El tiempo de las imágenes

  25 Noviembre 2010

Noviembre 2010

Benedicto XVI bendiciendo la Sagrada Familia de BarcelonaDice Félix de Azúa que cada generación permanece presa en la “cárcel visual” de unas imágenes cuya arqueología se desvelará pasados cincuenta o más años. Ninguna generación se identifica con las imágenes de la precedente. Los jóvenes de hoy tampoco se tragan las que nosotros, por unas u otras razones, hemos convertido en imágenes de culto.

El problema es que la televisión nos socializa a todos y todas con la misma dieta icónica, en la pantalla coinciden las monjitas limpiando, rodilla en tierra, ante lo más granado de la curia romana el altar de la Sagrada Familia de Barcelona con Belén Esteban respondiendo a las preguntas de la audiencia de Telecinco. Entonces, ¿la televisión nos trata a todos por igual?

Hace unas semanas un “analista político”, en el descanso de la tertulia que presenta Isabel San Sebastián en Telemadrid, desparramaba todo su saber en forma de grosería machista (argumentario ya exhibido por el alcalde de Valladolid o Sánchez Dragó, el presentador de Telemadrid). Una cámara captó tales sonidos y luego fueron difundidos para vergüenza de la mayoría de los mortales.

La semana pasada, en pleno fragor dialéctico de la campaña electoral catalana, varios partidos centraron el debate sobre lo que su “masa intelectual” era capaz de expresar en formato audiovisual: orgasmos, desnudos, eliminar inmigrantes, robar carteras, etc. ¿Es posible que valga todo con tal de hacerse notar en campaña electoral? ¿No hay más argumentos que los emanados del escándalo/espectáculo?

Las constataciones precedentes nos invitan a llamar la atención sobre al menos dos cuestiones. Una es que en plena campaña a favor de la igualdad y la no discriminación en razón del género, la figura de la mujer es la que precisamente sale peor parada. De manera que luego ¿cómo los políticos y las televisiones públicas que fomentan tales estampas vejatorias hacia la mujer pueden pedir respeto hacia ellas?

El segundo dato que conviene no olvidar es que han sido las “bases juveniles” quienes han auspiciado algunos de los vídeos polémicos de la campaña catalana. Esto es, los futuros cuadros de los partidos mayoritarios, quienes muy pronto ocuparán cargos en las instituciones de gobierno. Que tales exabruptos los cometan los viejos verdes de Telemadrid, hasta es comprensible, pero que sean quienes se preparan para ejercer la política resulta de todo punto inadmisible e incomprensible. ¿En qué modelo de ciudadanía estamos educando a nuestros jóvenes?

en la pantalla coinciden las monjitas limpiando, rodilla en tierra, ante lo más granado de la curia romana el altar de la Sagrada Familia de Barcelona con Belén Esteban respondiendo a las preguntas de la audiencia de Telecinco

Es posible que los jóvenes que disfrutan con esos vídeos, quieran o no ser de mayores políticos profesionales, no vayan a pasar por la exposición ¿Estáis listos para la televisión? del MACBA de Barcelona. De excepcional factura y estética, según las críticas de la misma, en la que se pueden ver retazos de televisión de los años 60 y opiniones sobre el medio de Foucault, Godard o Frank Sinatra.

Y si no les atrae la exposición de Barcelona pueden venir a Valencia para ver en la plaza de un centro comercial enjaulados a un par de jóvenes que aspiran a llevarse 20.000 pavos por convivir unas semanas en “tolerancia y respeto” en 18 metros cuadrados. Es “La casa de cristal”, habitada por una pareja a mayor gloria del reality show promovido por un canal digital y patrocinado por múltiples firmas comerciales. En pro del espectáculo con morbo, unos chavales pierden el tiempo entre cristales, mientras las cámaras recogen todos sus movimientos y palabras de “convivencia”.

La casa de cristal, habitada por una pareja a mayor gloria del reality show promovido por un canal digital y patrocinado por múltiples firmas comerciales

A la exposición de Barcelona no he podido ir aún, pero sí a ver la citada caseta de feria, y desde luego que había muchos transeúntes escrutando lo que sucedía tras los cristales, mucha pancarta animando al mozo y a la moza a resistir ahí dentro. Desde luego y con diferencia, lo que más abundaban eran los reclamos publicitarios, con las correspondientes citas en las redes sociales para comentar, curiosear, visionar, chatear y votar. La primera impresión no pudo ser más decepcionante, porque no puedo identificarme con esa imagen de los jóvenes ni con la que se da de ellos y ellas. De lo que no estoy tan seguro es si los jóvenes o una gran parte de ellos y ellas, están realmente identificados con tales imágenes. De lo que no hay la menor duda es que éstas sí son las imágenes de su tiempo.

Vivimos tiempos de un conservadurismo feroz, ideología que las imágenes televisivas alimentan como el analista Josep Ramoneda escribió hace unos días. Pudimos comprobar, sin ir más lejos, en la tertulia de Isabel Durán en la televisión valenciana, que mientras el vídeo de ERC se pasó varias veces, en el único pase del videojuego de la candidata del PP se recortó el encuadre para que no saliera la gaviota pepera sobrevolando a sus víctimas.

Son estos mismos ultramontanos los que exigen que todo lo que se graba en las instalaciones de un canal de televisión es propiedad de la empresa y su difusión debe quedar sujeta al criterio de los responsables de la misma. ¡Qué lástima que García Berlanga no pueda hacer ya otra de las suyas bajo el título El Censor!

Escribe Ángel San Martín

Vivimos tiempos de un conservadurismo feroz, ideología que las imágenes televisivas alimentan como el analista Josep Ramoneda escribió hace unos días