Divertido

  31 Diciembre 2019

El discurso navideño del rey

discurso-rey-00El polifacético Boris Izaguirre afirmaba, en una de sus crónicas de sociedad, que España «es un país divertido». Idea que reiteró, con otras palabras, en La Sexta Noche ante Iñaki López como oficiante (La Sexta). Para el comentarista el adjetivo, además de muy positivo, es también descriptivo de un estado de ánimo que sólo puede localizarse en estas tierras. De inmediato me puse ante el diccionario para leer la definición de divertido: dícese de lo que es «alegre, festivo y de buen humor».

No parece, sin embargo, que semejante apreciación suscite unanimidad entre las gentes de estos pagos. Después de seguir y meditar sobre el discurso navideño del rey, hemos de poner en cuarentena las impresiones del omnitelevisivo Izaguirre. La imagen ofrecida no podía ser más triste, incluso patética, apoyada en planos mantenidos y leves movimientos de cámara. De vez en cuando, con tímidos barridos, se dejaba fuera de plano el ejemplar de la Constitución que estaba tumbado en una repisa, para dar cabida en el encuadre al árbol clásico de estas fechas.

Pero si las imágenes invitaban a todo menos a la diversión, cuando se le escuchaba, tanto el fondo como la forma era como para cambiar de canal. Además de asegurarnos que estamos en unos tiempos muy difíciles, la lista de «serios» problemas que mencionó no era corta ni aludían a asuntos livianos. Entre los mencionados estaba el cambio climático, el tecnológico y el de Cataluña, por mencionar los que más resuenan. Para unos comentaristas esta vez ha ido demasiado lejos, por la alusión al Parlamento, para otros dijo lo mismo de siempre y para el Sr. Rufián, le puso voz a las ideas de Vox.

Tan poco tirón tuvo la aludida pieza televisiva, que las parroquianas y parroquianos ocuparon ese tiempo en otros asuntos, se supone, más divertidos. Pese a que unos 25 canales de TV ofrecieron la señal de TVE con el discurso, solo fue seguido por algo más de siete millones de telespectadores, bastantes menos que el año pasado. Al igual que estos últimos años, la corporación catalana de RTV lo retransmitió por su segundo canal y la ETB vasca por ninguno. La audiencia del discurso evoluciona como la de RTVE, en caída libre.

De modo que si el discurso del inquilino de la Zarzuela sigue perdiendo más de 400.000 telespectadores, como este año y los anteriores, les diría a los republicanos que no se precipiten. Unos pocos discursos más y el referéndum sobre la jefatura del Estado o sobre lo que sea, está ganado. Y para revertir semejante tendencia, solo se me ocurre una iniciativa: pedirle a su majestad que se apunte a la próxima convocatoria de Gran Hermano Vip (Tele 5). Seguro que al inconmensurable Jorge Javier Vázquez se inventa algo divertido para aumentar la audiencia y, con ello, las afinidades monárquicas.

El comentario precedente no es ninguna broma: es una llamada de atención sobre el poderoso papel que están jugando las televisiones en la consolidación de una determinada cultura política. Basta que el citado programa haya sido denunciado y que la mayoría de los patrocinadores le retiren su apoyo, para que la audiencia se concite masivamente ante la pequeña pantalla en los especiales. Recuerden que es lo mismo que ha pasado, en otro plano, con Bolsonaro, Trump, el Brexit liderado por Johnson, borrado de las imágenes de los manifestantes en la India y la reciente reelección de Netanyahu como candidato a la presidencia de Israel.

Aunque no es lo mismo, hay sospechosos paralelismos. Programas como El hormiguero (Antena 3), con la audiencia que tiene, no puede «blanquear» en las entrevistas a personajes como Rajoy y su libro, al de Vox, ni siquiera al divertido Revilla.   

Y cuando el ambiente se hace irrespirable, entonces se recurre a lo virtual. Varias agencias de publicidad trabajan ya con modelos virtuales, según parece menos caprichosas que las de carne y hueso. Estos proyectos de Silicon Valley, al decir de los cronistas, están despertando la euforia entre los fondos de inversión y, de paso, descolocando al movimiento Me-Too. Hollywood ha probado con El Irlandés (Netflix) que el invento funciona, y varios canales de televisión en China e incluso de USA, experimentan la retransmisión de noticias con estos bustos parlantes perfectos de periodistas virtuales. ¿Quién les dictará la línea editorial de la información a difundir?

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Frente a esta tendencia nos encontramos con reacciones como la de la magnífica corresponsal de TVE en París, Almudena Ariza, y poco antes en Nueva York, quien ha rechazado la invitación de Rosa María Mateos a dirigir los informativos. La mencionada corresponsal sometió a referéndum su candidatura para liderar la «transformación digital» de los maltrechos informativos de RTVE. Sin embargo, según el resultado del plebiscito, no vinculante, el 62% de los votos apoyaron su propuesta (la participación no pasó del 15% del censo). Ante un panorama así, Almudena Ariza hizo lo que consideró más razonable: renunciar a la dirección de informativos. Para que luego digan que no hay diferencia entre la izquierda y la derecha: con un porcentaje menor de apoyo del Consejo de Informativos, Julio Somoano en la época de Rajoy aceptó y se mantuvo varios años en el cargo.

Es posible que Almudena, tan solvente dando explicaciones y datos sobre lo que está pasando con los chalecos amarillos y las pensiones en Francia, no fueran igual de convincente al explicar su proyecto de «transformación digital» de los informativos. Quizá sus colegas de carne y hueso intuyeran que para mitigar el gasto público Almudena los sustituiría por periodistas virtuales. Y, claro, entonces votaron en contra.

Aunque bien pensado, si miramos el escenario y el contenido de las noticias que hace Paula Sainz Pardo en La 2 Noticias (La 2 de TVE), es posible hacerse una idea de hacia dónde vamos: en un escenario virtual, la periodista recita en formato abreviado noticias que resulta complicado interpretar por la falta de referentes aunque, eso sí, acompañadas de imágenes atractivas.

Hace unos días, la citada presentadora, abría el informativo con una cita de San Francisco —invocación al sosiego— para comentar que la sentencia sobre Oriol Junqueras alargaría la negociación del nuevo gobierno. Tras lo cual aparece en pantalla un plano general del Parlamento catalán con los parlamentarios aplaudiendo, según el comentario, por la sentencia favorable del tribunal de Luxemburgo. En esta secuencia el poder de la imagen se impone sobre los comentarios que, una vez más, quedan deslegitimados ante la elocuencia de la imagen.  

Semejante estilo narrativo, no es inocente ni aceptable, aunque las protagonicen figuras virtuales. Los algoritmos con los que las recrean no parecen ser tan sutiles como para impedir la conculcación de los derechos de minorías como ha hecho recientemente el presidente de Hungría: ha retirado a su país del Festival de Eurovisión porque este es un nido de gays y lesbianas, ¡pésimo ejemplo para el resto de Europa! Habrá que prestar máxima atención a la TV, no vaya a ser que a fuerza de virtualizar las asperezas de la vida, nos inmunice ante lo que no es diversión, sino el drama de una realidad cada vez más violenta e injusta.

Si han llegado hasta aquí,  ¡apostemos por un 2020 con buenas vibraciones cósmicas!

Escribe Ángel San Martín

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