Cosa de menores

  15 Febrero 2019

¿Qué fue de la programación infantil original en televisión?

la-bola-de-cristalYa sé que vivimos una época poco apta para menores. En el día a día de la tele se muestran asuntos tan gruesos que resultan impropios del horario protegido. También podría ser que el formato pacato y conservador que domina hoy en los informativos, no les interese ya ni a los menores.

De hecho, en el último Salvados (La Sexta), en el que se hacía un cara a cara entre Irene Montero e Inés Arrimadas, pudimos escuchar de una de ellas y el silencio de la otra, argumentando que «en TV no se puede reflexionar, se ha de lanzar la frase que sabes va a llegar».

Si ni siquiera los políticos de primera fila respetan a la tele, ¿merece la pena invitar a los menores a que la vean? No sé si hará falta semejante gesto, porque todas las encuestas detectan la enorme cantidad de tiempo que le dedican a este medio, especialmente los fines de semana. Quizá por este motivo, desde hace algún tiempo y en particular por una serie de noticias de estas últimas semanas, me surgió la necesidad de escribir sobre la tele de menores.

A través de las redes sociales me llegó la invitación para participar en un espectáculo organizado por la Fundación Telefónica en Madrid. Según se dice en el díptico, un grupo de humoristas harán un homenaje a Jim Henson. La noticia me estremeció y remitió a un tipo de televisión ya muy lejano. Este señor, fallecido hace unos años, fue el creador de los muppets que aparecían en Sesame Street (Barrio Sésamo, primero en TVE y luego en Antena 3).

Entre sus muñecos/personajes más populares estaban Epi y Blas, censurados en USA no hace mucho por su «manifiesta» homosexualidad. También estaba entre ellos la rana Gustavo, un reportero tan intrépido y deslenguado que ahora no lo invitarían de tertuliano ni al programa librepensador La tuerca. De todos modos, ¿por qué se homenajea a un personaje de estas características? Se me ocurre que, como uno de los hijos de Jim Henson es director de cine y estrenará muy pronto una película de muñecos animados, habrá por ahí algún tipo de interés en la promoción y distribución de dicha película.

La segunda consideración tiene que ver con las sorpresas que a veces depara el mando a distancia cuando se desquicia ante programaciones tan inanes. La otra noche, mientras saltaba de una canal a otro, apareció en uno de ellos Gloria Fuertes. Era el programa Dónde estabas entonces (La Sexta), presentado por Ana Pastor. La entrega de ese día estaba dedicado a los primeros años noventa. Una de las personalidades referenciadas fue Gloria Fuertes, de ella se resaltó su voz gruesa y las transgresiones verbales que soltaba en los platós a los que la invitaban. Nada se dijo, por lo demás, de su poesía, abundante y delicada para los niños y niñas de aquellos años.

Gloria Fuertes, además, entre otras muchas personalidades, colaboró en diferentes programas infantiles de la época. De inmediato me viene a la memoria Un globo, dos globos, tres globos, cuya careta de entrada llevaba una canción cuya letra era de la citada poeta. Por otra parte, sus ideas y sensibilidad estaban presentes en buena parte de los guiones literarios de Barrio Sésamo, entre otros motivos porque los supervisaba ella.

Y en esta conjunción de casualidades, hace unas semanas dieron la noticia del fallecimiento de Lolo Rico, otra escritora y productora de uno de los programas emblemáticos de aquellos años tan convulsos y a la vez tan alejados de nuestros días, no tanto cronológicamente como en cuanto a la producción y consumo cultural. Lolo Rico, entre otros, creó y produjo para TVE el programa La bola de cristal, protagonizada por los atrevidos y deslenguados electroduendes.

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Como la directora del programa decía que dirigirse a los niños y niñas no era cosa de menores, les hablaba y contaba las historias, con respecto, pero sin ningún tipo de cortapisa. Es imposible imaginar qué dirían hoy algunos líderes políticos, esos que tamizan sus ideas con tela de bandera, si escucharan los diálogos que mantienen personajes como la Bruja Avería y Maese Cámara. No tardarían ni un minuto en darse por ofendidos y convocar a una manifestación popular en alguna plaza pública para ejecutar a los responsables de tamañas insolencias.

Podría ser que tanta sensibilidad para darse por ofendidos ante la actualidad entreverada con el humor, es porque de pequeños no nos han educado con informativos a la altura de los menores. Las personalidades aquí referidas hicieron importantes aportaciones al respecto, además de los programas ya citados, hubo otros como Nosotros, Crónica juvenil o Sabadabadá en TVE.

Recientemente se puso en marcha el informativo juvenil 2.4 (DosPuntoCuatro) en el canal 24 Horas de RTVE. La iniciativa la mantuvieron en antena apenas unos meses, ni siquiera llegó al inicio del presente curso. Más persistente es la corporación catalana de TV, pues en su canal Super3 mantiene, de lunes a jueves y desde hace más de una década, el programa de información infantil y juvenil InfoK.

Hace unas semanas vimos que la pareja de presentadores de los Goya, concluía la gala pidiendo ¡dejar en paz al humor! La alusión no podía ser más oportuna y directa. Pero tampoco sirvió de mucho, pues la gala volvió a provocar encendidos y desgarrados comentarios críticos. Para algunos esta gala está tan politizada que ya ni siquiera se debería mantener, entre otras razones porque allí acuden una serie de personajes subvencionados que encima aprovechan el premio para lanzar mensajes políticos. Pero esto no es del todo así, porque una parte de la polémica la suscitó la ausencia de Vox. La otra el comentario de un director de cine que calificó a un personaje de la historia como conquistador, cuando en realidad no había conquistado nada.

Así nos encontramos que los menores siguen sin aprender a recibir información fiable, atrevida y envuelta en humor. Mientras tanto los adultos deliberan sobre los límites del humor y la libertad de los ofendidos para ofenderse. Este debate, por ejemplo, lo pudimos contemplar en Chester (Cuatro) entre Risto Mejide y el humorista Josema Yuste. Para éste no vale todo en el humor, los símbolos se han de respetar.

Por cierto, ¿se les puede enseñar a los menores a no indignarse aunque la Bruja Avería pinche la bandera con un electrodo?

Escribe Ángel San Martín

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