Jerry Lewis, el rey de la comedia

  28 Agosto 2017

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El pasado día 20 de agosto falleció en Las Vegas (Estados Unidos) el actor y showman Jerry Lewis. Había nacido el 16 de marzo de 1926 en Newark, New Jersey, en el seno de una familia de comediantes judíos.

Jerry Lewis ha sido uno de los cómicos más importantes del cine y del espectáculo de los años 50 y 60 en Estados Unidos, ya que revitalizó en la gran pantalla —con ingenio y personalidad— la antigua tradición del género cómico conocido como slapstick, tomado del teatro de variedades y basado en gags visuales (golpes, carreras, saltos al vacío, etc.). Charles Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd han sido los mayores genios en este terreno.

Jerry Lewis fue un artista completo ya que además de actor, fue productor, director y guionista. Posiblemente poco conocido por las generaciones actuales, sin embargo Lewis se agigantó en una tradición cómica que llega hasta el nuevo siglo, con actores como Jim Carrey que ha logrado el éxito con títulos como La máscara, Ace Ventura o El show de Truman.

En su primera etapa Jerry Lewis, después de formarse actuando en salas de fiestas y clubs nocturnos, recibió un impulso al unirse profesionalmente con el actor Dean Martin. Ambos actuaban por separado a mediados de los años 40 en Atlantic City. Sus shows compaginaban la comedia y la música, tuvieron mucho éxito y la pareja se consolidó, convirtiéndose ambos en grandes estrellas.

Esta popularidad llamó la atención de la industria del cine, y así Lewis y Martin debutaron a finales de la década en la gran pantalla con My Friend Irma (1949), película dirigida por George Marshall. Este filme fue un éxito comercial y el dúo continuó durante toda la década de los 50 participando en películas de corte ligero en la que sus roles estaban bien definidos: Martin el ligón guaperas y crooner en oposición a Lewis, patoso pero tierno.

En total realizaron diecisiete películas juntos. Cabe destacar las dirigidas por Frank Tashlin: Artistas y modelos (1955) y Loco por Anita (1956). Con Hal Walker trabajaron en cinco títulos: My friend Irma go West (1950), At war with the Army (1950), ¡Vaya par De Marinos! (1951), That’s my boy (1951); con Norman Taurog coincidieron en seis ocasiones: Dos caraduras en el Ejército (1952), Que par de golfantes (1953), The Stooge (1953), Viviendo su vida (1954), Un fresco en apuros” (1955) y Juntos ante el peligro (1956); y finalmente, con George Marshall en las tres restantes: su debut ya mencionado My friend Irma (1949), Una herencia de miedo (1953) y Money from home (1953).

Tras Loco por Anita, y después de diez años compartiendo el éxito, decidieron separarse, tras una actuación de despedida el día que celebraban su décimo aniversario como pareja artística, el 25 de julio de 1956.

A partir de ese momento, Jerry Lewis continuó su carrera cinematográfica en solitario; perfeccionó su personaje cómico, apoyado en una gestualidad y un lenguaje corporal muy característicos, y siempre bondadoso. Desarrolló también las facetas de director, productor y guionista. Para la Paramount fue una estrella muy rentable. En 50 años, sus películas recaudaron más de 800 millones de dólares, una cifra espectacular para aquellos tiempos.

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Su nombre figura en más de 60 películas, incluyendo su labor como productor. La parte final de los años 50 fue muy exitosa para Lewis con títulos como Delicado delincuente (1957), comedia de Don McGuire; o Yo soy el padre y la madre (1958), una película para la que Lewis requirió de nuevo la presencia de Tashlin en la dirección. Esta colaboración tuvo continuidad en cinco películas más: Tú, Kimy y Yo (1958), El Ceniciento (1960), Qué me importa el dinero (1962), Lío en los grandes almacenes (1963) y Caso clínico en la clínica (1964).

Su primer filme como director y guionista fue El botones (1960), un filme en el que su personaje no habla en ningún momento. Este trabajo fue alabado por el propio Charles Chaplin. El mismo año, rodó bajo la dirección de Norman Taurog la comedia de ciencia-ficción Un marciano en California (1960), basada en una obra teatral de Gore Vidal.

Otros títulos de Lewis como director son El terror de las chicas (1961), Un espía en Hollywood (1962), El profesor chiflado (1963) —una excelente película inspirada en el cuento de Robert Louis Stevenson El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de la que años después hizo una pobre versión Eddie Murphy, siendo el propio Lewis productor—, Jerry Calamidad (1964), Las joyas de la familia (1965), Tres en un sofá (1966), La otra cara del gangster (1967) y ¿Dónde está el frente? (1970).

Jerry Lewis ha sido un artista poco estimado por la crítica de su país natal, pero sin embargo reconocido y valorado en Europa, especialmente por los críticos de la revista francesa Cahiers du Cinema, que le destacaron como uno de los grandes autores en la historia del cine sonoro, dentro del campo de la comedia.

Para Robert Benayoun era “el cómico más grande después de Keaton”; Jean Domarchi lo había consagrado como autor incluso antes de que dirigiera sus películas; para Godard era “el único en Hollywood que no ha sucumbido a las reglas establecidas” y consideró El profesor chiflado una de las diez mejores películas de 1963. Cahiers du cinéma le dedicó su número extraordinario de las navidades de 1967 y André Bazin y Robert Benayoum le consagraron uno de los episodios de la prestigiosa serie de documentales televisivos Cineastas de nuestros tiempos. Lewis compartía con el gran Jacques Tati esa magia y complicidad en el tratamiento de las situaciones y de las cosas cotidianas, que se rebelan y hacen que uno se pare a pensar sobre la realidad en la que vive.

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En 1972, Jerry Lewis abordó un proyecto delicado con The day the clown cried, la historia de un payaso que se esfuerza por llevar la risa a los prisioneros de un campo de concentración nazi. Lewis quiso dirigir, escribir, producir y protagonizar este proyecto que, finalmente, nunca fue estrenado. Hace un año apareció en Internet una recopilación de secuencias y momentos del rodaje de este filme, realizado en Suecia, al parecer procedente de un documental alemán de 2013.Temática difícil que décadas más tarde Roberto Benigni resolvió con éxito en La vida es bella (1997).

Jerry Lewis fue el alegre burlón de la América feliz de los años 50 y 60, pero con la llegada de la década de los 70 esa América cambió. Lewis perdió atractivo para el público e inteligentemente se retiró de manera paulatina de los platós de cine, dedicándose a la escritura, la televisión y las actuaciones en directo, habitualmente en Las Vegas. Años después, Martin Scorsese le recuperó para el cine, dándole el papel protagonista en El rey de la comedia (1982), película en la que Jerry según afirmó hizo de él mismo. Fue una de sus mejores interpretaciones.

En el año 2013 se publicó en español su interesante autobiografía,Jerry Lewis en persona. En el año 2016, con noventa años, regresó al cine con un rol protagonista en Max Rose. Y también intervino en la película Policías corruptos, en la que encarnaba al padre del protagonista, Nicolas Cage. Fue su última aparición en la pantalla.

El día que se conoció la noticia de su muerte, Jim Carrey quiso rendir tributo al que considera su maestro escribiendo en Twitter: “Existo porque existió él”. Jerry Lewis fue un artista genial que debe ser recordado y que sin duda forma parte de la historia del cine.

Escribe Juan de Pablos Pons

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