¡Vuelta a las andadas! (noviembre 2009)

  23 Noviembre 2009

Escribe Ángel San Martín Alonso

De nuevo he tenido que romper la columna cuando llegaba al punto final, todo por culpa del pacto entre PSOE y PP para nombrar al nuevo presidente de RTVE. Pero el acontecimiento se lo merece. No tanto por el hecho de haber llegado a un consenso, como por poner de manifiesto con él que se vuelve a los tiempos en los que el consenso lo justificaba casi todo y ocultaba lo demás.

¿Cómo es posible que quienes mangonearon y casi destrozaron la televisión pública negando a la oposición, salgan ahora defendiendo el pacto en pro de una televisión pública? ¿Cómo es posible que habiendo sufrido entonces esa afrenta y teniendo ahora la oportunidad de profundizar en una televisión pública, digna y plural, cedan a la tentación del consenso? ¿A cambio de qué "cromos" se ha llegado a decidir que el Sr. Oliart es el mejor presidenciable? ¿Nadie de los 4.000 "jóvenes" agraciados por el ERE podía hacerse cargo de la empresa que les paga sin trabajar? ¡No salgo de mi asombro!

Alberto Oliart

El nombramiento de Luis Fernández suscitó simpatía entre los sectores del audiovisual. Ahora Alberto Oliart aparece por acuerdo personal entre Zapatero y Rajoy, sin que los miembros del consejo de administración tuvieran pajotera idea de quién sería su nuevo "consejero delegado" (barajaban el nombre de Campo Vidal). ¡Un disparate empresarial y una burla a los procedimientos democráticos! Justo cuando la radio y la televisión de la corporación estaban alcanzando un buen nivel de calidad -así lo hemos mantenido aquí- van y le cortan las alas al Sr. Fernández.

En su toma de posesión presentó un ambicioso, también controvertido, proyecto para RTVE. A medio camino se aprueba una ley de financiación de la televisión pública que hace inviable dicho proyecto. A partir del uno de enero no podrá contar con los ingresos de la publicidad ni disputar a las televisiones privadas los eventos de "interés general"; es decir, el fútbol y poco más, según estableció el inefable Álvarez Cascos.

A todos los efectos y exprimiendo la memoria, parece la reedición del "caso Pilar Miró". Entonces el gobierno socialista truncó el proyecto de ésta por el asunto de los vestidos y ahora a Luis Fernández le obligan a abandonar el suyo porque le niegan los medios para financiarlo. ¿Por qué para favorecer el negocio de las privadas se ha de masacrar a la televisión pública?

Luis Fernández

Desde luego que el procedimiento seguido en la designación del nuevo presidente de RTVE, responde más a la lógica de una teleserie que a la de la economía política que rige hoy los designios de la industria audiovisual. El intercambio de cromos se hace en un momento de verdadera orgía audiovisual y reestructuración del sector.

Primero las televisiones celebran el aniversario del triunfo electoral de Obama, sazonándolo con la derrota de su partido en las elecciones municipales de algunos estados. Luego llega la ceremonia de la entrega de los Ondas que este año entroniza la "originalidad" del estilo de presentación de programas tan zafios como Sálvame (Tele 5). Sin haber digerido los criterios estéticos del jurado, nos encontramos con los veinte años de la caída del muro de Berlín, celebrado televisivamente con entrevistas, telediarios desde el escenario de la afrenta, documentales, fiestas.

La pluralidad de miradas, una vez más, afloró en el documental emitido por La 2 en el clásico Documentos TV. Documental que nos permitió comprender por qué la desaparición del muro de hormigón ha dado paso a otros muros menos visibles pero igualmente humillantes. Uno de los testimonios reconocía que ahora ya no tienen alternativa a la feroz y arbitraria distribución de la riqueza en su, por entonces, anhelado capitalismo occidental. Justo el que pone en los telediarios a políticos esposados por corrupción, estampa de la que el PP se queja pero sin remediar lo que la motiva.

¿Premio Ondas para Sálvame (Tele 5)? ¿En serio?

Y para que no falte de nada en esta orgía audiovisual, también cumple años el clásico Sesame Street (Barrio Sésamo), nada menos que 40. Así que a la primera dama norteamericana, Michelle Obama, no le quedó más remedio que compartir la celebración en la famosa calle con Epi, Blas, la rana Gustavo y demás personajes. Por cierto, los creadores y productores de este programa no permitían que el espacio se contaminara de publicidad, sin embargo, Los Lunnis -remedo del Sesame Street- se han convertido en un contenedor de publicidad sin fin ni respeto para las enseñanzas de los personajes anfitriones.

Por este lado, desde luego, tiene más razón la Sra. Fernández de la Vega al eliminar la publicidad que el Sr. Fernández marchándose al no contar con los ingresos de ésta. Así las cosas y con un exministro de la transición al frente de la corporación de RTVE, la suerte está echada. El negocio de la industria audiovisual reconstruye su nuevo nicho, y para ello se extiende por la red de redes y la TDT.

Quizá esto sea la transición hacia la aminoración de la TV pública, para cuya gestión eligen a una persona que rememore con solvencia los tiempos que caricaturiza la familia Alcántara en Cuéntame... De ser así, ¿no sería suficiente con ver la ficción?

Sesame Street (Barrio Sésamo)