Luna nueva (29): ¿Vuelve el western?

  20 Enero 2016

Los odiosos ocho & El renacido

los-odiosos-ocho-0El estreno en España de Los odiosos ocho, la última película de Quentin Tarantino, supone desde luego una nueva oportunidad para disfrutar de los rasgos distintivos del cine de este director, muy identificables por otra parte, y también nos permite volver la mirada hacia el más clásico de los géneros del cine norteamericano, el western.

De hecho, el director de Pulp Fiction (1994) ha declarado su interés por realizar una trilogía sobre el lejano oeste, a imagen y semejanza de Sergio Leone, un claro referente del cine de Tarantino; de manera que Los odiosos ocho es la segunda incursión en el género, después, de la excelente Django desencadenado (2012).

Es el filme número 10 del director, incluyendo aquí los mediometrajes de los proyectos compartidos con Robert Rodríguez, Abierto hasta el amanecer (1996) y el episodio Death Proof, que forma parte de Grindhouse (2007).

La pasión de Tarantino por el cine, en esta ocasión se plasma en su decisión de haber rodado la película en formato Ultra Panavisión 70 (65 mm.), buscando recuperar la proyección en la gran pantalla, lo que desafortunadamente va a ser imposible de ver en su dimensión original en la mayoría de las salas españolas.

Otro guiño al clasicismo es haber contado para la banda sonora con Ennio Morricone, al que Tarantino ha encargado la partitura original (de nuevo la referencia a Sergio Leone). No es la primera vez que el cineasta norteamericano cuenta con este compositor; en Malditos bastardos (2009) Tarantino seleccionó Mystic and Severe de la película De hombre a hombre, spaghetti-western dirigido por Giulio Petroni en 1967, con Lee Van Cleef y John Phillip Law (cinta que inspiró al cineasta algunas escenas de Kill Bill, vol. 1 (2003).

Es un western filmado en gran parte en el interior de un refugio, aunque los paisajes grandiosos y espectaculares tienen presencia, especialmente al principio. Esa concepción propicia que los diálogos protagonicen el relato, aunque las explosiones de gran violencia, otro rasgo en la filmografía de este director, distribuidas a lo largo de los 182 minutos de duración, dan carta de naturaleza al relato y que se suceden como recurso expresivo, haciendo avanzar la historia.

La trama es relativamente simple, un cazarrecompensas (Kurt Russell) traslada a una mujer buscada por asesinato (Jennifer Jason Leigh) a una población para entregarla. En el recorrido se van encontrando con una serie de personajes que se irán incorporando a la diligencia en que viajan, para ir a parar a un refugio para protegerse de una ventisca que les alcanza. El paisaje nevado, muy bellamente fotografiado por Robert Richardson, es el marco donde transcurre esta historia, aunque se desarrolla a partir de los veinte minutos iniciales en el espacio cerrado del refugio, donde los diálogos entre los ocho personajes (después aparecerá alguno más) se enseñorean del filme.

the-revenantCabe destacar el trabajo de Samuel L. Jackson compartiendo un reparto muy equilibrado, con el que Tarantino, autor del guión como es habitual, juega al cluedo. En ese microcosmos, a puerta cerrada, el director dibuja un artefacto narrativo, a modo de pastiche en el que hay elementos de las novelas de misterio, de Agatha Christie, algunas referencias existencialistas y muchos guiños cinéfilos, incluyendo la autocita.

El interés de Tarantino por el western, al que en definitiva recupera en una clave “posmoderna” acentuando una serie de características del género y eliminando otras, como los valores positivos de los personajes típicamente fordianos, ya que en este filme ninguno es lo que parece ser, por cierto algo parecido que lo que ocurre en nuestra sociedad actual. Esta propuesta nos invita a preguntarnos por otros filmes recientes, que parecen recuperar esquemas de este género cinematográfico.

Así, El renacido (The Revenant, 2016) la última película de Alejandro González Iñárritu, una de las favoritas para los próximos premios Oscar, es otro western que narra las peripecias de Hugh Glass (Leonardo DiCaprio) un cazador de pieles que durante una expedición en 1822 fue abandonado a su suerte por sus compañeros, después de ser atacado por un oso. Consigue sobrevivir milagrosamente y comienza un imposible camino de cientos de kilómetros hasta la civilización, con el único objetivo de encontrar a los que le dieron por muerto y vengarse.

Igualmente, la última entrega de Mad Max: Furia en la carretera (2015), del director australiano George Miller, aunque ambientada en un futuro apocalíptico, posterior a una guerra nuclear, contiene muchos elementos tomados del western, destacando por ejemplo las persecuciones en grandes espacios abiertos, la presencia del héroe que se enfrenta a la barbarie y las grandes cabalgadas, que aquí se producen a lomos de motos y camiones.

En definitiva, hablamos de películas actuales que revisitan el género del western, con nuevas miradas, poderosas visualmente, espectaculares y atractivas para el gran público; aunque también nos hacen añorar los títulos de los grandes directores del western clásico, como John Ford, Howard Hawks, John Sturges, Anthony Mann, Sam Peckinpah, Sergio Leone o Clint Eastwood.

Afortunadamente, las obras de estos creadores podemos seguir viéndolas y disfrutándolas.

Escribe Juan de Pablos Pons

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