El temible abecedario del Diablo en el cine

  13 Diciembre 2013

Hellboy, de Guillermo del ToroComo somos más malos que una caída de espaldas y el poder de Cristo no nos doblega, nos hemos dejado embaucar por el Diablo, como máximo embajador del mal. Alan y el Mister os ofrecen su particular versión del mismísimo Señor de las Tinieblas en el cine.

"La mayor coartada del diablo es hacernos creer que no existe", pero desde George Méliès y su Le roi du maquillage, muchas han sido las encarnaciones del diablo en el cine. Invocamos a los jefazos del submundo para ver qué cara tienen. Tomen nota y no dejen de visitar ninguna letra de este abecedario: la Bestia se esconde tras cualquier tecla.

A
Azazel

Es un asesino en serie y no tiene rostro. Entra y sale de todo el mundo a placer, o simplemente lo tenemos dentro. Si ves que alguien canta un tema de Rolling Stones, ten cuidado no te toque. En Fallen de Gregory Hoblit, Denzel Washington se queda blanco del susto.

La idea no era nueva, porque ya la había esbozado los autores de Hidden (Oculto) de Jack Sholder, aunque en clave de thriller más o menos policial. Sholder le cogió gusto al tema, como lo demuestran Pesadilla en Elm Street 2 o Solos en la oscuridad.

B
Belcebú el bondadoso

No es la madre Teresa de Calcuta, pero tampoco es el malo de la película, lo que para el mismísimo Diablo ya es demasiado. Se trata de Peter Stormare en Constantine, donde lo verdaderamente malo es... ver a Keanu Reeves intentando tomarse en serio su papel.

Desde la viñetas también nos llega un diabólico héroe: de la mano de Minogna y Del Toro, Hellboy cobra vida en celuloide digital, con armas que las carga él mismo, para servir al departamento de sucesos parasubnormales de los Estados Unidos. En su segunda aventura cinematográfica, definitivamente Del Toro se toma la trama con la misma seriedad que George Bush una cumbre de paz. Y produce la lógica explosión... del patio de butacas.

C
Cypher, de nombre Louis

Tiene la cara de Robert de Niro, el corazón de un ángel (quizá caído) y ante sus narices mueve la cámara un tal Alan Parker. Entre rituales vudús y asesinatos, miente y manipula, para dejar a Mickey Rourke como está a día de hoy: capacitado para interpretar a Leatherface sin ponerse una máscara o para optar al premio de "actor del método del año" por un culebrón como El luchador.

Una frase inmortal rescatamos de este filme presuntamente serio: "En algunas religiones el huevo representa el alma". Y llegamos al silogismo del mes: confirmado, Franco solo tenía un alma.

Robert de Niro en 'El corazón del ángel'

D
Damien, una bestia

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Os proponemos una inolvidable: el último plano de La profecía de Richard Donner (la versión de 2006 también vale, a fin de cuentas es una fotocopia): La cara de ese niño, que se gira a la cámara, sonríe, está a punto de reírse, pero se contiene. Él sabe la verdad. Nosotros nos tememos lo peor. Algunos piensan que son sólo casualidades (las caídas, los suicidios, los intentos de asesinato). Pero nosotros sospechamos que no, que hay algo más. Y esa cara, que nos mira sonriente...

Lástima que luego creciera con La maldición de Damien (una segunda parte que echa por tierra las dudas de la primera) y, sobre todo, que se hiciera mayor con El final de Damien, donde Sam Neill flipa más que con los dinosaurios del Parque Jurásico. Si hay una tercera parte en cualquier trilogía, ésa es sin duda El conflicto final: de risa.

E
El príncipe de las tinieblas

Tiene una puerta abierta y no duda en utilizarla. Carpenter es un tipo con amigos hasta en el infierno, de ahí que acuda a ellos de vez en cuando, sobre todo si su carrera cinematográfica se halla estancada.

Alguien dijo que la ciencia y la religión no siempre coinciden, pero John Carpenter tiene claro que son muchas las ocasiones en que van de la mano: en esta mezcla de serie B y gore de los ochenta, El príncipe de las tinieblas sabe cómo acceder a este mundo, pero nunca olvida que la educación es lo primero.

Toc, toc, toc... Alguien llama a la puerta. ¿Abres, por favor?

F
Fausto y asociados

Desde el Fausto de Méliès de 1897, la historia se repite y siempre parece que tiene un nuevo aspecto. No aprenden. ¿Es que no han visto lo que les ha pasado a sus predecesores? Pues eso, que para los negocios son nefaustos.

Una persona ociosa tienta al diablo para que la tiente. Y la maquinaria se pone en marcha. A veces puede ser algo indirecto, camuflado, casi como un homenaje al argumento original. Como aquella escena de El resplandor en la que Jack Nicholson recorre los salones vacíos del Hotel Overlook, se para ante la barra del bar y balbucea: "Vendería mi alma al diablo por una copa". Y allí está, solícito, el camarero dispuesto a llenarle las copas cuantas veces sea preciso. Por algo Nicholson es un habitual de la casa, de hecho, casi se diría que él ha sido siempre el vigilante del hotel.

En otras es algo directo al grano, como El retrato de Dorian Gray, una variación del tema gentileza de la grácil pluma (pluma, he dicho pluma) de Oscar Wilde.

G
Guerras celestiales

Ángeles y demonios tenía a Viggo Mortensen como un Lucifer paciente. Quizá de ahí su título: era capaz de jugar en dos equipos al mismo tiempo, con permiso de Christopher Walken, que ejercía de árbitro. Ah, por cierto, no confundir con Ángeles y demonios de Ron Howard, basado en la novela de Dan Brown. Esto es... otra cosita.

Mientras que en El fin de los días era un elegante Gabriel Byrne, que tenía la difícil papeleta de hacer frente al Gobernador de California (Arnold Subanestrujenbajen o algo así) y tenía una opinión memorable sobre su eterno rival: "Te diré algo sobre Dios: es el más grande fracasado de todos los tiempos. Lo que tiene es un buen publicista". Así, cualquiera llega a presidente de los Estados Unidos.

H
Hijo de...

No demos galones a la madre, que en este caso es inocente, pero su padre sí es un pedazo de cabrón.

La semilla del diablo, qué sutiles eran: mucho más obvio hubiera sido El diablo tiene rabo (en ingles Rosemary's casquet). El planteamiento es sencillo, al príncipe de las tinieblas le apetece cambiar pañales, pilla una moza a traición y se la cepilla: o que se lo pregunten a la del columpio de Pro-Life (John Carpenter en Masters of horror). La cual por cierto, a falta de la píldora del día después (en el hospital la Faith de Wisconsin, le dieron un lacasito), le toca ir a una clínica abortista, sin contar con el progenitor.

Ten cuidado con los cuernos de tu padre, aunque sean horteras (ver letra "I").

Masters of horror + La semilla del diablo

I
Irreverente

Llamadle simplemente Papá, o señor Lobo, que soluciona problemas. A Harvey Keitel le han crecido los enanos, y sus hijos no son lo que se esperaba de ellos (por cierto, también le han crecido unos cuernecillos de lo más hortera: echad un vistazo a la foto adjunta).

Adam Sandler es en Little Nicky un descendente del maligno. Un Satán que no quiere ser destronado. Y Jason Lee en Dogma, de Kevin Smith, también intenta darle otro aire al señor de la oscuridad.

J
Jesús y la tentación

O en forma de columna de fuego parlante (cosa que es para pedir un terapeuta), o en forma de mujer que te plantea vivir una vida normal, en cuyo caso también acabarás en el terapeuta: así se las tuvo que ver el duende verde Willem Dafoe en La ultima tentación de Cristo en versión Scorsese.

Al sanguinario Cristo de Mel Gibson también le tienta una mujer representada por la actriz Rosalinda Celentano... tanto que acabó bailando cantando rock & roll con su suegro Adriano, al ritmo de Yuppi Du.

Más inquietante, que no peligroso, es un diablo en forma de ermitaño con la cara de Donald Pleasance en La historia más grande jamás contada.

Como dijo Jean Cocteau, siempre tan profundo como sus inmersiones: "Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo".

K
Kilómetros a sus espaldas

El mal en forma de camioneta, sin conductor, bueno puede que un brazo, una mano... pero sin cara. Y aunque en su tierra la bautizaran como Duel, aquí no es otro que El diablo sobre ruedas, un primer acercamiento de Spielberg al mundo de la amenaza invisible que luego materializaría en títulos como Tiburón o Poltergeist.

Y como no hay éxito bestial que no tenga secuela, así surgió The car (aquí rebaurizada como Asesino invisible, 1978) de Elliot Silverstein.

El diablo sobre ruedas

L
Larry

Era de esperar que esto algún día se supiera, el maligno en persona ha sido el encargado de la ceremonia de los Oscar varias veces. Billy Cristal, en Desmontando a Harry , espera a Woody Allen en su descenso a los infiernos para demostrarle que tiene la lengua más afilada que él... y la tiene, la tiene.

M
Milton, otro método

¡Abogado! ¡Abogado!

Ambicioso, manipulador una vez más y encantador es este John Milton con cara de Al Pacino. Si vas a Pactar con el diablo, que no te resulte extraño verlo desayunando procuradores. "A pesar de todas sus imperfecciones, ¡yo amo al Hombre! Soy un humanista. Quizás el último humanista". Pues, por humanidad, acaba con Keanu... y ahórranos su cara de suplicio en tantos filmes.

N
Notas endemoniadas

Tenacious D and The pick of destiny, o Jack Black en otra de sus locuras musicales (la púa de grandes guitarristas está hecha con un trozo de cuerno del diablo) se bate en duelo de acordes con un conocido.

O en Cruce de caminos, con Steve Vai haciendo de señor del mal y, de paso, fastidiando al Karate Kid del blues.

Dave Grohl (ex de Nirvana y cabeza de Foo fighters, entre otros) es el demonio en The pick of destiny.

Ñ
Niña del exorcista

Entre sacrilegios y blasfemias se presenta el mismísimo diablo. En camisón, en el cuerpo de una niña que si ningún Padre Karras lo remedia devendrá en puta. Fantásticos movimientos de cuello, posturas inverosímiles y espuma por la boca: no hace falta ser poseído para hacer eso ¿O Linda Lovelace era Lucifer con tragaderas?

De Reagan hemos aprendido que un mal actor puede ser peor presidente de una nación, y de Regan la niña poseída... los nuevos usos que se le puede dar a un crucifijo.

Luego se hizo mayor, se puso nombre de granjera y le volvió a bajar el cuerpo. ¡Emily Rose, qué mala cara tienes!

Y si Ken Loach hubiera contado alguna de estas dos historias, se hubiera llamado Requiem.

O
Otra mujer

Donde mujer no hay, el diablo la trae. Después de  nueve puertas, la Seigner abrió sus piernas. Ese cuerpo infernal deja en porras a Johnnie Depp, patente de Corso. Y Polanski confirma que lo suyo es inspeccionar de cerca el territorio del enemigo, como ya hiciera en La semilla del diablo (en la ficción) y con alguna menor de edad que le costó la fuga permanente del paraíso (en la realidad).

Emmanuelle Seigner en 'La novena puerta'

P
Pata de cabra

Ha llegado El día de la bestia, donde nacerá el anticristo si no lo impide un cura, un presunto Iker Giménez y un pringao. Típico diablo con forma de cabra, sólo le falta el tenedor gigante en la mano.

Y es que Álex de la Iglesia ya apuntaba formas en aquella época. Ahora apunta aún más alto: a presidente de la Academia del Cine Español. Preparad las alas, angelitos... para salir zumbando de la Tierra con destino al Cielo o más allá.

Q
¿Quién da más?

Lo tenemos calvo, con la cara de Telly Savalas en El diablo se lleva a los muertos, de Mario Bava. Por cierto, otro título del ilustre creador de La máscara del demonio, un título a redescubrir ya (remakes no, por favor, sólo el original).

Y como se trata de acumular méritos, aquí tenemos también nuestro diablo castizo: el Paul Naschy de Inquisicion.

R
Renacidos en Maine

Dos diablos paridos por Stephen King, aunque con final feliz, lástima:

En la televisiva La tormenta del siglo, Linote es Colm Feroe.

Y en la no menos televisiva La tienda (por más que fuera estrenada en cines bajolos auspicios del hijo tímido de Charlton Heston), el mal es Max Von Sydow, o sea, el amigo sacerdote del Padre Karras en El exorcista. Y es que todo se pega.

S
Sataninco... y búscale tú la rima

South Park ofrece hasta ahora la parodia política más cruda y dura de la historia de la televisión. En su episodio (duro, ¿ya lo hemos dicho, verdad?), con un contenido político de los que te obligan a permanecer pegado a la pared, un magnífico Satán en el infierno mantiene una (dura) relación sentimental con Sadam Hussein, sodomizándolo continuamente. A nosotros no se nos hubiera ocurrido mejor.

Sadam Hussein en 'South Park'

T
Tim Curry en Legend

Oh, Señor de las tinieblas. "Todos somos animales, Milady", y tu, una cabra escaldada, un diablo más ridículo que un cerdo con un diente de oro. El problema de Ridley Scott es que, tras el éxito de Alien (un bicho malo) y Blade Runner (un robot chungo), se creyó que podía rodarlo todo y hacerlo bien, y se pegó de bruces con el unicornio cantarín. Para acabar de arreglar la situación, las bellas melodías de Jerry Goldsmith fueron sustituidas por latiguillos electrónicos de Tangerine Dream en su estreno USA. Definitivamente, una lavativa para el cerebro.

U
Unas monjas de cuidado

Ken Russell enseña unas hermanas despendoladas en Los diablos, que se arremangan los hábitos tan deprisa como un servidor se baja los pantalones. La cosa, filmada a comienzos de los setenta, se convirtió en uno de esos títulos míticos para los españolitos predemocráticos y las colas tras las monjas (perdón, queremos decir en el cine, se entiende) eran tan largas (insistimos: colas en la puerta del cine) como las de Emmanuelle o El último tango en París. No hubo excomuniones que se sepa... aunque, seguramente, tampoco eran tan largas (sí, exacto, las colas).

V
Van Horne

No juega al fútbol en Holanda, ni tampoco es exjugador de baloncesto, aunque siempre está en una cancha sentado en primera fila. Jack Nicholson es uno de los diablos más viciosos y cachondos vistos en celuloide (y en Eastwick), con el lógico deseo de mostrar lo larga que tiene la cola (esta vez sí: la cola, la verga, la minga, el pito, el pene; vamos, la polla) a Cher, la Pfeiffer y la Sarandon.

"¿Crees que Dios sabía lo que hacía cuando creó a la mujer? Cuando Dios comete un error, lo llaman naturaleza. ¿Qué crees tú? ¿Es la mujer un error... o nos lo hizo a propósito?". Ahora entendemos por qué el responsable de Mad Max se puso a la cabeza del proyecto.

W
Woman secret

Nunca el diablo fue tan sexy. Señora Hurley, mándeme Al diablo con el diablo, y sabrá lo que es estar con el rabo entre las piernas. Sus cuernos no son de atrezzo, son los suyos, que se le enquistaron. Hugh Grant, ese amante de las liposucciones en el asiento de un coche, no es muy de fiar: todo lo que hace es de boquilla.

"No es fácil ser la Barbra Streisand del Mal, ¿sabes?". Y que lo digas: hace falta echarle narices.

Elizabeth Hurley en 'Al diablo con el diablo'

X
Xtreme television

Bienvenidos al Channel 666, Permanezca en sintonía. Toda la televisión en un solo canal, y tú eres el protagonista que corre el riesgo. Mal trato para el televisivo John Ritter, y Jeffrey Jones se lo llevó a los infiernos catódicos, bajo la atenta mirada y las luces psicotrónicas de un Peter Hyams que ya ensayaba dónde colocar la cámara para su posterior desafío total entre Lucifer y el Gobernador de California en El fin del mundo.

Y
Yo, Lucifer

Daniel Craig, entre misiones secretas, da vida a mismísimo. Lucifer trata de redimirse ante dios mediante un escritor suicida.

Z
Zafarrancho de títulos

"El cine... ese invento del demonio", gentileza de Antonio Machado. Para corroborarlo, he aquí algunos de los títulos que se nos han quedado en el tintero y, por ello, arderán en el inferno:

El espinazo del diablo, o Guillermo del Toro jugando a las dobles lecturas sobre la Guerra Civil, los demonios que todos llevamos dentro, el dictador que se esconde en algún recóndito recoveco de nuestro cerebro y la impagable nana infantil compuesta por Ricardo Navarrete, un músico cada vez más internacional.

Los demonios de la noche, o la actualización de la historia de los leones que se merendaban a los trabajadores del ferrocarril africano. La trama, real como la vida misma, ya había sido llevada con todo realismo a la pantalla (gracias a unas primitivas 3D) por Arch Oboler en Bwana Devil (Bwana, el diablo de la selva). El diablo físicamente no aparece, pero por aquellas fechas Michael Douglas fue compañero de fatigas de Sharon Stone y su Instinto básico: eso sí que es una atracción diabólica.

Diablo Cody, y no es un personaje de una de Rob Zombie, pero sus letras las carga ella misma: Juno y la serie United states of Tara llevan su firma. Una mujer de armas tomar.

She Devil o Susan Seidelman metiendo a Meryl Streep y Rosseanne en la piel de la mismísima diabla que, como todo el mundo sabe, es la que manda en casa. De ahí que el Señor de la Oscuridad sea eso, bastante oscuro.

Hace un millón de años, o la Hammer Films haciendo peplums prehistóricos con diosas que son como el mismísimo diablo.

Dios y el diablo en la tierra del fuego, o cómo Glauber Rocha logra introducir el novo cinema brasileiro en los circuitos de arte y ensayo: cuestión de altura.

Demons, o los hijos de... Mario Bava (el gran artífice de La máscara del demonio) convertidos en propagadores de una epidemia de zombis adictos al gore. Era la época del consumo masivo de vísceras y se nota.

El diablo dijo no, o lo que es lo mismo, El cielo puede esperar, pero bajo la mano firme de Ernst Lubitsch, que, como buen hombre, sabe tanto porque ha estado en todos los sitios imaginables de la Tierra excepto en uno: el servicio de señoras (como quedó demostrado en Lo que piensan las mujeres).

El diablo, probablemente o cómo Robert Bresson se pone ascético. Que es casi lo mismo que decir que Buñuel se vuelve ateo... gracias a Dios.

La monja poseída (que en su original era To the Devil a daughter, o sea, Una hija para el Diablo), algo comprensible si tenemos en cuenta que en esta película de Peter Sykes para la Hammer Films, la que viste (o desviste, según la ocasión) los hábitos es nada menos que Nastassja Kinski en sus inicios. El filme en el fondo es un docudrama: ¿o es que no saben que Nastassja es hija del Klaus Kinski, cuyo rostro podría ser el del mismísimo Lucifer en un día de estreñimiento? Ergo, es la hija del Diablo, qué duda cabe.

Aporrean el teclado Alan Smithee y Mr. Kaplan

Los diablos de la selva + Diablo Cody