Luna nueva (23): El cine que nos suena

  08 Julio 2014

El papel de la música en el cine

concierto-sevillaRecientemente he tenido la oportunidad de asistir a un magnífico concierto sinfónico dedicado a la música de cine en el teatro de la Maestranza de Sevilla. Este evento, organizado por la Universidad de Sevilla como clausura de su año académico, reincide en la propuesta, ya que el curso pasado se dedicó este tradicional concierto a la obra de Michael Giacchino, autor de bandas sonoras de películas tan populares como Ratatouille, Up!, Star Trek, Misión imposible o la serie de televisión Perdidos.

El concierto del año 2013, interpretado por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, fue dirigido por Fernando Velázquez, al igual que ha ocurrido este año, con la novedad de que en esta ocasión el programa se ha basado en obras del propio director y compositor español, responsable de la música de películas tan conocidas como El orfanato, Lo imposible, Lope o la reciente Ocho apellidos vascos.

En base a esta experiencia me planteo compartir una breve reflexión sobre el papel de la música en el cine, la evolución que ha sufrido este importante componente de la narración cinematográfica y el panorama actual en el caso español.

La música de cine ha evolucionado a la par que la narrativa cinematográfica, de manera que al igual que esta ha ido cambiando y actualizando sus recursos expresivos gracias a las aportaciones de grandes creadores; pero, también por influjo de tendencias y modelos culturales, la música dentro del cine igualmente ha ido cambiando sus referentes, al son de aportaciones de diferentes influencias y estilos.

La colaboración entre grandes directores y excelentes músicos ha aportado  resultados brillantes a la historia del cine. Así, el binomio formado por Alfred Hitchcock y Bernard Herrmann, siendo este uno de los mejores músicos de todos los tiempos en este género, ha creado las bandas sonoras de películas como Psicosis, Con la muerte en los talones, Vértigo, Marnie, la ladrona, o Los pájaros. Herrmann también creó las bandas sonoras de películas tan memorables como Ciudadano Kane, y El cuarto mandamiento de Orson Welles; siendo su última aportación para el cine la música de Taxi Driver dirigida por Martin Scorsese.

El caso de Federico Fellini y Nino Rota es excepcional, ya que la relación que se establece entre las imágenes del primero y la música del segundo permite conectar con una tradición de música popular muy vinculada las canciones tradicionales. Rota aportó al cine de Fellini un impulso dionisíaco y festivo que otorgaba a sus películas un clima cálido y afectivo hacia sus personajes.

ocho apellidos vascosOtro binomio excelente dentro del cine italiano fue el formado por Ennio Morricone y Sergio Leone en su colaboración de las cuatro películas dedicadas al género del far west. Otro interesante caso es el de Danny Elfman y Tim Burton, uno de los binomios más creativos y sugerentes de la industria del cine que se ha mantenido a lo largo de tiempo, con obras como Beetlejuice, Batman, Eduardo Manostijeras, Pesadilla antes de Navidad, El planeta de los simios, Big Fish, Charlie y la fábrica de chocolate, La novia cadáver o Alicia en el país de las maravillas.

En los años ochenta del siglo pasado la música de cine incorporó el llamado nuevo sinfonismo, utilizado como sustrato narrativo de la imagen. En este periodo los músicos obtienen un protagonismo no conocido hasta ese momento. Es el caso de creadores como John Williams, Jerry Goldsmith (Alien, Star Trek) o Vangelis (Carros de fuego, Blade Runner).

El prolífico John Williams ha trabajado con los nuevos magos del cine de Hollywood desde los años setenta, es decir, con Steven Spielberg  y  su amigo y colega George Lucas, creador de la saga Star Wars. Su tema principal se ha convertido en uno de los más conocidos en la historia del de cine. En los años siguientes, Williams compuso las bandas sonoras de películas tan comerciales como Encuentros en la tercera fase o Superman. La llamada colaboración Williams-Spielberg se mantuvo con películas como Indiana Jones y la última cruzada y sus secuelas; E.T., el extraterrestre, con la cual Williams ganó su cuarto Óscar. Posteriormente realizaron juntos El imperio del Sol, Parque Jurásico y La lista de Schindler, entre otras.

En los años noventa debe señalarse la aparición de otra tendencia relevante que se nutre de la música popular, incorporando piezas no creadas expresamente para el cine, aunque esto no suponga prescindir de una partitura original. Recordar aquí a nombres como David Lynch, Jim Jarmusch, Wim Wenders, Pedro Almodóvar, Wong Kar-wai, o, evidentemente, Quentin Tarantino, supone otorgar carta de naturaleza a esta opción estética.

En los films de estos directores, la incorporación de piezas musicales pertenecientes a géneros como el pop, el soul, el rock, o los boleros actúa, como palanca para generar estados emocionales, ya indisociables de las imágenes que acompañan. Muchas de estas canciones tienen la particularidad de pertenecer al imaginario de infancia y juventud de estos directores.

El territorio del videoclip como género híbrido también ha fomentado la colaboración entre músicos y cineastas. Directores consagrados como Martin Scorsese o John Landis colaboraron con figuras musicales como Michael Jackson; y ya son clásicos los vídeos que Derek Jarman realizó para The Smiths, R.E.M. o Pet Shop Boys.

hercules-2En el cine español también encontramos a grandes músicos de cine.

Nuestro compositor más internacional es Alberto Iglesias, que empezó en el mundo del cine en la década de los 80 y ha obtenido numerosos premios y reconocimientos desde entonces. Ha estado nominado al  Óscar por las bandas sonoras de El jardinero fiel y Cometas en el cielo y más recientemente por la banda sonora de la película El topo. En la obra musical de Alberto Iglesias hay dos directores de cine españoles con los que ha colaborado en repetidas ocasiones, Julio Medem y Pedro Almodóvar.

El binomio formado por Alex de la Iglesia y el compositor Roque Baños ha dado pie a una colaboración que se ha extendido con títulos como Muertos de risa, La comunidad, 800 balas, Crimen ferpecto, Los crímenes de Oxford y Balada triste de trompeta. Javier Navarrete es otro autor a tener en cuenta, sobre todo por su colaboración con el director de cine Guillermo del Toro en dos películas, El espinazo del diablo y sobre todo El laberinto del fauno. Ángel Illarramendi Larrañaga, ha colaborado con directores tan importantes como Montxo Armendáriz o  Juan José Campanella.

Fernando Velázquez, en el concierto al que me he referido al principio, ha estrenado en primicia mundial la partitura de la nueva versión de Hércules, película dirigida por Brett Ratner y protagonizada por Dwayne Johnson e Irina Shayk, basada en el comic de Steve Moore. Una adaptación del mito clásico del héroe mitológico. Este filme se estrenará en España el próximo mes de septiembre.

A los músicos citados aquí, junto con otros muchos, les debemos reconocimiento por su contribución al engrandecimiento del cine, aportando un componente imprescindible en sus historias y contribuyendo a situar al séptimo arte como el mayor espectáculo del siglo XX.

Escribe Juan de Pablos Pons

lo-imposible