Luna nueva (28): Cine y filosofía

  28 Septiembre 2015

Irrational man, de Woody Allen

irrational-man-1La nueva película de Woody Allen, Irrational man (2015), nos invita a pensar, una vez más, en el papel de la razón y su influencia en las decisiones humanas. De hecho, la racionalidad no se opone a la sinrazón, ya que son conceptos asimétricos. No son dos caras de una misma moneda. La necesidad de encontrar un sentido a nuestra vida nos lleva a demandar en ocasiones, salidas racionales a nuestros problemas y, en otras, las buscamos en la irracionalidad que, con frecuencia, implica optar por decisiones creativas y poco convencionales.

La trayectoria del cineasta neoyorquino se sostiene sobre un conjunto de pilares que aportan las claves de sus historias de manera recurrente, en las que tienen una importante presencia las cuestiones existenciales y también la inestabilidad emocional. Allen, considerado un destacado representante de la comedia americana de tradición judía (Lubitsch, Wilder, Groucho Marx,) ha plasmado en sus escritos y películas una visión pesimista sobre la vida humana. Y ha manifestado repetidamente su admiración por Ingmar Bergman, cineasta que ha profundizado en sus películas, influido por Kierkegaard, sobre el existencialismo humano. La angustia de sentirse abandonado por Dios.

Woody Allen ha manifestado  en diversas ocasiones que su objetivo creativo ha sido el drama, pero que sus limitaciones le han llevado hacia la comedia. En Maridos y mujeres (1992), un personaje expresa a otro la siguiente impresión sobre el manuscrito de una novela que acaba de terminar: “Haces divertido el sufrimiento”.

La plasmación de corrientes filosóficas en el cine es una constante a lo largo de su historia. Así, Buñuel llevó a las pantallas las ideas del surrealismo de André Breton, y analizó en sus películas las contradicciones teológicas del catolicismo. En clave contemporánea, en la filmografía de David Lynch conviven el expresionismo y el simbolismo.

Volviendo al caso de Woody Allen, sus películas poseen un sustrato existencialista. El sentido de la vida, la conciencia de la muerte o la intervención del azar en las relaciones humanas son algunos de los referentes y constantes en su cine. El recurso tomado de la narrativa literaria, consistente en utilizar una voz en off, que permite oír los pensamientos interiores de sus personajes, contribuye eficazmente a transmitir sus dudas y los aspectos más desasosegantes que les generan las situaciones vitales, consecuencia de las interacciones humanas.

En Irrational man,  Abe Lucas (Joaquin Phoenix) es un profesor de filosofía inmerso en una profunda depresión, que se empeña en racionalizar la práctica de una transgresión irracional, el asesinato sin un móvil a la vista. La acción de la película se sitúa en un campus universitario norteamericano, que permite al director encajar una reflexión sobre la crisis existencial, apoyándose en numerosas citas filosóficas, planteadas en diálogos socráticos; y también sobre la objetividad de la justicia, y la trascendencia del amor, frente a la imposibilidad de racionalizarlo.

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El citado contexto permite al director plantear también el dilema sobre la aceptación o rechazo de una relación amorosa entre un profesor y su alumna. Emma Stone, la protagonista femenina ha declarado: “Es como una especie de exploración, creo, de la suerte y el destino. De cómo la vida da vueltas y un día te ves arrastrada por algo oscuro. Es lo que le ocurre a la mayoría de los personajes del filme, que viven y sufren las consecuencias de todo ello”.

Irrational man está narrada desde dos perspectivas (el interior del personaje de Joaquin Phoenix y sus pensamientos, y los de Emma Stone con sus románticas divagaciones), con el referente vital de un tercer personaje, una profesora madura (Parker Posey), que aporta una opción “amoral” a la historia, que sirve de contrapunto a la situación que viven los dos protagonistas.

La película plantea una propuesta que tiene elementos compartidos con la excelente Delitos y faltas (1989) y también con la exitosa Match point (2005). Sin embargo, cabe señalar algunas diferencias, puesto que si en la primera conviven drama y comedia dentro de un mismo relato, pero en esferas separadas, en la segunda se prescinde de lo cómico. Irrational Man propone el desleimiento de ambos referentes: es un drama con elementos humorísticos o una comedia trágica protagonizada por un personaje deprimido.

Sin embargo, incluye un detalle nuevo en el modo en que Woddy Allen observa el asesinato, y es su trato del asesino. En esta ocasión parece pedirle cuentas cuando éste regresa a una racionalidad, después de haber superado su depresión a partir de una decisión irracional.

En fin, obra mayor o menor de Allen, lo que no cabe duda es que nos sigue haciendo reflexionar sobre la vida y sus imperfecciones. Un tema muy filosófico.

Escribe Juan de Pablos Pons

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