Verbo flojo

  27 Mayo 2013
Los informativos "toman" la palabra 

letiziaLas palabras y la economía han entrado en crisis como consecuencia del “crecimiento negativo”. Y lo están porque las palabras no encuentran el significado que les corresponde de natural.

Da la impresión que los informativos de estas últimas semanas se hacían desde la Real Academia. Con independencia del canal, todos acometían el mismo ejercicio: convertir en información el desmentido o la reasignación de significado a la palabra pronunciada por alguien.

El despropósito ha adquirido tales dimensiones que la mismísima Princesa de Asturias, desde la cuna de nuestra lengua, ha terciado en la polémica. Para Doña Letizia hay maquinación intencionada en el uso de las palabras, pues no tiene la misma trascendencia hablar de reestructuración que de recortes, de ayuda que de rescate.

La semana pasada, la lideresa de la meseta, Doña Esperanza Aguirre, exhortó al ministro de educación a seguir desmontando la “neolengua” que la izquierda viene inoculando en las leyes de educación. Afirmación que, desde luego, no les afecta a ambos protagonistas cuando afirman que las leyes socialistas de educación son las culpables del fracaso escolar, de las faltas de ortografía de quienes se preparan para el magisterio y, por si no fuera suficiente, son responsables del paro juvenil.

Hace unas pudimos ver en Salvados (La Sexta) cómo el significado no fluía de las palabras, sino de la imagen del personaje con la boca cerrada. Para juicio de la historia queda ese travelling larguísimo, un movido plano frontal, con el Sr. Cotino haciendo de “mudo”. Es un plano fantástico al que le habría sobrado cualquier recurso sonoro. El protagonista ya habló e hizo lo que tenía que hacer cuando tocaba. Ahora sobran las palabras, claro que sí.

Alguien que es capaz de hacer lo que presuntamente dicen que ha hecho, no tiene por qué adecentar la imagen. Ahí está su “obra”, para que la admiren o la detesten. Nadie se atreverá a retorcer ni siquiera forzar el significado de las palabras del citado político de casta. Sencillamente no dijo nada y, de momento, la nada es inescrutable. Por cierto, Salvados debería hacerle un travelling semejante al Sr. Trillo que también tiene “obra” meritoria: el accidente del Yak-42 en Turquía.

No hay ejercicio más patético que el realizado por algunos cuando tratan de enderezar el significado de las palabras pronunciadas. Se le nota cara de cachondo a Pedro Piqueras (informativos Tele 5) al hacer referencia al comunicado del Ministerio del Interior disculpando a su titular, Sr. Fernández Díaz, porque no quiso establecer comparación entre abortistas y terroristas.

Si se tuviera más cuidado con las palabras tampoco Argi, una concursante de Gran Hermano, tendría que haber abandonado el concurso que presenta Mercedes Milá, por hacer una gracieta con lo de ETA. Pronunciada la palabra ya no vale luego el disculparse diciendo que vaya lo sensiblero que anda el personal. Ni reyes ni sirvientes serán dueños de las palabras una vez que se floja la cuerda que las ata a un significado.

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Tampoco tiene demasiado sentido llevar a un telediario el desmentido de don Carlos Fabra. Recordemos que en unas declaraciones llamó “sinvergüenza” a don Luis Bárcenas, Sr. Del Gran Poder según El Intermedio (La Sexta). Al final el castellonense tuvo que salir a la palestra a precisar qué es lo que quiso decir y que, desde luego, no quería estropear el adjetivo porque a él le venía como avión en aeropuerto.

Igualmente de patético es que en pleno debate sobre la ley del aborto, el paro juvenil y los recortes, en el telediario de La 1 de TVE se dé como noticia que un estudio psicológico afirma que quienes rezan afrontan el paro con mayor tranquilidad. El mismo día el colegio profesional del gremio, por si alguien lo dudaba, emitió un comunicado para decir que no se conocían relaciones causales entre una cosa y otra. Lo que nadie ha salido a desmentir es que se convirtiera en noticia de telediario (TVE) el que la preocupación de esta primavera de los padres es el cómo van vestidas sus hijas, si provocan o no. Que se sepa, todavía no han destituido a ningún responsable de estas parodias de información.

La gran ceremonia de la confusión verbal, sin embargo, ha llegado con la entrevista a don José María Aznar en horario privilegiado de Antena 3. Lo primero que uno piensa es que, en efecto, se trata de una “entrevista”. Según el diccionario tres periodistas, entre los que se encontraban Victoria Prego y Francisco Marhuenda, le hacían preguntas al invitado ante las cámaras de televisión. Pasados unos días ni siquiera esto se puede nombrar con la palabra entrevista. No es lo que parece, es otra cosa muy distinta según las y los tertulianos de la tele.

Para los expertos en la política barriobajera de los partidos, el ex presidente quiso hacer una demostración de poderío ante propios y ajenos, pero los fieles de Rajoy neutralizaron su osadía entregándole a El país las facturas de la boda de El Escorial. Mientras que para los estudiosos de la condición humana esto no ha sido más que una manifestación del “síndrome de Napoleón” que sufre el Sr. Aznar porque, según parece, le podrían rebajar la pensión.

Los biógrafos del protagonista mantienen, en cambio, que dicha entrevista realmente es un “acto de servicio a la patria” por parte del encastado político. Molesto porque no defiendan la grandeza de su época como Presidente, cuando vendió las grandes empresas del Estado o invitó a la boda de su hija a un grupo de estafadores, da ahora un paso al frente y se postula como salvador.

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Sin embargo, hay otro gremio que a lo sucedido no le llama entrevista sino que es una demostración de fuerza del dueño de Antena 3, el Sr. Lara, ante el resto de empresarios de la comunicación y, sobre todo, ante Rajoy. En el momento de mayor división interna del PP, el Sr. Lara pone en antena al ex presidente para que raje un rato contra el Presidente del gobierno y su partido, además de criticar a la competencia (el Sr. Aznar no ahorró descalificaciones para Prisa y el grupo de Berlusconi, propietario de Tele 5, inmediatamente El gran debate —Tele 5— pone a caldo al presidente de Planeta).

Con semejante demostración de fuerza el Sr. Lara pretende ocupar una posición ventajosa para hacerse con los despojos de RTVE y de las autonómicas, que de seguir así el Sr. Rajoy habrá de liquidar pronto. Sin olvidar que se ha de hacer un nuevo reparto de frecuencias de TDT, según sentencia del Supremo.

¿Qué tiempos vivimos que ya ni las palabras guardan las apariencias con su significado? Las entrevistas en realidad son maniobras de partido, los regalos de boda compra de voluntades y la legítima crítica qué será ahora. ¡Atención porque la maniobra es perversa! Criticar a la alcaldesa de Madrid o de Valencia es simplemente “machismo”, según dijo el director de La Razón en el debate de LaSexta noche. Y es que cuando se floja la relación entre la palabra y el significado, lo que emerge es confusión y moralina de la peor especie. Justo lo que escuchamos y vemos en las tertulias y telediarios.

Escribe Ángel San Martín

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