Editorial junio 2013

  24 Junio 2013 El cuento de nunca acabar 

ray_harryhausen-2Cambiar para que todo siga igual se dice tanto en la novela como en la película de El gatopardo. Y aquí, esa parece la tónica imperante desde hace tiempo. Cambios y propuestas sin sentido en todo, y, en ese todo, entra el mundo de la cultura y el cine en general.

Si en el editorial del mes pasado éramos alarmistas respecto a la que estaba cayendo, en este mes de junio, aunque parece imposible, todo es peor. Algo debido a las alucinaciones de unos, a las fantasías de otro y a la torpeza de los de más allá, y en ese más allá, que no es sino un más acá, se encuentra la incapacidad de una Dirección General de Cineque,  si siempre ha ido a la deriva, ahora se va, directamente, a pique, y a la actuación de uno de ministros de cultura (y de educación) más nefastos (que ya es decir) que hemos tenido en España desde… que reinó Carolo en patinete.

El presidente de los productores españoles a mediados de junio afirmaba que la estábamos ante una situación de pánico y lo decía ante la recaudación de taquilla semanal, que había bajado en más de un 30% respecto al peor de los datos históricos de asistencia a las salas cinematográficas.

Se contabilización en la semana de mitad de junio poco más de 300.000 espectadores. El mínimo hasta ese momento estaba en los 500.000, al que se había llegado en el mes de abril en el que se recaudaron tan solo 3,8 millones de euros. En la semana indicada de junio ninguna película recaudó dos millones, una cifra que ha llegado a conseguir con facilidad una película con buena taquilla.

Un film se considera de rendimiento mediano si obtiene millón y medio en salas, pues bien las películas de mayor recaudación fueron Un invierno en la playa, que obtuvo un millón cuatrocientos ochenta y uno (un filme de curioso título español, traicionando el original Escritores, ya que para nada el título de aquí tiene que ver con lo que acontece), mientras que R3sacon se quedaba en un millón ciento veintidós mil.

¿Qué se puede hacer? En primer lugar estrenar buenas películas, porque, en general, la cartelera desde hace semanas (salvo pequeños títulos) no ofrece títulos de interés. En segundo, abaratar el precio de las entradas o promoviendo descuentos. Y por supuesto, conseguir que el ministerio correspondiente (que más parece de incultura y nula educación) se quite la venda del IVA llevado al máximo valor, 21%, quizá para evitar que la cultura llegue a las clases más desfavorecidas.

lo-imposible-1Ya se sabe a mayor cultura, mayor posibilidad de pensamiento y de protesta. Así que hay que evitar que la gente piense y se pregunte algunas cosas sobre la política y la corrupción generalizada, que están carcomiendo la sociedad. Quizá las primaveras de aquí y de allá, los movimientos de mayo de anteayer y de ayer mismo caminen en todas las partes de la mano, para obtener un nuevo orden social, libre, eficaz, igualitario. Quizá se tema que la cultura nos haga más libres. Algunos para evitarlo dictan leyes para reprimir, aparcar o evitar los florecimientos. Eso sí, al menos evitan echar mano de la pistola como decía aquel general hitleriano,

Y mientas esto ocurre por aquí, con tal palo al cine y por ende al español, que ni siquiera vende fuera (si exceptuamos los ingresos de Lo imposible), si hablamos de nuestro cine, se producen algunos hechos sorprendentes, por ejemplo mientras las películas españolas en 2012 recaudaban algo más de ciento cincuenta millones en el extranjero, en España no obtuvieron más de ciento diez millones, lo que supone casi un 37% más en el exterior.

Por países, es México donde las películas españolas recaudan más, seguido de Italia, Estados Unidos, Francia y Argentina.

Ese dato de 2012 con respecto a la recaudación de nuestro cine fuera de España podría considerarse negativo si se tiene en cuenta que en 2011 se obtuvieron más de ciento ochenta millones, ahora bien, en ese cómputo del 2011 había que incluir dos coproducciones como eran Midnight in Paris de Woody Allen y Un dios salvaje de Polanski, que de españolas no tenían nada. Y en lo que llevamos este año de 2013, fuera de España Lo imposible de Bayona, ella solita, lleva recaudados nada menos que ciento catorce millones.

El cine español, quizá por ese buscar mercados fuera, prefiere estar en festivales de cine que no se celebren aquí, porque si no es así no se comprende cómo la película joven, de producción además valenciana, dirigida por Alberto Morais, no está en la programación del festival Cinema Jove que se celebra en la última semana de junio en Valencia. Dicha película, que además no ha estado presente en el festival de Málaga, compite en el festival de Moscú. Sorprendentemente en el certamen valenciano no hay una vez más ni una sola representación española.

Un productor

El cine español pasa por un mal momento. Quizá tampoco haya productores que se lancen a tumba abierta como en los años sesenta lo hizo Elías Querejeta, otra lamentable desaparición que tuvo lugar el 9 de junio.

Si hay algún productor en el cine español al que se le pueda dar ese nombre es a Querejeta. Nacido en Hernani en 1934. Querejeta fue uno de los grandes impulsores del denominado nuevo cine español. Jugador de futbol de la Real Sociedad, entre 1952 y 1958, sobre cuyo deporte  (y en colaboración con Antonio Eceiza en la dirección) realizaría el corto A través del fútbol (1962).

En 1958 abandona el fútbol y marcha a Madrid para dedicarse profesionalmente al cine. A principios de los sesenta crea su propia productora, siendo el primer largometraje que produce La caza, 1966. Con anterioridad había sido productor ejecutivo de Noche de verano (1962) de Jorge Grau.

Querejeta produjo más de cincuenta filmes y escribió veintitrés guiones. Produjo lo más interesante de la obra de Saura (Peppermint Frappé, Ana y los lobos, La prima Angélica, Mamá cumple 100 años, El jardín de las delicias…), así como propició la presencia de realizadores como Jaime Chavarri, Ricardo Franco, Francisco Regueiro, Fernando León de Aranoa, Emilio Martínez Lazaroy también de Víctor Erice tanto en su debut en una película de episodios (Los desafíos) como con El espíritu de la colmena o El Sur, filme que supuso un enfrentamiento entre productor y director, ya que el primero redujo considerablemente el guión de Erice hasta dejarlo sólo en su primera parte. Erice había contemplado una segunda parte donde el personaje de Estrella, la protagonista, llegase el Sur. De todas maneras, desde la mítica ilusoria del propio título, me atrevo a pensar que la postura de Querejeta fue correcta: el espacio soñado no debía hacerse realidad.

La última película que produjo para otro director fue Siete mesas de billar francés (2007) dirigida por su hija Gracia Querejeta. En 2009 produjo y dirigió el documental Cerca de tus ojos. Fue Premio Nacional de Cinematografía en 1986 y Premio de la Academia de Cinematografía Española en 1998. Un impresionante currículo el de Querejeta, el productor de un exquisito cine de calidad.

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Y un maestro de los efectos especiales

El cine actual si quiere estar en los primeros lugares en el ranking echa mano de películas de superhéroes, o de planteamientos parecidos, que permitan muchos efectos especiales. Todos ellos, claro, debido a técnicas digitales, olvidando quizá un tiempo en que los autores de efectos especiales carecían de ese soporte, echando mano de una gran imaginación para conseguir auténticas joyas en el campo de los efectos especiales.

Sorprende, por ello, la poca cobertura que se ha dado a la muerte de uno de los grandes en el campo de esos efectos. Capaz de asombrarnos con sus juegos fantásticos. Me refiero a Ray Harryhausen, que se despidió de este mundo el mes mayo.

Su sello personal y su asombrosa creatividad se encuentran en títulos tales como Furia de titanes, no la versión en 3D de hace unos años sino la de 1981. Memorable fue su trabajo igualmente en películas como Hace un millón de años, Jason y los argonautas, Simbad y el ojo del tigre, El viaje fantástico de Simbad, Los viajes de Gulliver…

Con la desaparición de Ray Harryausen se cierra la gloriosa etapa del cine de efectos especiales no digitales, en especial de la animación stop-motion, es decir, fotograma a fotograma. Sus creaciones nunca serán olvidadas. Admiración y respeto para ese tipo sorprendente de cine que nos transportaba a los mundos de nuestra infancia.

Escribe Adolfo Bellido López

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