Editorial diciembre 2019

  30 Diciembre 2019

Feminismo en el cierre del año

star-wars-9-2…y no sólo. Las películas actuales, aunque sean nuevas revisiones de los mismos temas, impregnan sus imágenes, lo que no está nada mal, con planteamientos, protagonismo y reivindicaciones femeninas. No sólo en filmes independientes o de autoría, también es algo que, desde hace tiempo, se dibuja en películas o series de superhéroes o aquellas de gran tirón comercial.

Lo vimos, por citar un título, en la curiosa Wonder Woman (2017) de la que al parecer pronto (estaba en principio previsto para octubre de 2019) se podrá ver la nueva secuela, y lo vemos en la evolución de la serie La guerra de las galaxias/Star Wars.

Alguien podrá decir que la mujer siempre ha estado presente con gran protagonismo en la serie como prueba el personaje, muy importante en la saga, de la princesa Leia, interpretada por Carrie Fisher, actriz que murió cuando la última trilogía galáctica empezaba a caminar. 

Una muerte que llevo a cambiar los guiones de las tres últimas películas y lo más curioso es que, en esa nueva elaboración, la mujer adquirirá gran protagonismo de manera que estará, incluso, presente tanto en las fuerzas de luz como en las de la oscuridad. No sólo eso, mujeres de distintas razas tendrán papel en una historia que se cerrará con el total dominio, y poder, de una mujer, Rey, convertida en la triunfadora absoluta, jefa de la República y ascendiente directa de Leia en la ¿definitiva? Conclusión: Star Wars: El ascenso de Skywalker.

La heroína es la mujer, en una conclusión que riza el rizo en sus identidades y juegos entre ambas fuerzas enfrentadas con lo ya planteado (descubrimiento de identidades) en la primera parte estrenada (que era la segunda parte de la historia). Las sorpresas, sobre quien es quién o el vínculo familiar que une a unos y a los otros, a estas alturas ya no son tales. Son una vuelta o revuelta sobre lo mismo. Triunfo del bien/mujer, unión entre diferentes pueblos venidos de algún lugar de la galaxia para vencer al mal en el último momento (como la llegada de la caballería en los filmes del oeste) son elementos manidos, pero efectivos si lo que se busca —corramos un tupido velo sobre el absurdo guió—, es la aventura por la aventura, donde todo es posible.

Estas fiestas navideñas 2019 nos propone dos ejemplos más de feminismo, de filmes dominados por mujeres, pero además con un sentido prioritario y reivindicativo.

No puede sorprender en el caso de un director importante como Kore-eda que ha vuelto por Navidad (hace justo un año estrenaba la excelente Un asunto de familia) pero no con tarjeta de invitación o felicitación enviada desde Japón sino desde Francia, donde ha rodado su última película, en la que ha tenido que dirigir a dos grandes actrices (Catherine Deneuve y Juliette Binoche) a través de un intérprete ya que ni ellas, ni él conocían sus respectivos idiomas.

Película metacinematográfica repleta de citas y referencias personales y más allá donde el enfrentamiento entre una madre (actriz) y una hija (guionista) da pie a la lucha por el cetro interpretativo del cine francés como si se comparase el ayer con el hoy. O, incluso, como si se cruzase el anterior cine familiar de su director con el de Ingmar Bergman de Sonata de otoño (1978), donde Bergman, realizador, pudo contar con Bergman actriz, en la que sería su última película como actriz (murió en 1982).

Kore-eda no sigue el camino bergmaniano, su filme no es duro, ni existe la violencia que enfrentaba a la actriz (madre) con Liv Ullmann (hija), ni siquiera se emparenta por la forma de presentar el entorno familiar. Sea como sea La verdad parece sobre todo un (tolerable) capricho del buen realizador japonés para rodar en Europa y poder contar con dos grandes actrices. No es su mejor filme, pero desde luego logra superar a otros realizadores empeñados en rodar fuera de sus países con actores de esa nacionalidad, como por ejemplo ocurrió al iraní Asghar Farahdi al rodar en España la fallida y torpe película Todos lo saben (2018).

mujercitas-0El segundo título, ejemplar en algunos aspectos, discutible en otros, es la nueva versión de Mujercitas dirigida por Greta Gelwig que con sus 36 años quiere convertirse en uno de los grandes referentes del cine norteamericano. Actriz, guionista y realizadora, es compañera actual de Noah Baumbach. De hecho trabajó en varios de sus filmes y ahora ambos ha escrito el guión de Barbie, que se anuncia como la próxima realización de Greta.

Mujercitas, el libro de Louise May Alcott, ha sido al menos llevado al cine siete veces, dos en el periodo mudo y cinco en el sonoro. El personaje principal, el de Jo, ha sido interpretado entre otras actrices por Katherine Hepburm (en la versión, primera sonora, de 1933 dirigida por George Cukor) o Winona Ryder (1994, dirigida por Gilliam Armstrong). Por su parte, en la  versión de 1949 de Mervyn LeRoy entre las cuatro hermanas se encontraban Janet Leigh y Elizabeth Taylor. En la actual, el papel de Jo cuenta con una excelente interpretación de Saoirse Ronan.

La película de Greta cuenta la novela de otra forma y con unos planteamientos claramente reivindicativos sobre el papel de la mujer y de su independencia. Y, casi, comienza por el final de la historia con una Jo escritora tratando de vender algunos de sus relatos. Desde ese momento la película jugará con el tiempo. Y lo hace bastante bien. Son como recuerdos que vuelven a uno y son escritos.

No sólo eso, plantea la diferencia entre lo que es y lo que es, entre aquello que debe ser escrito (o realizado) para que tenga éxito (un final feliz) o aquello que en realidad ocurre de ahí ese doble final donde Jo claudica porque lo exige el editor y el realmente vivido por Jo (o mejor por Louise, la autora del libro). Un puzle el desplegado por Greta que señala por las formas de vestir, peinarse o por el tono fotográfico.

Si Lady Bird, la primera película de Greta como realizadora, era digna de tenerse en cuenta, Mujercitas sin ser maravillosa hace esperar mucho y bueno de su directora. Para la película se abren varias puertas en las nominaciones de los Oscar, de hecho ya está presente en algunas de las listas de otros premios como los Globos de Oro.

Y ya que hablamos de premios, y de mejores filmes, hay que aludir al juego (parecido al juego numérico con el que se trata de expresar lo que ha supuesto la visión de un filme) que cada fin de año se plantea por parte de diarios, revistas sean o no de cine, sobre lo mejor leído, visto, estrenado (o lo peor).  

Menos se entiende el que se haga la elección a primeros de diciembre cuando queda aún un mes para terminar el año. Sea como sea, se trata de un juego, porque ya me dirán si se puede decir que es mejor, referido a este año, Parásitos que Retrato de una mujer en llamas o El irlandés o Historia de un matrimonio o Érase un vez… en Hollywood o Dolor y Gloria o Joker o… Difícil, sin duda.

Pero ya puestos, jugaremos y en el mes de enero los que hacemos Encadenados daremos a conocer cómo han quedado las mejores en nuestro juego.

Para abrir boca digamos que para el diario El País las mejores películas extranjeras, por esa manía de separarlas de las películas españolas, han sido Parásitos y El irlandés, mientras las españolas serían Dolor y gloria Lo que se quema. Para La esfera de papel correspondiente al diario El Mundo, las mejores son El irlandés e Historia de un matrimonio, mientras que para la revista de cine inglesa Sight and soud las mejores del año corresponden a The souvenir (de próximo estreno en España), Parásitos, El irlandés, Érase una vez en… Hollywood, Retrato de una mujer en llamas, Dolor y gloria…

Por su parte la revista francesa Cahiers du Cinema va más allá y decide votar las diez mejores películas de la década: los primeros títulos corresponden a Twin Peaks (la tercera temporada de la serie de 2017), Holy Motors, El pequeño Quinquin, Unclee Boome recuerda sus vidas pasadas, El libro de las imágenes, Toni Erdmann, Mi madre, Melancolía, Under the skin, El extraño caso de Angélica. Quizá algo, o mucho, discutible. Lo que más puede sorprender que entre los cinco primeros títulos figuren ¡tres franceses!

Lo dicho, un juego; puede resultar divertido o cabreante. Cómo sea, nos dispondremos  jugar y que… la fuerza nos acompañe. Buen fin, y mejor comienzo, de año y a esperar podamos disfrutar del buen cine.

Escribe Adolfo Bellido López

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