidad pública, apenas tuvo reflejo en el informativo de mediodía en TVE, no así en las otras cadenas. Es igualmente llamativo que en los informativos de TVE los incendios se deben a la sinrazón de algunos desalmados, mientras que en otras cadenas apuntan a que en los montes apenas hay personal de mantenimiento.

Y si los montes públicos arden, también las televisiones públicas se están quemando por dentro. Los responsables de RTVE se acaban de enterar que la audiencia le ha dado la espalda a sus programas. En vez de invertir en ingenio y creatividad, lo que hacen es recurrir a los carpetobetónicos formados en torno a Urdaci, al menos en los informativos.

Deberían estar prohibidas las maniobras tendentes a engañar al respetable, como la venta de la televisión valenciana a quienes la hicieron quebrar o como las declaraciones del ministro Gallardón proponiendo que había que convencer a la opinión pública de que el partido de gobierno es honrado y transparente. Tan transparente como la “solicitud” del Presidente de Gobierno para ir al parlamento a hablar de economía... ¿será la de su partido durante las últimas décadas?

Me imagino que para evitar sorpresas de última hora o que la actualidad nos calcine a todos, los avispados responsables de Antena 3 han recuperado a Dallas. Serie en la que además de los lazos de sangre, aparecen declaraciones entre “amiguitos del alma” sobre dineros, compra de voluntades, recalificaciones y tronos. Justo lo que no pudimos ver en el biopic sobre Mario Conde (Tele 5), ni tampoco el protagonista pudo explicarlo en el Gran debate que oficia Jordi González. A todo esto, ¿el exbanquero y expresidiario actúa como bombero o como pirómano de la actual reestructuración de los medios?

Y mientras se despeja la incógnita, a disfrutar de las sombras.

Escribe Ángel San Martín

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