El espíritu del western, el género americano

  29 Mayo 2019

 El western en el siglo XXI

no-es-pais-para-viejos-1La fábrica de sueños de Hollywood que exportó una manera de entender el entretenimiento a nivel global durante más de un siglo, se gestó a partir del esfuerzo de unos pioneros que pusieron las bases del séptimo arte. La mayoría de ellos provenían de Europa y llamativamente fueron los que crearon el género cinematográfico americano por excelencia: el western.

Con él se instauró una mitología en torno a la conquista del Oeste y esto ocurrió cuando algunos de los personajes que pasaron a engrosarla, todavía estaban vivos, tal como señala Quim Casas (El western. El género americano, Editorial Paidós). Así, Buffalo Bill, Frank James, Wyatt Earp, Butch Cassidy o Sundance Kid, eran personajes reales que el cine tomó como referencia para construir una ficción que incorporaba a héroes y villanos, cowboys y colonos, indios y soldados, empresarios y tahúres, aventureros en suma que contribuyeron al nacimiento de los Estados Unidos de América.

El escocés Edwin S. Porter rodó en 1903 Asalto y robo de un tren (The great train robbery), considerado el primer filme que inaugura este género. Grandes directores como Raoul Walsh, John Ford, Allan Dwan, William A. Wellman o Howard Hawks, entre otros muchos, definieron los códigos de este género, en el que se muestra la expansión de la frontera hacia el Oeste y que ha contribuido a explicar la construcción de la identidad de un país.

Se caracteriza por una serie de rasgos muy reconocibles, como el protagonismo de los grandes espacios abiertos, a menudo hostiles, la expansión de la frontera, las luchas entre los indios y los colonos, la supremacía de la masculinidad y su derivada la violencia, la defensa de las tierras conquistadas, la Guerra de Secesión, y siempre el protagonismo de los jinetes y sus monturas. En definitiva, la atracción de la aventura como motor de las historias que habitualmente suelen resolverse a favor de los más fuertes, aunque con la presencia de unos valores que remiten a una épica y al valor como modelo narrativo y donde la música asume un papel fundamental.

El western en su evolución pasó por diferentes etapas; presente desde la época del cine mudo, asimiló bien el paso al sonoro y durante décadas se consolidó como un género comercial bien acogido por el público. Encumbró a actores prototípicos como John Wayne, Gary Cooper, James Stewart, Henry Fonda, Richard Widmark o Randolph Scott.

La diligencia (Stagecoach, 1939), obra maestra del gran impulsor del género John Ford, establece definitivamente las coordenadas del western y abre su periodo de madurez. En este filme se profundiza en cómo el peligro de morir condiciona la conducta de los personajes.

En la década de los setenta del siglo pasado el western empezó a languidecer, en buena medida por la progresiva desaparición de los grandes directores y actores que lo engrandecieron. Sin embargo, su espíritu, su concepción y sus componentes expresivos se han mantenido e incluso renovado llegando hasta nuestros días. Muestra de ello son algunos ejemplos recientes de películas que han aportado historias vigorosas, narradas con buen pulso y que sin duda ponen en valor el western como modelo narrativo eficaz para seguir emocionando a los espectadores.

los-hermanos-sisters-2

En estas fechas se ha estrenado en nuestras pantallas Los hermanos Sisters (2019), un western hiperrealista que aporta una visión poco complaciente sobre cómo ocurrieron unos hechos, lejos de la épica del Far West, proponiendo un punto de vista actual y desmitificador sobre una parte de la historia del oeste americano.

Nos narra las andanzas de dos hermanos, asesinos profesionales, carentes de moral y de carisma, cuyas aventuras se sitúan en Oregón durante el año 1851, moviéndose hacia California por mor de la denominada fiebre del oro. La violencia en el filme se muestra alejada de la épica, ya que los tiroteos son habitualmente nocturnos, con intercambios de disparos a quemarropa con armas cortas y sorprendiendo a los adversarios.

El director del filme, el francés Jacques Audiard, aporta un enfoque poco complaciente, presentando una visión oscura, y en cierta medida subversiva ya que en la historia propuesta, los dos hermanos asesinos, interpretados de manera convincente por Joaquin Phoenix y John C. Reilly, tratan de encontrar y matar a Hermann Kermit Warm (Riz Ahmed), un químico que ha encontrado una sustancia que ayuda a la localización de las pepitas de oro en los ríos, y al detective privado John Morris (Jake Gyllenhaal) que debe informar a los hermanos del paradero del químico, y así arrebatarle su descubrimiento; cumpliendo el encargo del Comodoro (Rutger Hauer).

Sin embargo, los personajes interpretados por Riz Ahmed y Jake Gyllenhaal, parecen regirse por unos principios más respetuosos con la vida humana, al menos aparentemente. Muy cuidado el apartado sonoro del filme donde los disparos de los revólveres atruenan en la sala de proyección, así como los sonidos en la naturaleza o el relinchar de los caballos. La banda sonora es obra de uno de los grandes compositores actuales, Alexandre Desplat, ganador de dos Oscar.

Los hermanos Sisters reformula la historia oficial de cómo se contó la leyenda del Far West. Los protagonistas son unos miserables asesinos, uno de los cuales mató a su padre; su vida resulta ser un infierno, sin embargo, muestra en todo su esplendor los elementos que esperamos encontrar en un western.

El francés Jacques Audiard, autor de películas estimables como el filme policiaco Un profeta (2009), propone una revisión del género americano por excelencia, al introducir, más allá de la violencia, un mensaje utópico respecto al comportamiento humano y su capacidad, o no, para propiciar un futuro más justo.

El canon narrativo aportado por el western ha trascendido al propio género, dando lugar a historias que transcurriendo en un tiempo posterior al de sus referentes directos, aunque en los mismos territorios donde el Viejo Oeste construyó su mitología, mantiene sus principales señas de identidad.

no-es-pais-para-viejos-2

Excelentes ejemplos de la supervivencia de este modelo narrativo son algunas de las películas más premiadas y reconocidas en los últimos años. Citaremos a modo de ejemplo, No es país para viejos (2007), dirigida por los hermanos Coen y basada en la novela homónima de Cormac McCarthy.

Protagonizada por Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Woody Harrelson, Josh Brolin y Kelly Macdonald, nos sitúa en el estado de Texas, en el año 1980, donde Llewelyn Moss, un trabajador aficionado a la caza que, encontrándose un día cerca del Río Grande, descubre a un grupo de narcotraficantes mexicanos acribillados a balazos con un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo.

Frente al sueño de tener una nueva vida llena de esperanza, la realidad con la que se encuentra es una pesadilla, que toma la forma de un asesino despiadado llamado Anton Chigurh, quien aplica una política de tierra quemada, allá por donde pasa en busca de recuperar el dinero perdido.

Se trata de una suerte de western moderno, donde los tres protagonistas: el sheriff (Tommy Lee Jones) el fugitivo poseedor del dinero (Josh Brolin) y el asesino psicópata (Javier Bardem) formulan una especie de juego entre cazadores y presas, al que sus directores dan un tratamiento realista, además de un tono melancólico donde el viejo sheriff va asumiendo la llegada de una nueva realidad, en la que los principios y valores por los que regirse han cambiado.

Otro título estimable bastante reciente y que sin duda puede calificarse como un neowestern es Comanchería (Hell or High Water), película estrenada en 2016 y dirigida por el cineasta escocés David Mackenzie.

La historia cuenta las vicisitudes de dos hermanos atracadores de bancos, que son perseguidos por unos rangers en el marco de unas desoladas tierras situadas en el oeste del estado de Texas. Los dos hermanos comienzan su andadura criminal en pequeñas poblaciones donde consideran que los bancos allí situados son fáciles de asaltar. Los veteranos policías Marcus Hamilton (Jeff Bridges) y Alberto Parker (Gil Birmingham) se empeñarán en dar caza a los hermanos Toby y Tanner Howard (Chris Pine y Ben Foster).

La película reflexiona sobre la pobreza de muchas zonas rurales asoladas por la crisis económica y la respuesta avariciosa de los bancos que expropian sin piedad a las familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas. Los hermanos Howard se plantean su actividad delictiva como una represalia contra el poder de las entidades financieras que actúan sin compasión con sus clientes desahuciados.

La relación entre los dos hermanos de caracteres muy distintos es el hilo conductor de la historia, en la que de nuevo una persecución es la que aporta emoción, generando momentos de gran tensión y violencia. Se propone a los espectadores una reflexión sobre los motivos por los que una persona se vuelve contra el sistema, quedándose al margen de la ley. El problema de los desahucios por hipotecas impagadas es una realidad muy extendida, que tiene causas individuales, pero también achacables al modelo económico, implacable y también corrupto.

Resulta pues evidente que el espíritu del western sigue vivo. Y así seguirá porque el cine pervivirá como su propia mitología.

Escribe Juan de Pablos Pons

comancheria