La cueva de Platón (12): José Val del Omar o el cine excéntrico

  06 Febrero 2011

José Val del OmarJosé Val del Omar (1904-1982) es una figura atípica en el catálogo del cine español. Un creador que encaja en el calificativo de maldito dada su trayectoria y su poca visibilidad relacionada con la dificultad que siempre tuvo para rematar sus proyectos, ya que son escasos los filmes que dejó terminados.

Nacido en Granada a principios del siglo XX, su perfil responde a un creador que consideró el cine como un arte mayor, al dedicarse a este medio con pasión, explorando sus posibilidades expresivas. Su obra es exigua, si consideramos las películas que han llegado hasta nuestros días. Por tanto, hablamos de un cineasta excéntrico en el marco de una cinematografía, poco dada al experimentalismo como la española.

Una exposición que actualmente presenta el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid, titulada: Desbordamiento de Val del Omar (octubre 2010 – febrero 2011), de visita obligada para todos los interesados por la historia del cine español, permite un acercamiento preciso al personaje y a su obra.

Val del Omar se dedicó con pasión a la exploración de las posibilidades tecnológicas del cine, investigando sobre aspectos como el sonido, el relieve, el color, el 3D; también se interesó por la radio, la televisión y las posibilidades educativas de los medios audiovisuales.

Trabajó tanto en aspectos relacionados con soluciones técnicas dirigidas a solucionar problemas prácticos, como en el estudio de las posibilidades artísticas de los medios audiovisuales, especialmente del cine. Siempre se mantuvo atento a la evolución de las tecnologías y se aproximó de manera experimental al láser, el vídeo digital o la cibernética.

Su instinto visionario se hizo patente desde muy joven y trató de desarrollar conceptos inéditos, haciendo camino en lo que podríamos vincular a la poética audiovisual, creando conceptos como el cubismo acústico y visual, el desbordamiento apanorámico de la imagen, el sonido diafónico envolvente o la tactilvisión.

José Val del Omar durante el rodaje de 'Acariño galaico'

Desde finales de los años veinte, Val del Omar participó en diversas iniciativas relacionadas con el cine educativo. Al establecerse en Madrid trabó relación con círculos de la cultura cinematográfica y la educación progresista. Desde 1930 formó parte del Comité Español de Cinema Educativo.

En 1932 comenzó a trabajar en las Misiones Pedagógicas, presididas por el maestro Manuel Bartolomé Cossío. Fundadas inmediatamente después de proclamarse la Segunda República, esta iniciativa pretendía llevar la cultura a los pueblos más aislados de la España rural, mediante bibliotecas ambulantes, el museo del pueblo con copias de pinturas de los grandes artistas, representando obras de teatro y proyectando películas. Como es sabido, en esta iniciativa de divulgación de la cultura colaboraron personas de la talla de Luis Cernuda o Federico García Lorca. Val del Omar realizó numerosas fotografías para dejar testimonio de este proyecto alfabetizador, y filmó diferentes documentales, como los relativos a la semana santa de Murcia, Cartagena y Lorca.

El legado artístico de Val del Omar está constituido sustancialmente por sus dos obras maestras Aguaespejo granadino (1953-1955) y Fuego en Castilla (1957-1960). También debe citarse Acariño Galaico (De barro) (1961, 1982, 1995), tomando como referencia simbólica el agua, el fuego y la tierra, y configurando una línea de conexión entre las tres obras que constituyen el legado principal de su particular manera de concebir las posibilidades creativas del cine. Val del Omar se refirió a estas películas como “cinegrafías libres, documentales abstractos o elementales”, que trataban de reflejar el duende de España.

Aguaespejo granadino, de José Val del Omar

Aguaespejo granadino, comenzado a rodar en 1953, se apoya en las diversas filmaciones que Val del Omar realizó en su tierra granadina, y de forma especial en la Alhambra.

En esta obra, tal como afirma Santos Zunzunegui en su aportación recogida en el libro que se ha editado con motivo de la citada exposición (Escritos de Técnica, poética y mística, José Val del Omar; edición a cargo de Javier Ortiz-Echagüe, 2010) se refiere a este filme “consagrado a declinar exhaustivamente las distintas formas del agua; estancada, que fluye, que asciende, que se desploma”. Llena de imágenes y metáforas visuales, Val del Omar consigue que veamos convertirse un surtidor de agua en una bailarina que no cesa de contonearse y moverse al ritmo de una melodía andaluza. Val del Omar explora la sensualidad de las imágenes tratando de liberar al espectador de sus códigos convencionales y abrir nuevos espacios a la interpretación de las imágenes.

Su presentación en los festivales de Berlín (1956) y Bruselas (Competición Internacional del Film Experimental con motivo de la Expo de 1958) causó conmoción y cosechó entusiastas reacciones y reseñas.

Fuego en Castilla, de José Val del Omar

Fuego en Castilla supone una propuesta audiovisual de carácter onírico en el que la luz y la música reinterpretan algunos de los iconos más característicos de la meseta castellana, tomando como símbolo el “tiempo interior” a través de la figura del fuego. Las cualidades de la materia son exploradas mediante la luz parpadeante y los sonidos percutidos que dotan de vida a las obras del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

El poderío de sus imágenes y de su banda sonora electroacústica merecieron diversos galardones en los festivales de Cannes 1961 (el mismo año en que Buñuel obtuvo la Palma de Oro con Viridiana), Bilbao 1961 y Melbourne 1962.

Estas dos obras dio en llamarlas Val del Omar Elementales. Con este término aludía a los elementos de la naturaleza (agua, fuego, tierra), pero también quería hacer referencia a su carácter primigenio.

Estos dos elementales dedicados a Andalucía y Castilla dan forma al planteamiento formulado en El mensaje diafónico de Granada, una pieza sonora concebida en forma de Auto Sacramental Invisible, que Val del Omar presentó en el Instituto de Cultura Hispánica en 1952.

Acariño Galaico, trabajo nunca finalizado por José Val del Omar

A estos dos documentales siguió un tercero titulado Acariño Galaico, que rodó en 1961, dedicado a Galicia, pero que nunca llegó a editar de manera definitiva.

En la exposición del Museo Reina Sofía se presenta gran parte del material existente creado por Val del Omar, que comienza con Vibración de Granada, su primera película poética, realizada en 1932. También se proyectan los tres documentales que constituyen su Tríptico Elemental de España, dedicados a Andalucía, Castilla y Galicia. De Acariño existen diferentes versiones. Igualmente es posible contemplar mucha documentación y materiales generados por este artista de la técnica, como guiones, fotografías, diapositivas, collages, patentes, etc.

También se ha recreado con los equipos originales su lugar de trabajo, el Laboratorio PLAT: tientos en Picto Lumínica Audio Tactil, que incluye una amplia variedad de aparatos de proyección, lentes, filtros, mecanismos, componentes electrónicos y “dedos láser”. Estos artilugios incluyen su tetraproyector-adiscopio para pictolumínica, diversos proyectores de transparencias (Enoscopes), dispositivos ópticos modificados, equipos electrónicos y mecánicos, a todo lo cual Val del Omar denominaba su truca.

Este creador granadino ideó diversos sistemas de grabación sonora y varios proyectores de vistas fijas y en movimiento, en algunos casos con una finalidad pedagógica y otras como apoyo a sus conceptos artísticos. En los años sesenta desarrolló diversos formatos cinematográficos, como el BiStandard 35 o el Intermediate 16-35, buscando fórmulas que mejoraran la funcionalidad de las proyecciones y sus posibilidades expresivas. También desarrolló equipos para la aplicación de las técnicas que concibió como la diafonía, la tactilvisión, la pictolumínica, etc.

En la exposición del Museo Reina Sofía se presenta gran parte del material existente creado por Val del Omar

Durante los años 1963-1964 trabajó en la realización de una serie de cortos documentales sobre los festivales de España, una iniciativa del régimen franquista para difundir la cultura popular dentro y fuera de España. Estos documentos tampoco vieron su montaje completado, lo cual constituye una de las características de esta obra única y permanentemente inconclusa.

A Val del Omar le apasionaron las posibilidades poéticas de la imagen en movimiento. Sus ideas giraron siempre en torno a conceptos como la manera en la que lo que vemos nos da información sobre lo que no vemos. Sensibilizar supone crear interés. El buen espectáculo poético es aquel que nos descubre una lógica superior, más allá de una visión lineal o incluso banal de la realidad.

Ya en su última etapa, rodeándose preferentemente de personas jóvenes y de artistas ajenos a las industrias del espectáculo, reconcilió su mentalidad de poeta con su constante curiosidad por la técnica. Su panoplia de medios se amplió con el láser, el vídeo, las intuiciones cibernéticas.

Murió el 4 de agosto de 1982 a consecuencia de un accidente de automóvil.

Escribe Juan de Pablos Pons

José Val del Omar murió el 4 de agosto de 1982 a consecuencia de un accidente de automóvil