Enemigos en la tele

  04 Noviembre 2010

Octubre 2010

Silvio Berlusconi y el famoso zapatazo en la caraHace unos meses, asistíamos como testigos atónitos a un espectáculo bochornoso. El asunto tendría su gracia si no fuera porque lo que está en juego son los fundamentos rectores de la convivencia democrática.

En Milán le dan un zapatazo a Berlusconi, el mayor empresario de la televisión italiana; en Madrid le propinan unos guantazos a Hermam Tertsch, presentador de informativos en Tele Madrid y, por si no fuera suficiente, las audiencias acuden masivamente a la cita televisiva con las nuevas caras de Belén Esteban. Más allá de cualquier otro análisis, es obvio que estamos ante el “efecto Frankenstein”: el monstruo se traga a sus creadores.

El “todo por las audiencias” genera monstruosidades y si ante éstas no hay ni organismos ni dispositivos jurídicos que les pongan freno, pues la cosa acaba con lo que estamos viendo. Lo cual no puede ser sino consecuencia de haber sacralizado la ley del más fuerte, la ley del mercado. Si nos referimos al panorama español, la agresión al citado periodista se está tomando como arma arrojadiza entre los distintos grupos de comunicación. Refriega que se produce justo cuando, más allá de las respectivas divisas ideológicas, aquéllos concentran sus capitales para mayor gloria de la pluralidad informativa.

En medio de todo esto, los conservadores, contraviniendo sus principios morales, practican el linchamiento de cualquiera que cuestione sus credos. Fundamentalismo que se visualiza a diario en “debates” como los de Intereconomía o en los organizados por VeoTV bajo la advocación de La vuelta al mundo. El insulto y la imputación gratuita son sus principales piezas argumentales.

Y a propósito de la violencia simbólica. Algunos jerarcas de la iglesia católica están dando motivos para retirarles las credenciales de ciudadanía pacífica. A uno de estos tipos lo hemos visto, en los telediarios de todas las cadenas, amenazar con la excomunión a los representantes de la soberanía popular que voten a favor de la ley del aborto y de la retirada de los crucifijos. De acuerdo, en virtud de la libertad de expresión gente así chupa cámara en los informativos de la televisión.

Belén Esteban, ¿la gran estrella de la tele?

Lo indignante es que el mismo día que vimos al obispo amenazar a sus señorías, en el informativo de TVE se dio otra noticia: el papa de Roma reconocía y decía sentir vergüenza ante los numerosos casos confirmados de pederastia practicada por curas irlandeses. ¡Detalle jugoso! Ante los requerimientos de la justicia de aquel país, el papa se reunió en el Vaticano con sus asesores a puerta cerrada. La crónica se ilustraba con imágenes de la plaza de San Pedro porque, según la corresponsal, las autoridades vaticanas prohibieron la entrada de periodistas. Es decir, las televisiones nos presentan a un bocas largando a diestro y siniestro, mientras que el papado impide informar sobre un asunto que les imputa en decenas de casos de pederastia. ¿Si esto no es censura, cómo lo llamarán?

¡Lo que son las casualidades! Por la tarde del mismo día pudimos ver en Amar en tiempos revueltos que el cura de la plaza de Los Frutos era un pedófilo. Cuando advierte el hecho delictivo el voluntarioso comisario Perea, se pone a investigarlo. De inmediato las altas instancias le dicen que no siga por ese camino, porque el cura es iglesia y ésta lo trasladará de parroquia para que los parroquianos se olviden del asunto. Justo lo que la información periodística dice que hizo el papa con las denuncias irlandesas. ¡Toda una lección de transparencia informativa!

El Sr. González Pons es diputado por Valencia, con lo cual debe estar perfectamente informado de la “pluralidad de opiniones” que exhibe en su programación la televisión autonómica valenciana

Pero esta doble moral es la que igualmente practican los bocas del PP a propósito del proyecto de Moncloa de cerrar las webs que se dedican a copiar sin autorización contenidos digitales. Todas las televisiones pasearon al diputado González Pons diciendo que esta medida era simple y llanamente “censura”, atentado contra la libertad de expresión. No seré yo quien le enmiende la plana a este diputado, pues de censura nadie sabe más que el PP, por herencia y por prácticas.

El Sr. González Pons es diputado por Valencia, con lo cual debe estar perfectamente informado de la “pluralidad de opiniones” que exhibe en su programación la televisión autonómica valenciana. Y si esto no le vale, que se entere por qué el consejero de educación sancionó al director de un instituto si sólo hizo que expresar su opinión. Pero si esto tampoco lo considera censura, que le pregunte a las organizaciones sociales que han visto recortada o suprimida la subvención de la Generalitat por el simple hecho de denunciar algunas tropelías de la administración Camps.

Desde luego que suenan malos tiempos para la libertad de expresión, como nos recuerda, entre otras, la organización Reporteros Sin Fronteras. Mientras los tiburones del sector ponen trabas a internet y Boadella le ríe las gracias a la Sra. Aguirre, a los demás siempre nos quedará el humor de Wyoming, las reivindicaciones de Emma Thompson en Los desayunos de TVE, a Canal 9 que, en un exceso de coherencia, programa El Padrino y nos quedará el rostro descompuesto de la Sra. Haidar en el aeropuerto de Lanzarote recordando el valor de los derechos de las personas.

Escribe Ángel San Martín Alonso

Desde luego que suenan malos tiempos para la libertad de expresión, como nos recuerda, entre otras, la organización Reporteros Sin Fronteras