Demoliciones SA

  07 Mayo 2012

El acoso y derribo de RTVE 

Buenas-noches-Buenafuente-1Hasta hace unos meses el culpable de todo era un tal Zapatero. Juicio simplista y sumarísimo con el que tertulianos y comentaristas se despachaban, cada vez que tenían oportunidad, en la radio y televisión públicas (Zakozy también lo hizo en campaña). Justamente se pronunciaban de ese modo en unos medios a los que el “culpable de todo” había contribuido a hacer plurales reforzando su condición de ente público. Ahí están sus buenos resultados en informativos, dramáticos y en las producciones cinematográficas.

Desde hace unos meses, para esos mismos creadores de opinión por cuenta ajena, el culpable de todo es la herencia recibida e incluso personajes como Merkel o nuestro afán de gastarnos lo que no tenemos. Ya sea a nivel personal o de los gobiernos autonómicos. Y no lo tenemos, según un prócer del área económica del Gobierno, porque en horario de trabajo nos dedicamos a tomar café y leer el periódico. El miedo, la mentira y la deslegitimación parecen ser las herramientas propicias para la demolición que se proponen.

El proyecto político actual no es “reformar” el edificio heredado en cuanto a los servicios públicos básicos en educación, sanidad, comunicación... Lo que ahora toca es demoler todo eso para en el solar construir otro edificio que convenga más a los intereses de la derecha que nos gobierna aquí y en nuestro entorno mediato. Y lo que se proyecta construir se hace sobre la base de colocar la iniciativa privada en lo que hasta ahora ha gestionado la iniciativa pública. No hay el menor interés en mejorar la eficiencia de ésta, simplemente desmontar lo que hace ciudadanía.

Un tímido paso en tal dirección ya lo había dado el gobierno de Zapatero al retirar la publicidad de RTVE. Medida que no sólo le ha creado problemas de financiación a la radio y televisión públicas, sino que ha contribuido a incrementar los ingresos por tal concepto a las dos televisiones privadas más poderosas: Tele 5 y Antena 3.

Es decir, la “mano invisible” del mercado no ha sabido repartir equitativamente la tarta publicitaria entre los operadores privados de televisión. Lo cual, entre otras razones, está haciendo que los pequeños operadores acaben atrapados en las fauces de los más poderosos del mercado. La última en ser absorbida ha sido La Sexta, pero es que en los canales de TDT la sustitución de los concesionarios iniciales por grandes operadores multinacionales es ya escandalosa. ¿Acaso nos vamos a formar una opinión mejor fundamentada desde las telepantallas privadas?

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Desde hace meses aplican sin cesar el acoso y derribo de RTVE. Le recortan el presupuesto y modifican sus planes de producción, lo que ha provocado el abandono de varios altos ejecutivos de la casa. Por otro lado, en la comisión parlamentaria critican sus informativos por ser demasiado plurales (¿cómo se atreven a poner la imagen de Rajoy saliendo por la puerta trasera del Senado para no verse con los periodistas o la poco estética del Rey pidiendo perdón por matar elefantes?).

El consejo de administración sigue desactivado después de muchos meses: sin presidencia y sin completar las plazas vacantes. Suena para la presidencia de éste, el nombre de Campo Vidal, moderador del último debate electoral entre Rubalcaba y Rajoy. De todos modos no parece que el perfil independiente de este profesional vaya a ser aceptado por el Gobierno, tan dado a contar sólo con las “afinidades inquebrantables”.

Llama la atención que ante la imposibilidad de entender lo que pasa por aquí, las televisiones prefieran ocuparse de lo que pasa más allá de nuestras fronteras, como si no fuera suficiente con lo nuestro. El primer fin de semana de mayo TVE, como otros muchos medios, emite sus informativos desde París para seguir de cerca el resultado electoral entre Hollande y Sarkozy.

Por cierto, el informativo La noche en 24 horas, ofreció en directo el debate televisivo entre los dos aspirantes a la presidencia de la República francesa. Eso sí, luego lo manosearon los mismos tertulianos y con las mismas herramientas intelectuales que hacen con todo. En fin, un pequeño desafuero teniendo en cuenta que el debate de los candidatos fue intenso, dinámico, nada encorsetado y, en ocasiones, agresivo, sobre todo cuando el representante de la derecha se veía más acorralado. ¿Por qué no se pueden hacer aquí debates parecidos con especialistas y políticos razonables?

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En cualquier caso la experiencia televisiva de ese programa es más llevadera que la ofrecida por El gran debate de Tele 5.  No sólo gritan y se pisan la palabra, con lo que es imposible aclararse de algo, además provocan sarpullidos democráticos esos invitados de organizaciones carpetovetónicas como el Foro de la familia o Manos limpias. Más allá de contribuir al espectáculo ¿qué aportan estos personajes a la convivencia democrática?

El otro sábado con el asunto de Repsol-YPF resultó indignante y patriotero el tratamiento dado al conflicto de intereses. No obstante sí quedo claro que la presidenta argentina nos había tocado la soberanía nacional. Tampoco este sábado pudimos aclararnos sobre el complejo y sonrojante asunto de los “bebés robados” hasta no hace muchos años.  Bueno, sí quedó claro que en la mayoría de los casos hay una monja oficiando de intermediaria/recaudadora. ¿Temas tan serios pueden tratarse con tal desatino?

La rejilla de Antena 3 rebaja la zafiedad y se hace algo más digerible. En poco tiempo ha lanzado dos estrenos sonados. Uno es Buenas noches y Buenafuente, donde el popular presentador sigue parecido esquema a entregas anteriores: agudo, ágil y en ocasiones sobrado de sobreactuación de alguno de sus colaboradores.

Justo lo contrario de lo que se aprecia en la primera entrega del Usted perdone de Javier Sardá, emitido a continuación de Buenafuente. El invitado para el primer programa fue Joan Manuel Serrat, desde luego que el personaje daba para mucho más, la cosa se quedó en recorrer calles y paisajes, interiores y urbanos, de la vida del invitado. Desde luego, si las próximas entregas siguen tan planas de ingenio, el Usted perdone será otra víctima de los programadores en pocas semanas. Salvo que Javier se dedique a insultar a sus críticos en las redes sociales, como ha hecho don Andreu.

En cualquier caso, siempre nos quedará La 2, y si ésta nos falla seguiremos los comentarios de El intermedio y las entrevistas de Jordi Évole en Salvados que vuelve fácil lo que es difícil de entender. ¿Cuánto tardarán también en “recortarlos”?

Escribe Ángel San Martín

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