Alma teleadicta

  08 Noviembre 2012

Obama, Merkel, Wert, Trillo… 

obama¡No gano para disgustos! Acabo de tener una discusión a cara de perro con Obama. No sé qué se cree este señor, pero le he afeado que ponga a Spain como ejemplo de desastre económico.

No sé de qué presume, el Sandy le paraliza en Nueva York un hospital, el de los pobres. Aquí para éstos tenemos olímpicos y privatizados locales como el Madrid Arena. Ellos pueden presumir de Silicon Valley y nosotros avergonzarnos de Gandía Shore (MTV). Él tiene un solo Lance Armstrong, mientras que aquí hay muchos Carlos Fabra.

Por algo parecido llevo varios días sin descolgarle el teléfono a la Merkel. No sé qué me querrá decir, pero cuando veo su número en el visor no descuelgo. ¡Que le den! Bastante rabia me da ya el que la pareja de recién casados de Amar en tiempos revueltos (La 1 de TVE), esté preparando sus maletas para irse a trabajar a una fábrica alemana. No son los primeros, otro matrimonio, vecino de Manolita en la plaza Los frutos, se fue a Alemania por unos meses y todavía no ha vuelto. Encima dicen en una carta reciente que allí les dan un buen jornal y viven con muchas comodidades.

Es una lástima que TVE, con una serie tan exitosa entre la audiencia como Amar..., no les pague más y mejor a estos jóvenes. Si lo hiciera seguro que no se tendrían que ir a trabajar a Alemania, en condiciones que no cuentan a sus familiares.

El documental El tren de la memoria, programado hace unos días en Versión española (La 1), mostraba la cruda realidad de la emigración en la “locomotora” económica de Europa. Así que ya les he dicho a estos chicos que es preferible seguir trabajando en la serie (de Antena 3 a partir de enero) que irse a malvivir a Alemania.

Mientras veía La sexta columna (La Sexta) sobre los efectos del rescate en Grecia, me llamó Mario Draghi. Ya me había dicho que tenía previsto venir a Valencia y quería que le acompañara a ver los barcos varados en El Saler.

Su mujer me comentó en cierta ocasión que don Mario, desde que había visto en un billete de peseta las escenas marineras de Sorolla, su alma estaba prendada de la luminosidad de Valencia. De hecho, con el sobrante del rescate que no quiere Rajoy, le ha comprado a la directora del IVAM, doña Consuelo, toda la serie de cuadros chinos de Sorolla, inspirados en escenas cotidianas de la playa arrastrando corruptos hacia la orilla.

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Me devanaba los sesos con estos asuntos de alta política, cuando Ana Blanco, desde el informativo de La 1, me lanzó a la cara los insultos que el Ministro de Educación les acababa de propinar a los padres por sumarse a la manifestación de estudiantes.

A pantalla seguida, el Sr. Gallardón habla de la “mejora” del Código Penal, porque ha incorporado como figura punible el enviar fotos por la red sin autorización de los fotografiados. Quien lo haga y lo pillen, tendrá “prisión permanente revisable”, sobre todo si es pobre. Detalle en el que no ha reparado Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política por las tardes, tertuliana por las mañanas (Los desayunos de La 1, en 13TV) y el resto del día esposa del ultramontano Wert.

Cuando trataba de acomodar mi alma en el sofá, va Matías Prats y me dice que el Ministerio del Interior maltrata a la policía, porque además de bajarle el sueldo le aumentará las obligaciones laborales: a partir de ahora “organizarán” las manifas en Madrid. Según parece quienes las venían preparando hasta el presente, lo han hecho mal y demasiadas. Tantas que los reporteros gráficos se están pasando mucho. Lo cual solivianta a los guardianes de interior por lo que pensando, pensando se les encendió la luz: penalizar a quienes hagan fotografías a la “pasma” en acciones de antimanifestación. Sí, señores, todo parece indicar que se trata de otro brindis del Gobierno por la libertad de expresión.

Para algunos tertulianos, con alma de inquisidores, no se debería retransmitir en directo (una vez más La Sexta), tanta manifestación callejera. Así que en el descansito de una de las alocuciones del Presidente, mientras “españolizaba” extramuros, sentenció que si en la plaza Neptuno (rodeando el Congreso de Diputados) había muchos manifestantes, en casa estaban muchí...simos más. De hecho, como éstos no cuentan ni como número ni como atemorizados, el sr. Presidente se los subió a la chepa y dijo que todos ellos estaban de acuerdo con sus políticas. Y mucha razón no le debe faltar, sólo hay que observar el sentido del voto cuando se les pide salir de casa a ejercer el derecho de ciudadanía.

Quien mejor interpretó el retruécano semántico fue el Gran Wyoming en El intermedio. Ni corto ni perezoso, con anuncio incluido, convocó una manifestación en la propia casa para el domingo, 14 de octubre,  a las siete de la mañana. Seguro que a esa hora, y ese día, la inmensa mayoría se quedó en su casita. Al fin la TV, además de dar visibilidad a las manifestaciones de los indignados, era capaz de provocar un hecho noticiable. A todo esto, si nadie saliera a la calle no habría seres desalmados que aplicaran los desahucios.

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¡No parece tan sencillo! El otro día en la sesión con mi personal trainer, Mariló Montero, me lo dejó clarito: la tele había mutado mi alma. Según su opinión experta, no hace falta un trasplante para que el alma se vuelva agria, es suficiente con ver esos programas en los que intervienen los de “la ceja”. Si además uno se asoma a debates como los que programa la “TDT party” (Intereconomía o el Canal 13TV de los obispos, entre otros), entonces la mutación es total.

La prensa se ha tomado a chirigota la sensata afirmación de la presentadora de La mañana de La 1. Nada más hay que seguir con algo de atención la muy teatral serie Isabel (de La 1 y Premio Ondas 2012) y la más cinematográfica Un mundo sin fin (Cuatro). Pese a las diferencias, en ambas aparece la ambición descarnada de los clérigos en la corte. No reparan en medios con tal de mover ellos los hilos del gobierno. De manera que si eso pasaba entonces, por qué ahora le vamos a negar al alma su poder de principio activo. Seguro que Mariló no habría dicho más que “hágase su voluntad” si le hubieran propuesto recibir alguna víscera del obispo Carrillo (Isabel).

Un detalle: supongo que habrán advertido el enorme parecido físico de monseñor Carrillo con el embajador del Reino de España en Londres, el sr. Trillo. Pues bien, este personaje de la vida real recibe a las visitas en su despacho oficial con un cristo sobre la mesa.

Ya ven, quien siendo ministro despreció la vida terrenal de sus subordinados (Yakolev 42 y más de 70 muertos en Turquía), ahora le ofrece diplomáticamente a Dios lo que es del diablo. Seguro que el embajador en Londres ve las mismas teleseries que yo, y su alma, como la mía, ya no rige nuestros actos. Por eso la presentadora del telediario de La 1 dice tan ricamente que el Gobierno negocia con monseñor Rouco el calendario laboral. ¿Acaso el prelado querrá contratar legalmente a los 5 millones de parados para mostrarse agradecido con el ejecutivo?

Escribe Ángel San Martín

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