Luna nueva (17): Los actores y actrices de un cine que ya no existe

  20 Mayo 2013

Las estrellas de Hollywood 

las-estrellas-de-hollywoodAcaba de reeditarse en España el libro de Peter Bogdanovich Las estrellas de Hollywood (T&B, 2013), cuyo título original es Who the Hell’s in It (2004), donde nos presenta sus impagables retratos y conversaciones con un selecto ramillete de actores y actrices que contribuyeron de manera fundamental al esplendor de la industria de Hollywood en su época dorada.

Este libro se sitúa en la línea de otros textos publicados por Peter Bogdanovich, como el que dedicó a los directores de cine (Who the Devil Made It), o las excelentes monografías sobre John Ford, Orson Welles o Fritz Lang.

Como es sabido, Peter Bogdanovich (Kingston, Nueva York, 1939) aúna diferentes facetas cinematográficas como historiador, actor, productor, crítico y director de cine. Pertenece a una generación de cineastas vinculada al denominado Nuevo Hollywood junto a William Friedkin, Brian De Palma, George Lucas, Martin Scorsese, Michael Cimino y Francis Ford Coppola, cuyas películas a partir de los años 70 cambiaron la manera de filmar en la meca del cine.

Su película más valorada es The Last Picture Show (1971); también cabe mencionar la excelente comedia ¿Qué me pasa, doctor? (What's up Doc?, 1972), deudora de comedias clásicas como Bringing Up Baby (La fiera de mi niña, 1937) o His Girl Friday (Luna nueva, 1941). Otro título importante en la filmografía de Bogdanovich es Paper Moon (Luna de papel, 1973).

En Las estrellas de Hollywood se rinde un homenaje a la profesión, dando a la interpretación un valor fundamental en la creación cinematográfica. El material de partida para la elaboración del libro ha surgido de las entrevistas y reportajes que Bogdanovich elaboró entre 1961 y 2001 para diferentes publicaciones como Esquire, New York Times, Los Angeles Times o New York Observer.

Los retratos de Marlon Brando, Cary Grant, Jack Lemmon, Jerry Lewis, James Stewart, John Wayne, Henry Fonda, John Cassavetes, Charlie Chaplin, James Cagney, Marlene Dietrich, Anthony Perkins, Frank Sinatra, Ben Gazzara, Sidney Poitier, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe o Humphrey Bogart, entre otros, basados casi todos en entrevistas directas, ya que Bogdanovich los conoció y trató personalmente, constituyen una información de gran interés para los interesados en el mundo del cine.

Se trata de un material de primera mano, imprescindible para conocer la personalidad y el lado humano de estas estrellas que han formado parte del imaginario de varias generaciones de seres humanos en todo el mundo, dada la proyección del cine de Hollywood; el cual propició el primer proceso de globalización comercial, producido muchos años antes del que conocemos en la actualidad.

En todo caso, el cine que estos artistas contribuyeron a encumbrar ya no existe. Es un modelo basado en el formato que desarrollaron los grandes estudios de cine como Metro Goldwyn Mayer, Paramount, Warner Brothers, 20 Century Fox, Columbia, RKO y Universal, que se apoyaron en el denominado Star System; un modelo que se apoyaba en la contratación de actores y actrices con carácter exclusivo y a largo plazo, para asegurarse el éxito y la rentabilidad de sus películas.

Las estrellas fueron creadas por los propios estudios creando iconos que combinaban las características entre actor y personaje, mitificados por el público. Los estudios definían la imagen y el atuendo de cada actor y actriz, llegando a condicionar su vida privada. Los contratos suponían duras condiciones, que forzaban a las estrellas a aceptar los papeles elegidos para ellas e impedían su participación en producciones de otros estudios. El Star System se mantuvo hasta la década de los 50. Después, desapareció progresivamente con la evolución y transformación de las grandes productoras cinematográficas en multinacionales del entretenimiento.

Marlon-Brando

El retrato de Marlon Brando en la obra de Bogdanovich es especialmente significativo, ya que subraya una serie de aspectos fundamentales de lo que supone la “creación” de una estrella de cine. El autor narra su primer encuentro con Brando, ocurrido de forma casual en una calle de Nueva York, cerca del día de Año Nuevo de 1954. Bogdanovich tenía entonces catorce años y ya había desarrollado un gran interés por el mundo del cine y el teatro. Sabía que Brando estaba rodando en la ciudad La ley del silencio, dirigida por Elia Kazan y describe ese encuentro de la siguiente manera:

—Señor Brando, ¿podría darme su autógrafo?

El no disminuyó el paso ni un ápice, me miró brevemente y siguió andando mientras decía, bastante inexpresivo, con aquel gangueo ligeramente nasal del Medio Oeste: “Sí”. Me puse a caminar junto a él, buscando una libreta y un lápiz que sabía que tenía por alguna parte, que fue lo que balbuceé. Brando me miró, todavía caminando, y me dijo, no de manera antipática: “¿Tienes un bolígrafo?”. Yo volví a susurrar que lo tenía por alguna parte y, para decir algo, le comenté con entusiasmo que acababa de ver a José Ferrer en The Shrike. ¿La había visto él?

“Sí”, dijo. “Creo que es una mierda”.

Tartamudeando, asentí dócilmente, encontré finalmente el lápiz y la libreta y se los di. Aún sin detenerse un instante ni alterar su paso, Brando escribió su nombre a lo largo de la libreta (…) Para entonces, Brando y yo habíamos llegado a la esquina de la Sexta Avenida con la calle 55. El semáforo estaba en verde, así que Brando siguió caminando. Yo le di las gracias mientras él abandonaba la acera, me miró un instante y dijo: “Hasta la vista chaval” (…) antes de que pudiera decirle algo, él estaba ya en el otro lado de la avenida, y pronto desapareció en la oscuridad.

Ocho meses después cuando se estrenó La ley del silencio, por la que Brando ganó su primer Oscar como mejor actor, Bogdanovich cayó en la cuenta de que en su primer encuentro con el actor en una calle de Nueva York, este llevaba la misma ropa y calzado que en la película.

Marlon Brando ha sido el actor más influyente y más imitado, sin duda el más respetado por sus compañeros de profesión. Su ascendiente en la manera de interpretar ha sido inmenso. El actor siempre reconoció la importancia que para él tuvo el magisterio de Stella Adler, su profesora de interpretación y que durante más de cincuenta años (desde finales de los cuarenta hasta principios de los noventa) formó a muchos jóvenes actores y actrices, algunos de los cuales llegaron a grandes estrellas como el mismo Marlon Brando, Warren Beatty, James Coburn, Teri Garr, Harvey Keitel, Karl Malden, Martin Sheen, Shelley Winters o Robert de Niro. Bogdanovich dedica un capítulo de su libro a Stella Adler y afirma que toda la interpretación que se ha visto en el cine norteamericano durante la segunda parte del siglo XX, proviene en gran medida de su influencia.

marilyn_monroe

Hay capítulos muy sugerentes como los dedicados a Frank Sinatra, John Wayne, Cary Grant, Sidney Poitier o Jerry Lewis, un cómico excepcional hoy poco recordado.

El retrato de Marilyn Monroe resulta muy emotivo y está trazado fundamentalmente a partir de las valoraciones que de la actriz hicieron algunos de los directores de sus películas. La mayoría de ellos coinciden en los aspectos contradictorios que se daban entre la personalidad de la actriz y los roles que asumía en la pantalla.

En definitiva, el libro de Peter Bogdanovich nos da la oportunidad de recordar o conocer las semblanzas de una serie de actores y actrices que contribuyeron de manera decisiva a que Hollywood fuera la meca del cine. Dioses y diosas de la pantalla que también sufrieron avatares y desdichas, como cualquier mortal.

Mientras escribo este artículo se ha conocido la noticia de la muerte de Alfredo Landa. La historia del cine español no se puede concebir sin la presencia de este actor que dio nombre a un subgénero, el landismo, durante los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Participó en 120 películas, de manera que su presencia en las pantallas se ha mantenido durante casi medio siglo (nació en 1933). Debutó en el cine con Atraco a las tres (1962) bajo la dirección de José María Forqué.

Landa fue durante muchos años un actor de comedia. En 1976 cambió de registro al protagonizar El puente, de Juan Antonio Bardem. Landa era un actor eficaz, intuitivo pero dúctil.

Algunas de sus películas más destacadas fueron Los santos inocentes (por la que obtuvo en Cannes el año 1984 junto a Paco Rabal el premio a la mejor interpretación), La vaquilla (1985), El bosque animado (1987), La marrana (1992) (por estas dos películas de José Luis Cuerda obtuvo sendos premios Goya), Luz de domingo (2007) fue su última película.

Escribe Juan de Pablos Pons

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