La consigna

  23 Junio 2012

El Vaticano, Dívar, Bankia, Évole y Julia Otero 

jordi-evoleHace unas semanas encontraron en unos archivos un par de folios. En ellos Góngora describía, con pelos y señales, las correrías nocturnas de un alto funcionario. Entonces todavía no hacía uso de su cargo el Sr. Dívar, el aludido era un inquisidor. Unos días antes, el Sr. Rato, en otro par de folios, hacía lo propio contra los nuevos gestores de Bankia. Por la misma época la policía vaticana tomaba preso a un asistente del Papa por andar llevando papeles de un sitio para otro sin que nadie se lo pidiera.

De inmediato estos hechos pasaron del papel a la pantalla. La tele presentó el primero como el logro de una investigadora emulando a los ratones de biblioteca. Lo segundo, según Antena 3, venía a ser el despacho de un despechado ejecutivo. Una especie de vendetta de alta política. En los informativos ya no se habla de este señor ni de su escrito, pese a las consecuencias que tendrá su gestión para el erario público y nuestros exprimidos bolsillos.

No ha tenido tanta suerte el esforzado padre de familia que, muy probablemente para mejorar su sueldo, trapicheaba en las esquinas de la plaza San Pedro con los post-it emborronados por el Papa. Vieron así la luz las cuentas y tachones que su santidad hacía mientras conversaba telefónicamente con el obispo Reig, el de Alcalá. Sumas y restas de la tasa purgativa a recaudar entre tanto vicioso nocturno. Según los primeros indicios, en ninguno de los escritos aparece el nombre de este obispo, aunque se teme haya sido borrado por el camello de la papelina vaticana.

Sea como fuere, el caso es que con frecuencia se alude al asunto en los informativos y demás programas de bilis tertuliana. No sé si lo hacen para mostrar lo implacable de la “justicia divina”. También puede que la invoquen para convencernos de que el ingente patrimonio urbano, rural e industrial de la iglesia siga sin pagar impuestos municipales.

vaticano

La otra noche en esa cosa cutre e indecente, aún no prohibida por la santa inquisición, una de las tertulianas de Jordi González decía que atacar a la iglesia (IBI, bebés robados, etc.) o defender la educación y sanidad pública, es una consigna de la izquierda irresponsable contra los gobiernos del PP. Y si son “consignas”, automáticamente pierden el estatus de realidad. Menos mal que Mª Antonia Iglesias saltó para recordar que, fuera o no una consigna, los hechos son los hechos.

Es difícil saber si circulan o no consignas, aunque lo más probable es que sea así. Basta ver, en los informativos, el rostro de los personajes del camarote de los hermanos Rescate (Rajoy, Guindos y Montoro). Cada uno a su bola, para regocijo de los especuladores y desespero del resto. La consigna parece clara: confunde y engaña que para eso tenemos mayoría.

Menos mal que siempre nos quedará Jordi Évole en la noche de los domingos. Sus preguntas e invitados nos iluminan ante el oscurantismo en torno a Bankia, el rescate, la especulación financiera o la quiebra de los ayuntamientos. ¡Lástima que acaba  de cerrar temporada y hasta dentro de unos meses no volveremos a poderle escuchar! Nunca he podido entender que, dada la línea editorial de esta cadena, haya de incorporar en sus debates (La sexta columna), a gente que sólo tiene voz pero no ideas, y si las tienen que las expongan en sus medios.

Entiendo que ese pluralismo es más propio de los medios públicos, como RTVE. ¿Pero ya veremos qué pasa estas próximas semanas? Ahí está el fulminante “apagón” de ese rostro sincero y convencido de lo que nos contaba: Pepa Bueno en La 2 Noticias. Fue anunciar su paso a las mañanas de la Ser y quitarle la silla. Acto despótico que anuncia cómo serán los informativos de TVE cuando tome posesión el nuevo presidente del consejo de administración. Desde luego que los primeros pasos responden a una auténtica consigna de gobierno: si la oposición no acepta al candidato oficial, se impone. Hecho consumado con absoluta prepotencia en la persona del abogado del Estado González-Echenique.

divar

¿Se atreverá Julia Otero a llevarlo a su Entrevista a la carta? Podría ser muy interesante verle cómo se enfrenta al cuestionario de la controvertida periodista. Las entregas vistas hasta el momento del programa, dejan bastante que desear. La audiencia no se muestra complaciente con Julia, haya o no partido de la selección de fútbol. Parece obvio que para sacarle rendimiento a una entrevista, es fundamental que el invitado o invitada a plató tenga cosas interesantes que contar. Dudo que semejante condición la cumplan Cayetano Rivera, primer entrevistado, o Ana Obregón en la última entrega. Y cuando los invitados, como Vargas Llosa o el tándem Serrat-Sabina tienen cosas que contar, el formato del programa lo impide.

La periodista tiene probada solvencia en la materia, sin embargo, en esta ocasión introduce en pantalla preguntas de personajes que, siendo famosos y famosetes, le confieren “gancho” al programa, pero cortan el trasfondo que hila la secuencia de preguntas y respuestas. En definitiva, esos bustos parlantes enlatados distraen más que ayudan. De modo que, con estos aditamentos, Julia Otero no logra estampar su impronta en la entrevista. ¿Para esto era necesario fichar a Julia y dejar escapar a Pepa?

Las consignas, si existen, son las que nos alentaron primero a destruir el tejido industrial y, con éste, los sectores agrícola y minero, ¡menos mal que éstos aún resisten! Después nos ilusionaron con las tecnologías y las punto.com, hasta que llegó la burbuja. Luego nos dieron de comulgar con sacos de cemento, y ahora se quedan con el cemento y la deuda hipotecaria. Eso sí, para saldarla venden nuestra salud, nuestra educación y nuestros medios de información públicos. ¡Lo último que nos quedaba!

Entonces, ¿cómo podemos reconciliarnos con nuestro tiempo y con el futuro?

Escribe Ángel San Martín

julia-otero