La cueva de Platón (3): El cine iberoamericano

  25 Septiembre 2008

Escribe Juan de Pablos Pons

9-leonera.jpgEl cine latinoamericano o iberoamericano, si incluimos a los países de lengua portuguesa, es una fórmula que hace referencia a un ámbito muy heterogéneo y dispar que nos remite a países e industrias audiovisuales difícilmente encuadrables en un mismo concepto. Además, se trata de cinematografías poco relacionadas entre sí, e incluso opacas, por lo que hablar de “cine iberoamericano” de manera genérica es una simplificación excesiva, y supone un esfuerzo problemático y difícil de concretar, si se pretende establecer objetivos comunes o perfiles compartidos para el conjunto de los países que lo conforman.

La celebración en Ciudad de México, del 1 al 5 de octubre, del Primer Congreso de la Cultura Iberoamericana, que se centrará en el cine, supone la oportunidad de apoyar iniciativas sobre la realidad de las cinematografías americanas de habla española y portuguesa.

A lo largo de las mesas redondas, seminarios y demás actividades previstas se abordarán cuestiones como la influencia del cine en el desarrollo social, cultural y económico de la región; su consideración como factor clave en la consolidación de un patrimonio común y como memoria de un espacio multilingüístico. También se estudiarán la relevancia de la producción y de la coproducción, así como el aprovechamiento del avance y desarrollo de las nuevas tecnologías, y la situación del mercado iberoamericano. Por último, se discutirá el papel de la crítica cinematográfica y del periodismo cultural, así como el futuro del cine iberoamericano.

1-mexico.jpgEn cuanto a las publicaciones, se presentarán cuatro ediciones especiales: 50 cineastas iberoamericanos. Generaciones en tránsito 1980-2000 a cargo de la Cineteca Nacional; un Catálogo Ilustrado. Historias en común. 40 años / 50 películas del cine iberoamericano producido por España; las Memorias del Congreso, y el Catálogo de las muestras cinematográficas y de las exposiciones. Las conclusiones de estas discusiones se presentarán en la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar en El Salvador del 29 al 31 de octubre de 2008.

Hablamos de Iberoamérica, una región tan vasta como diversa cuyas peculiaridades sociales, culturales y económicas son tan dispares que resulta complejo encontrar elementos comunes en los países que la integran.

Sus gobernantes hablan de lograr como media que los niños lleguen a tener ocho años de escolarización; en Brasil o México el reto es alcanzar los doce. Bolivia habla de erradicar el analfabetismo en 2008, y Brasil o Argentina tienen ese objetivo para dentro de dos años. La meta de Costa Rica es lograrlo en el año 2025, y la de Guatemala conseguirlo tres años antes. El resto de países aspira a situar el umbral de la alfabetización por debajo del 10% de la población durante la próxima década (Informe Metas Educativas 2021, de la OEI, con datos de la UNESCO). En este contexto cultural, hablar de la situación del cine es aludir a un caleidoscopio tan diverso que cualquier generalización resulta poco útil.

En el número publicado en septiembre, la revista Cahiers du Cinema (edición española) ofrece un completo informe sobre el cine iberoamericano, del cual extraemos algunas reflexiones e informaciones.

tony_manero.jpgAsí, en relación a la dificultad de su diversidad el realizador y crítico cinematográfico Sergio Wolf señala que, incluso partiendo de la base de que hacemos referencia a cinematografías que comparten una lengua, la proliferación de argots y modismos propios de los diferentes países, debería llevarnos a subtitular la película chilena Tony Manero en México, la argentina Leonera en Colombia o la mexicana Cochochi en España. Esta reflexión nos lleva a considerar que los nuevos cineastas buscan la singularidad de sus películas en espacios y temáticas específicos, alejándose de los estereotipos y profundizando en rasgos culturales propios que dan identidad a sus propuestas.

La renovación del cine iberoamericano incluye no solamente a directores, sino también a productores, actores y equipos técnicos. La fórmula de co-producción, que durante bastante tiempo ha buscado opciones y apoyos en España, está girando actualmente hacia fórmulas que permitan la colaboración a escala más global, siendo en este sentido determinante el papel de los festivales cinematográficos y de los programas internacionales de ayuda al audiovisual.

A continuación, y en base a la información aportada por el informe citado, hacemos una breve aproximación a las cinematografías de algunos países que han destacado en los últimos tiempos por su capacidad de innovación.

3-operacion_patakon.jpgSin embargo, cabe hacer una primera referencia a aquellos países que Jara Yáñez identifica como “los olvidados”: Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Ecuador o Nicaragua no han estrenado ninguno de sus filmes en España desde el año 2000. República Dominicana sólo ha estrenado Operación Patakon del director Tito Nekerman; Bolivia, ¿Quién mató a la llamita blanca? de Rodrigo Bellott... todas ellas han pasado prácticamente desapercibidas. O el caso de Perú, que únicamente consigue estrenar en España las producciones de Francisco Lombardi.

En este recorrido cabe citar el caso de Uruguay, cuya limitada industria cinematográfica ha logrado distribuir en España hasta once películas en los últimos ocho años. Entre sus títulos cabe destacar, por su repercusión, Whisky de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, coproducida con Argentina, Alemania y España, o La cáscara de Carlos Ameglio.

5-ciudad_de_dios.jpgEn el caso de Brasil, cabe hablar de una evolución de su cine en la que determinadas temáticas parecen centrar la atención, al menos si nos concretamos a sus últimos éxitos de producción, donde destacan películas con tratamientos muy realistas –de hecho cercanos al documental–, con problemáticas sociales específicamente brasileñas. Es el caso de filmes como Tropa de élite de José Padilla, o la precedente Ciudad de Dios de Fernando Meirelles, que han conseguido una amplia distribución internacional. En otra clave, apostando por un cine con una vocación por buscar nuevas formas narrativas, cabe señalar la cinta de Walter Salles y Daniela Thomas Linha de passe.

México representa una de las industrias cinematográficas más sólidas en este panorama. O al menos así fue durante la primera parte del siglo XX, generando una gran cantidad de títulos basados en esquemas muy convencionales de corte “nacional”, basado en iconos muy reconocibles. Después vino un extendido período de pocos éxitos salvo casos particulares.

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El triunfo internacional de directores mexicanos como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro parece haber vuelto la atención hacia el cine azteca, cuya producción nacional actual pretende compatibilizar un cine de consumo con producciones para el “circuito de festivales”. En este apartado puede citarse ¡Voy a explotar! de Gerardo Naranjo o Cosas insignificantes de Andrea M. Crowter.  

7-la_edad_de_la_peseta.jpgEl cine cubano es sin duda un referente por su sólida base en aspectos como la formación o la producción en el área latinoamericana, donde el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) representa un papel fundamental (ahora cumple 50 años de existencia). Los especialistas hablan de un relevo generacional en el cine cubano donde ya han empezado a estrenarse producciones de nuevos directores. Es el caso de La edad de la peseta, dirigida por Pavel Giroud; La pared de Alejandro Gil; Personal Belongings de Alejandro Brugués o Mañana de Alejandro Moya.

Finalmente, vamos a detenernos en este rápido recorrido en el caso de Argentina. Si hay un aspecto que queramos destacar sobre otros en esta cinematografía sin duda es la variedad de sus propuestas. Este aspecto es una constante, al menos en los últimos diez años. Si aplicamos un criterio de calidad a la hora de valorar sus producciones, podemos hablar de que es alta. Además, ha generado producciones que han conseguido aunar éxito de crítica y de público a nivel internacional como es el caso de El hijo de la novia de Juan José Campanella, o Nueve reinas de Fabián Bielinsky.

8-nueve_reinas.jpgSe trata de una cinematografía además reconocida por los festivales, valga a modo de ejemplo la multipremiada Historias mínimas del interesante director Carlos Sorín. Si nos referimos específicamente al año 2008, nos encontramos con películas como Leonera de Pablo Trapero o La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel, ambas han estado presentes en la Sección Oficial del Festival de Cannes. Los directores citados, a los que se puede añadir a Daniel Burman (El nido vacío), se encuadran dentro del denominado Nuevo Cine Argentino.

Hablamos de una industria que ha producido más de cien películas en el año 2007, y cuyos filmes alcanzan una cuota de mercado del 9,8% en su propio país. En definitiva, se trata de una cinematografía viva y que sigue generando fundadas expectativas.

En síntesis, hablar del cine iberoamericano es hacer referencia a una realidad multicultural, cuya rica diversidad merece ser encauzada y apoyada por políticas que defiendan la posibilidad de potenciar un enorme caudal creativo. La necesidad de traducir a términos industriales y comerciales esta riqueza cultural debe encontrar vías en fórmulas como la co-producción entre países de ambas orillas, la inversión de las televisiones, las políticas de apoyo a la creación a nivel estatal y la subvención vía festivales.

La cultura necesita el apoyo de quienes tienen la responsabilidad de crear puentes, en base a una lengua común, entre las dos orillas del océano Atlántico.

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