¿Pluralidad de medios y de opiniones?

  06 Junio 2011
Del 15-M a las fosas del olvido, pasando por Ana Pastor 

ana_pastor-1Dice Ignacio Ramonet, en su último libro, que los grandes medios de masas, especialmente la televisión, han dejado de gozar de la confianza y credibilidad de la ciudadanía. Entre las muchas razones que aduce, estaría el cómo seleccionan y presentan la información, para lo cual se guían más por los intereses de la oligarquía que los posee que por los propiamente informativos.

A la sombra de esta desconfianza se ha desarrollado una “masa de medios” que, con criterios de horizontalidad, capta, elabora y difunde todo tipo de noticias y datos. El problema es que esta masificación de los medios tampoco es garantía de veracidad de los relatos. ¿Cómo es posible que la pluralidad de canales de la TDT haya traído la convergencia de discursos, mayoritariamente el conservador?

Aunque esta posición del destacado periodista y animador de foros críticos, vaya en alguna medida a contracorriente, me parece interesante porque tiene visos de aproximarse bastante a la realidad. Los grandes medios de masas marcan la agenda del día a día, mientras que la masa de medios luego puntualiza, contesta, comenta, chismorrea, documenta, denuncia, abre nuevos circuitos de difusión de las noticias, etc.

Fenómeno que, cuanto menos, suscita el interrogante sobre el juego político e informativo que se hacen unos medios a otros. De momento, hay bastantes indicios para pensar que los segundos, más bien, le hacen el juego a los primeros amplificando sus relatos. En todo caso, no logran desestabilizar la hegemonía de los medios de masas ni poner en solfa su modelo informativo. En cambio, éste podría cambiar si el modelo de negocio de aquéllos, cosa que sí está sucediendo, deja de generar plusvalías.

En una pancarta del movimiento 15-M se podía leer: “Apaga la TV y piensa”. A esta pancarta le dedicaron unos segundos en varios informativos y además la vi entre los concentrados de varias plazas, incluida la de Madrid. La paradoja es que si hubiera tenido apagada la tele no habría visto su pancarta, aunque para entender qué pretenden decir he tenido que recurrir a los blogs y foros animados por distintos grupos del movimiento. Y bueno, tampoco me quedó nada claro cuál era el trasfondo estratégico e ideológico del “apaga la TV”.

Fueron esos grandes medios y, la TV especialmente, los que nos dieron la noticia de su presencia contestataria en las plazas, fomentando con ello las adhesiones. Tal como sucede con otras muchas noticias/reclamos lanzados desde esos medios. Además, gracias a éstos pudimos ver las imágenes de cómo los agentes del orden empleaban las porras para desalojar a los concentrados en la Plaza de Cataluña. Imágenes que luego, de tertulia en tertulia, fueron empleadas para amplificar el sustrato ideológico de quienes estaban a favor o en contra de tal ejercicio de poder.

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Quizá deba reconocer que la TV es el medio de masas que más me gusta y divierte, y además el que sigue teniendo más tirón entre la población. Por ella pasan las bodas reales, los grandes eventos deportivos, políticos o las tragedias naturales o artificiales. Sin duda, nada puede ser más descriptivo del “clima político” que los primeros planos de Zapatero en la noche electoral del 22-M, los planos generales de Rajoy arengando a las masas congregadas ante la sede madrileña del partido o el plano medio de Cayo Lara, tras el atril, proclamando el “no pasarán”.

Ahora bien, para deconstruir esos planos y atisbar las trampas que encierran esos personajes en sus almas, es necesario ver cómo se encaran a las preguntas de Ana Pastor en los Desayunos de TVE. Con encomiable encanto y dulzura les suelta unas preguntas que deja patidifusos a sus invitados e invitadas. Insiste sin clemencia cuando se refugian en la retórica huera preparada por el asesor de imagen del partido. Así pudimos contemplar cómo la buena de Ana lograba descomponer la peripuesta estampa precocinada de Dolores de Cospedal. En un momento dado, a ésta no le quedó otra salida a las preguntas insistentes de Ana que responder como mejor sabe: insultando a la institución de TVE y a sus trabajadores. ¡Ya tenemos ante nuestros ojos al personaje desnudo!

De igual modo, para hacerse cargo de las mentiras que lleva dentro el otrora todopoderoso Tony Blair, tuvimos que verle cómo fruncía el ceño ante las preguntas “preventivas” de Ana Pastor. Estoy seguro, los retratos que uno se forma partir de estas entrevistas, no se pueden conseguir por otros medios, ni siquiera en el foro o el grupo de Facebook que pueda moderar la criada de Blair para contar sus impresiones cuando lo veía en pijama por Downing Street.

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Reconocía más arriba que la TV me gustaba, aunque a veces, es cierto, me cabrea. Pero la semana pasada veía la reposición de un documental sobre Pilar Miró y de nuevo me reconciliaba con el medio. Indignaba ver a algunos políticos del partido socialista reconocer la gran oportunidad perdida para consolidar una RTVE pública de calidad con una responsable que conocía y amaba el medio.Al tiempo, un político del partido popular admitía que se pasaron en las acusaciones por aquello de los trajes —nada que ver con los de Camps—, pero decía que como una fracción del PSOE se lo había puesto en bandeja, aprovecharon la ocasión para tumbarla. Eso sí, el tipejo argumentó a cámara que poco antes de morir Pilar Miró, le había pedido disculpas. ¡Faltaría más, es su doble moral!

Este fin de semana, tras haber seguido el debate sobre esa revisionista enciclopedia que han hecho los de la Real Academia de la Historia, vi en La 2 la reposición del Documentos TV Las fosas del olvido. A todo esto, casualidad o réplica de los programadores de TVE al dislate de los académicos. En cualquier caso, el equilibrio en la interpretación de los hechos hace a este documental merecedor de figurar como de visionado obligado en las aulas escolares. Una vez más, la televisión pública (TVE) pone el listón bien alto sobre cómo abordar un tema tan delicado como el mencionado.

Ni libros de texto ni las enciclopedias que hacen esos tíos de la academia con rostros draculianos. Lo que deberían ver todos los estudiantes, discutir y complementar con sus reflexiones, son documentales como el mencionado. Nadie podrá decirles que pierden el tiempo viendo estos relatos sobre nuestro pasado reciente, nadie podrá decirles que son unos frívolos si tratando de comprender la Historia que les concierne, ahora prefieren reivindicar su futuro cuestionando el sistema y discutir en asambleas convocadas en las plazas públicas de nuestras ciudades.

Escribe Ángel San Martín

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