Imposturas

  04 Diciembre 2017

Del día de las librerías a la manada

donde-estabas-entoncesLa palabra que encabeza estas líneas, no sé por qué, pero me gusta. Me gusta su sonoridad. Me gustan los muchos significados que la acompañan. Incluso me gusta su olor. Hay palabras que desprenden efluvios llamativos, según le escuché decir a Emilio Lledó. Me gusta además esa palabra porque define con bastante precisión la relación que en la televisión se establece entre imágenes, palabras y realidad. El relato televisivo está plagado de imposturas, es más, construye su espectacularidad a partir de imposturas. 

El otro día, sin ir más lejos, se celebró el día internacional de las librerías, paraíso de la palabra. El gremio de editores presentó, como cada año, el informe de negocio del sector. Los informativos de las diferentes televisiones se hicieron eco del evento resaltando algunos datos: sigue descendiendo la venta de libros, aumenta ligeramente el número de librerías pequeñas pero, más de la mitad de las ventas, las hacen unas pocas cadenas multinacionales.

Las televisiones (al menos TVE y Antena3), poniéndose de parte, ilustraron el comentario con imágenes de librerías pertenecientes a la gran industria cultural. Por el contrario, en la prensa escrita la imagen que acompañaba a la noticia era de librerías pequeñas e incluso muy pequeñas.

Siguiendo con los días de celebración, el 21 de noviembre es declarado por la ONU como el día de la televisión. Efeméride dedicada a exaltar la existencia del medio que tanta atención suscita. La referencia y el listón lo colocó muy alto el día anterior El hormiguero (Antena 3), con la simpática entrevista que Trancas y Barrancas le hicieron a la tenista Garbiñe Muguruza. El día de autos Documentos TV emite el interesante y sospechoso En la era de la postverdad (La 2). Por su parte, La 1 peta la audiencia programando el desenlace de MasterChef Celebrity 2. Gala en la que se proclamó ganador a un concursante famoso por sus medallas olímpicas, si bien su oficio es el de policía nacional.

Los programas de cotilleo matutinos consideraron propicia la ejemplaridad de este agente, para volver sobre la posible traición de los mossos catalanes. Eso sí, haciendo mutis sobre el bochornoso episodio de unos policías municipales de Madrid. Es obvio que los agentes del orden pueden dedicarse a pochar cebolla o a manifestarse donde quieran, pero lo inadmisible es que quienes tienen que defendernos se empleen en dar palos o insultar a su jefa, democráticamente elegida. Nada debe disuadirnos de pensar que además son agentes de autoridad con licencia del Estado para proteger a la ciudadanía.

La actual rejilla de TV dificulta advertir si se está en el Ministerio del tiempo o en This is art (nuevo programa Movistar+). En cualquier caso, el relato adquiere toda la apariencia de teleserie de ficción, de las muchas que ahora hay y tanto influyen, según dice el politólogo Diminique Moïse. Y es que el montaje —dicho en el sentido cinematográfico— que están haciendo los medios de comunicación con el juicio del caso Emarsa, la Gürtel y el de los dirigentes catalanes, produce el efecto de teleserie. Imposible diferenciar entre presuntos e investigados, a quienes vemos bajar de las furgonetas no sabemos si están ahí por pensar como piensan o porque no se acuerdan de cómo destruyeron el ordenador del contable. ¿Pretenderán con este montaje que unos y otros nos parezcan iguales?

Una segunda característica narrativa es que el sujeto corrupto es el individuo González, Bárcenas, el Bigotes o Zaplana malmetiendo sobre los dirigentes del PP. Mientras que Junqueras, “los Jordis”, Puigdemont o Forcadell son individuos lunáticos poseídos por la idea de alcanzar el paraíso. Por eso, éstos pueden “renegar” del independentismo o declararse creyentes y practicantes para ablandar a los jueces. Los otros cuentan ante los tribunales, en lenguaje zafio, que contrataban chapuzas, se hacían pufos o se pide rapidez en el interrogatorio porque había dejado al fuego el sofrito de ajo. Pero gracias al PP, unos y otros han sido puestos en razón.

día de las librerias

Para que el relato tenga tirón entre la audiencia, debe incorporar escenas violentas. Pues bien, la cita ahora es en los juzgados de Navarra. Allí una panda de presuntos, guarecidos bajo una expresión tan primaria como “la manada”, comparecen ante la justicia. El hecho execrable que se juzga, al final, ha quedado en un segundo plano ante filtraciones, declaraciones, seguimientos de la víctima y demás casquería cegadora. Así es imposible repensar la sociedad que tenemos, incapaz de garantizar las libertades a la ciudadanía.

A propósito de todo ello, el director de El Intermedio (La Sexta), le cedió el pico de la mesa a Sandra Sabatés para que expresara su reflexión sobre lo que rodea al citado juicio. El machismo no es sólo una cuestión de pantalones, lo está también y en sumo grado, en las luces y sombras que anidan en nuestras mentes, seamos nobles o plebeyos, jueces o reos. Por esto es digno de destacar tanto el valor simbólico del gesto de Wyoming, como la reivindicación de Sandra para que no se culpabilice a la víctima, porque no es digno y porque tampoco en otros delitos se actúa de la misma manera.

Ana Pastor estrena ¿Dónde estabas entonces? (La Sexta), con la sana intención de explicarnos, una vez más, por qué estamos donde estamos. Pero el problema es que cada vez nos cofunden más sobre dónde estamos. Un buen ejemplo es el bochornoso espectáculo en torno al descarte de Barcelona como sede del cártel europeo del medicamento. Según informaciones solventes, los principales agentes intervinientes, hacía tiempo que habían eliminado a la capital catalana por no alcanzar los mínimos en su baremo. Sin embargo, los informativos nocturnos del día 17 de las televisiones arrancaron, en tono dramático, anunciando que la agencia del medicamento se la llevan a Amsterdam por miedo a la DUI.

¡Hasta en la información sobre los negocios hay impostura! Lo que no sabía es que los influencers a este estilo de difundir noticias para confundir le llaman fake. De hecho, no les asalta la duda de si lo de Cataluña ha sido alentado desde los confesionarios del Vaticano o por los hacker de Putin. No me digan que el relato sobre Gürtel no les suscita dudas sobre si los González, Crespo, el Bigotes o Bárcenas eran unos carteristas de tres al cuarto convertidos en antihéroes. Por qué atribuyen a ideas y territorios lo que nos corresponde a la ciudadanía. ¿O será de impostores plantearse estas dudas?

Escribe Ángel San Martín

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