Editorial de octubre 2015

  31 Octubre 2015

Personas y paisajes

lejos-de-los-hombres-1Cómo ya dejamos indicado en el editorial del mes pasado, si quieren recorrer la península de un extremo a otro viendo cine, pueden hacerlo. Sendos festivales invaden todo, desde que en septiembre San Sebastián diera el toque de salida. Ha seguido Sitges y, luego entre conocidos y menos conocidos se acumulan, desde ya mismo, la Seminci (Valladolid), el Internacional de Gijón, el Europeo de Sevilla o el Iberoamericano de Sevilla. Estará también recién acabado el de Albacete, preparándose en Valencia La cabina (el único dedicado a mediometrajes), el de cortos de Alcalá de Henares (también acabado ya el de cortos en la localidad valenciana de Puçol), el Fancine (cine fantástico) de Málaga. Los que van de festival en festival tendrán un ajetreado final de octubre y mes de noviembre.

Mientras los festivales siguen, y eventos llamados festivales que no lo aparecen como setas en cualquier lugar organizados por entidades culturales e incluso por salas de exhibición, se acumulan estrenos de todo tipo en salas comerciales. Algunas películas muy interesantes lamentablemente desaparecen en un suspiro.

Es el caso de la sorprendente Lejos de los hombres del desconocido David Oelhoffen. Una película sorpresa en cuanto uno acude a verla sin esperar nada de ella y se encuentra con un muy agradable filme. Una especie de western clásico, con un impresionante dominio del paisaje, que cuenta con un excelente tratamiento fotográfico y musical. No se queda ahí, va a más en ese itinerario externo e interno que señala el encuentro de dos personas diferentes, al tiempo que se plantean una serie de problemas sobre la identidad personal y de nacimiento en un determinado lugar.

Un filme desarrollado en el comienzo de la guerra de Argelia, basado en un relato de Albert Camus, y que, como decimos, se estructura como un western, género que fue durante muchos años el género por excelencia. Y es que en el western se encuentran todos los problemas y situaciones que encontraremos en cualquier tipo de filmes. Es un género, siempre vivo, que engloba a todos.

Bien es verdad que hay western malos, incluso malísimos, pero también que existen grandes obras y grandes directores centrados en ello. La lista es grande. Sirvan los nombres, en un vaivén de clasicismo y trasgresión de la narrativa imperante en el género, de John Ford, Anthony Mann, Howard Hawks, Raoul Walsh, Budd Boetticher, André de Toth, Sergio Leone, Sam Peckinpah, Clint Eastwood… Y no sólo, porque también hay que tener en cuenta aportaciones como las de Robert Aldrich, Henry Hathaway, Donal Siegel, Richard Fleischer, Michael Curtiz o Nicholas Ray. Sin olvidar, claro, entre las últimas, algunas películas de los hermanos Coen o de Tarantino. Y las de muchos otros realizadores.

Curiosamente en estos últimos años se ha intentado revitalizar, o conseguir que se vuelva a hablar del western, un género que nunca ha desaparecido (eso sí, a veces se ha ocultado bajo la forma de otro tipo de películas).

Lo hizo Kevin Costner sobre todo con Open Range, mucho más lograda que la sobrevalorada Bailando con lobos o Ed Harris con Appaloosa. El director australiano John Hillcoat, cuyo filme más conocido es The road, ha realizado, en estos últimos años, dos western: La propuesta y Sin ley (1).

slow-westEs curioso este caso de Hillcoat. No ya por sí mismo. Y sí por el equipo con el que suele trabajar. De acuerdo a ello el fotógrafo, los responsables de la banda sonora (y muy en especial Nick Cave) e incluso la presencia de Viggo Mortesen como protagonista, son los que intervienen en Lejos de los hombres. No es, por supuesto, una casualidad.

Si Hillcoat es australiano, John MacLean (músico como Cave) es neozelandés. Suya es Slow west, el western, en la línea, con mucha menos enjundia, de Valor de ley vista (la novela en la que se basa) por los hermanos Coen. Premiada en Sundance por el Jurado y por el público, intenta ser un muestrario de todo lo que abarca el western en personajes e ideas en un conglomerado trágicamente romántico. Personalmente me parece, con todos sus premios, y todas las alabanzas recibidas, un filme que se queda a medio camino en su idea de explorar lo que era y significaba el oeste.

A la puerta espera el estreno de otro western, este americano. Lo dirige el actor Tommy Lee Jones (su segundo título dirigido en cine). Se trata de Deuda de honor. Un género que parece interesar al actor-director ya que realizó para televisión, Viejos muchachos, otro título que se movía en el campo del western. No sólo eso actualmente prepara un nuevo largometraje, The Cowboys. Larga vida al querido cine del oeste.

Por lo demás en este mes hemos podido disfrutar del buen Woody Allen con Irrational man. Este sí que es el Allen que nos gusta. Panahi, por su parte, ha estrenado la curiosa París Teherán que hasta cierto punto puede considerarse como un homenaje a Ten, de su maestro Kiarostami.

Muchas esperanzas levantó la nueva película de Ridley Scott, Marte. Lo mejor que se puede decir de ella es que se puede ver. Claro, a estas alturas Ridley Scott sabe lo que es rodar, aunque parece haber olvidado lo que supusieron para el cine Blade  Runner y Alien. Algunos, incluso, destacan también de su obra, la oscarizada (injustamente) Gladiator, copia, en gran parte, de La caída del Imperio Romano de Anthony Mann.

Ridley Scott, en Marte, se dedica a fabricar desde la ficción una película como si se tratase de un documental sobre los hombres y mujeres que trabajan en la NASA, y las misiones tripuladas que impulsan. De ahí el juego ficcional de poner a los intérpretes títulos de los trabajos específicos que tendrían en la agencia espacial. De todas maneras, con sus logros y sus muchos errores, lo mejor (o peor) que se puede decir del filme es muy simple: asistimos al más largo anuncio publicitario jamás filmado en la historia del cine, tomando el relevo de Tucker de Coppola, apología de los coches Tucker. Es este caso el organismo o entidad publicitada es claramente la NASA, omnipresente en todo el filme.

Es como si Ridley Scott volviera a sus orígenes de realizador de convincentes spots.

Escribe Adolfo Bellido López


(1) Sin ley lo realizó en 2012 sin embargo ante el estreno de Lejos de los hombres, Slow west y Deuda de honor se podía leer en algún periódico digital que el western en este año estaba de moda y consideraba que el filme de Hillcoat era un título de hoy mismo, con el que se venía a demostrar la vuelta del género.

marte