Luna nueva (24): El guión como objeto de deseo

  16 Octubre 2014

Grandes guiones del cine y televisión actuales

la entregaEl cine se puede analizar y valorar desde muchas vertientes, pero no cabe duda que su carácter narrativo, su capacidad para contar historias, constituye uno de sus pilares fundamentales. Desde esta perspectiva, el guión debe ser valorado como una de las piezas más valiosas a la hora de integrar todos los aspectos que propician la creación de una producción audiovisual.

Desde luego, no es el único componente necesario para concretar una obra de interés, ya que el cine es el resultado de un trabajo colectivo, con un fuerte componente comercial, pero resulta evidente que la calidad de un guión es imprescindible para optar a un resultado final que responda a los objetivos planteados.

En las últimas fechas he tenido la oportunidad de conocer varias obras de interés, que se han estrenado en España, y que desde mi punto de vista tienen en común el haber contado con un guión excelente, además de otros elementos necesarios, como una buena dirección, calidad en las interpretaciones o la fotografía; esto independientemente de que cuenten historias muy diferentes temáticamente, que transcurren en lugares dispares y en circunstancias muy distintas.

Así, tenía curiosidad por conocer la película que en la reciente edición del Festival de Cine de San Sebastián, ha obtenido el premio del jurado al mejor guión. Se trata de La entrega (The Drop, 2014), filme dirigido por el belga Michaël R. Roskam, responsable de Rundskop (Bullhead, 2011) ópera prima con la que consiguió una nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

La entrega es un thriller basado en el relato corto Animal Rescue, escrito por Dennis Lehane, que ha participado como guionista en series de tanto éxito como The Wire o Boardwalk Empire, y es autor de novelas también llevadas al cine, como Mystic River (Clint Eastwood, 2003) o Shutter Island (Martin Scorsese, 2010). Lehane es también el responsable del guión, cuya trama puede vincularse al género llamado neo-noir.

Esta película también supone la última interpretación para el cine de James Gandolfini, el inolvidable Tony Soprano de la serie producida por la cadena HBO, que aquí encarna de manera muy convincente a un veterano mafioso venido a menos, que regenta un bar en Brooklyn que pertenece a la mafia chechena, donde se recauda el dinero de apuestas ilegales.

El guión de La entrega, resuelve de manera muy solvente el desarrollo de la historia, apoyándose en un inteligente uso de los diálogos y transmitiendo la violencia de las situaciones de manera sobrentendida, salvo en el desenlace final.

perdida

Otro estreno reciente también se beneficia de un atractivo guión, se trata de la película Perdida (Gone Girl, 2014), cuya historia se basa en la novela homónima de Gillian Flynn, que asimismo se ha encargado de escribir su traslación al cine.

Dirigida por David Fincher, el alabado director de películas como Seven (1995) o Zodiac (2007), esta película desarrolla una historia, cuyos sorprendentes y eficaces giros, precisan de un progresivo encaje de piezas, que van desvelándose a partir de una estructura temporal que avanza y retrocede, en función del desarrollo de la trama, ya que se plantean varios objetivos diferentes, más allá de la resolución de un supuesto crimen.

Los cambios de punto de vista desde el que se propone la narración aportan claves para aumentar la tensión de la historia, pero además se hacen presentes otros  aspectos, como una crítica a los excesos de los medios de comunicación en el desempeño de su tarea, o la vulnerabilidad de las relaciones de pareja.

Siguiendo con mi periplo personal al encuentro de películas basadas en excelentes guiones, la televisión me ha dado hace pocas fechas la oportunidad de recuperar el visionado de uno de los films más reconocidos por la crítica el pasado año, se trata de Nebraska (2013), una llamativa obra filmada en blanco y negro, dirigida por Alexander Payne, a partir de un guión escrito por Bob Nelson.

Aquí se propone una “pequeña historia” en la que un anciano (Bruce Dern) con síntomas de demencia, cree haber sido agraciado con un premio de un millón de dólares y su hijo menor David (Will Forte) se ve obligado a emprender un viaje con él para tratar de cobrarlo.

El formato de road movie permite profundizar en la relación entre ambos, deteriorada por los problemas del padre con el alcohol, de manera que progresivamente cambiará el cariz de la historia, al ir conociendo a otros miembros de la familia, así como facetas del protagonista desconocidas hasta ese momento.

Realmente la película desarrolla un duro, o quizás realista, análisis de la institución familiar, tomando como referencia a la América Profunda, donde los sentimientos primarios parecen oponerse a la racionalidad y el progreso.

A propósito de la televisión, no cabe duda que en los últimos años es en este medio donde encontramos grandes aportaciones en el proceso creativo de los guionistas, gracias a series como Los Soprano, The Wire, Mad Men o Breaking Bad, que han elevado el nivel de la ficción audiovisual hasta niveles especialmente brillantes. Así se recoge en el excelente libro Hombres fuera de serie (Ariel, 2014), cuyo autor Brett Martin realiza un interesante análisis del trabajo que llevan a cabo los equipos de guionistas de series como las anteriormente mencionadas.

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En esta línea, acaba de estrenarse en España (Canal +) la serie Fargo, producida por la cadena FX; está basada en la película del mismo título dirigida por los hermanos Coen y estrenada en 1996, pero que no retoma la trama original, ya que presenta personajes diferentes y se ambienta varios años después, en 2006.

Sus creadores, a la cabeza de los cuales se encuentra Noah Hawley —guionista de la serie Bones—, han actualizado una trama a partir de los elementos sustanciales, creados por los Coen en el filme primigenio, los cuales participan en este proyecto como productores. La serie puede considerarse un homenaje a la obra original de la que toma prestada su esencia para obtener un resultado distinto.

Se trata de una historia cargada de violencia explícita y humor negro con evidentes tintes surrealistas, que los guionistas han desarrollado a lo largo de los 10 capítulos que componen la primera temporada. La acción transcurre en Bemidji, una pequeña población de Minnesota, a donde llega un inquietante personaje llamado Lorne Malvo (Billy Bob Thorton).

Lo que en un principio parece un caso de accidente mortal sin trascendencia en la vida aburrida de los habitantes de este pueblo con una dura climatología invernal, se complica progresivamente al desencadenarse una serie de asesinatos. Con bastantes guiños a la cinta original, como el millón de dólares en efectivo que Carl Showalter, el personaje interpretado por Steve Buscemi, esconde en la película original y es encontrado por Stavros Milos (Oliver Platt) en la serie de televisión.

Fargo ha conseguido varios premios Emmy en la última gala celebrada el pasado mes de agosto, y ha sido presentada en España en el último Festival de Sitges, en la sección Serial Sitges.

En síntesis, el trabajo de los guionistas sostiene, en todos los casos aquí presentados, a modo de ejemplos recientes, la calidad y el alto nivel que atesoran como narraciones audiovisuales.

Desde el inicio del siglo XXI, algunas series de televisión se plantearon una aproximación narrativa al cine, creando un nuevo tipo de estructura formal, apoyadas por canales de televisión por cable con ambiciones artísticas como HBO, AMC o FX. El resultado fue la creación de una arquitectura narrativa en la que, alejándose del formato de serie de TV con capítulos independientes, se configuraba una historia con una temporada de duración, que a su vez se vinculaba a nuevas temporadas, formando así una obra artística coherente y única.

Esta fórmula, que acerca la manera de contar historias entre el cine y la televisión, es en buena medida obra de guionistas tan excelentes como David Chase (Los Soprano), Matthew Weiner (Mad Men) o David Simon (The Wire), encabezando atractivos equipos de guionistas. Esta realidad contemporánea, ha supuesto finalmente una visibilización y reconocimiento generalizado del trabajo de los guionistas como creadores, lo que es sin duda un acto de justicia, dada la trascendencia de su trabajo.

Escribe Juan de Pablos Pons

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