Editorial marzo 2013

  28 Marzo 2013

Otros tiempos, estos tiempos 

Los amantes pasajeros 

los-amantes-pasajeros-2Expectación ante el nuevo estreno de Almodóvar. Y una gran frustración. Su intento de volver, quizá desde un punto simbólico, a su primitivo cine no aporta nada a su obra. Todo lo contrario. Se trata de un filme vulgar, sin ritmo, apagado en sí mismo. Al igual que el avión protagonista se precipita hacia la tragedia.

Lo peor es que recuerda no ya a los primeros largos de Almodóvar sino a algunos de sus temibles y primerizos cortos, y lo que es peor, al cine de Ozores y Cia, el de aquellos tiempos que no eran, exactamente, los del cuplé. El look de estampa del filme tampoco ayuda a pesar de su (fallida) pretensión.

Los amantes pasajeros se asemeja, como máximo, a la gamberrada final de curso de un centro de (mala)enseñanza. Y no, exactamente, debida a los alumnos de una escuela de cine de altura sino a la más cutre del lugar. Los actores, a tono con el filme, exageran sus interpretaciones. Quizá los personajes elementales e incoherentes no dan para más. Por no ser eficaz ni siquiera, en este caso, lo es la música de Alberto Iglesias ni la foto pastelera de Alcaine.

Argo

Argo gracias a los (inmerecidos) Oscar, se ha encumbrado en taquilla. Lo malo de este filme es, que al igual que el de Almodóvar, es torpe, incoherente y además demagógico. Y eso que se trata de una historia real. Difícil de entender como de real a la vista de una realización rutinaria, que adapta, escena a escena, las pautas del más viejo cine de Hollywood, basado en un montaje alternativo. Algo tan viejo como el propio cine, pero que al parecer, por la forma en que el espectador parece entrar en éxtasis emocional, funciona a la perfección.

Una película que podía servir para entender la maravillosa ilógica lógica existente en Hitchcock convertida aquí en una lógica ilógica. Aparte de que Ben Affleck tiene que darse cuenta de que nunca debería ponerse delante de una cámara, debería ser más sutil a la hora de estar detrás. E hilvanar los descosidos de su ansia aventurera.

La escena final de la persecución del avión con coches por la pista del aeropuerto resulta risible. Como la pretendida conducción del actor-director, en la piel de agente de la CIA, por las calles de Teherán como si estuviera, pongamos por caso, moviéndose por su ciudad. No faltan ni manifestaciones iracundas que atravesar.

Lo más sorprendente, de este panfleto demagógico, es que haya sido producido por George Clooney. Tan difícil de entender como que los militares iraníes vistan como si fueran castristas.

Pepe Sancho

pepe-sanchoNo hacía nada que se nos moría la estupenda actriz que era María Asquerino, cuando se despidió de nosotros el valenciano (de Manises) Pepe Sancho. Pocos actores han poseído una voz tan potente como la suya.

En cine no hizo papeles principales. En teatro realizo grandes interpretaciones. De altura. Y sobre obras clásicas nada fáciles. Su voz y su figura estuvieron en los grandes teatros romanos de Mérida y Sagunto. En los últimos años dirigió incluso algunas obras. Probablemente ya no era el de antes porque la persona —o el personaje que había, o se había, creado— se imponía a cualquier otro. En cine ganó un Goya al mejor actor secundario por Carne trémula.

Sus mejores papeles en el terreno visual fueron para producciones televisivas. Tanto anteayer como ayer mismo nos dio grandes interpretaciones. Cabe recordarle como El estudiante en Curro Jiménez o en el personaje de sinvergüenza sin escrúpulos de Cuéntame.

Pero si tuviéramos que citar su mejor papel tenemos, con justeza, que citar uno de sus últimos trabajos, si se quiere en una línea pareja al papel que interpretará en la serie de los Alcántara. Me refiero, claro, a ese especie de padrino de la serie Crematorio dirigida por Jorge Sánchez Cabezudo, director de la estupenda (y de momento única película estrenada) La noche de los girasoles.

La serie es buena, muy por encima de las series españolas. Eso sí, contaba con un gran material de partida: la excepcional obra del mismo título de Rafael Chirbes (también valenciano) del mismo título, uno de los mejores escritores que tenemos hoy día en España. Un gran texto que Cabezudo supo aprovechar. Pero sin la aportación de Pepe Sancho como protagonista no se hubiera conseguido un producto de tanta calidad.

Filmoteca de la Generalitat Valenciana-IVAC

Valencia que, según su himno, ofrenda grandes glorias a España, dista mucho de ello. Quizá las ofrendara ayer. Hoy se arrastra sin encontrarse, sin saber hacia dónde camina. La comunidad se encuentra al borde del bono basura (o lo supera), enfrascada en decenas de casos de corrupción que afectan, en esta comunidad, al partido gobernante desde hace años. Ve cómo sus emblemáticos edificios, hechos para deslumbrar, se deterioran e, incluso, algunos, sin terminar, no se sabe (ni nunca se supo) para qué se construyeron.

Todo ello —sus eventos, su derroche sin fin, sus negocios (esos de los que habla Chirbes en la citada Crematorio o en la más actual, recientemente publicada, En la orilla, que puede considerarse como una continuación de la anterior)— ha dado al traste con esa falsa imagen de falso rico o de embaucador absoluto. Los que pagan la egolatría no son los que alimentaron el caos. Los incendiarios siguen viviendo en la opulencia y, en su mayor parte, de rositas. Los otros, los ciudadanos, son ignorados o pisoteados.

Por lo que se refiere al entorno audiovisual citemos dos hechos ignominiosos: los grandes despidos producidos en la Canal 9-RTVV y los que han comenzado a producirse en la Filmoteca de la Generalitat Valenciana. En ambos casos se está enviando al paro a profesionales de gran valía. Varios medios nacionales se han hecho eco de la desvergüenza (una más de las muchas que ocurren, como la de aquellos bancos valencianos con la cuasi fenecida Bancaja a la cabeza o el calvario del Valencia CF) de las historias del ente valenciano que ha terminado con gran cantidad de (ignominiosos) despidos.

Eso se ha dado a conocer más, por ejemplo, de lo que está ocurriendo con la Filmoteca. Quizá por su realidad mediática, por la mayor cantidad de personas. En la Filmoteca Valenciana/IVAC los despidos, en pequeñas dosis, han comenzado a hacerse efectivos a finales de este mes de marzo.

ivac

Los dos primeros han recaído en dos profesionales de excepción, Santiago Barrachina y Mar Baztán, las dos personas que han atendido, llevado y organizado la videoteca del IVAJ desde que se fundara hace unos años. Dos personas de gran solvencia para llevar una videoteca necesaria y precisa para estudiosos del cine, centros audiovisuales y aficionados en general. Mar y Santiago, Santiago y Mar atendían eficazmente. No sólo, también te asesoraban. Uno se pregunta qué será ahora de la videoteca, quien estará ahora allí, al ser obligados ellos a irse. ¿Acaso la idea es cerrar la videoteca? Si es así ¿dónde se llevará ese material? Se abrió tal lugar y se generaron unas estupendas expectativas.

Nosotros, en su día, cuando se abrió el centro, contamos el hecho en Encadenados, Luego hemos sido asiduos visitantes de sus instalaciones. También hemos sido testigos de la amistad y cariño que Mar y Santiago ponían en su trabajo. Desde aquí queremos dar las gracias a ambos por todo. Por ser como sois y por no desfallecer, no dejar apartado, aparcado, el trabajo ni un momento, a pesar de lo que sabíais que os venía encima.

Detrás de vosotros vendrán otros despidos por los que nadie os dará lo que recibieron otros presuntos trabajadores gavioteros que ni se sabe que trabajo desempeñaban. Aunque probablemente aparezca un trasunto de la Cospedal y se aturulle, como ella, cuando le pregunten la razón de poneros de patitas en la calle.

Habrá que gritar y fuera para que nos/os escuchen y se den cuenta de sus errores. Las plataformas de afectados deben seguir haciendo presión, aunque a algunos miembros selectivos del IVAC, o de organismos semejantes, no les haga ninguna gracia la protesta. Ellos están seguros y no se van a mojar por lo que prefieren el silencio. Faltaría más con lo que han escalado.

Santiago y Mar, tendréis otros puestos donde os reconocerán y os valorarán lo que hacéis. Encadenados os está muy agradecida. Os felicita por el estupendo trabajo que habéis realizado.

Ciudad de la Luz

Lo del IVAC es triste que ocurra en una comunidad donde también hay aeropuertos, de momento, sólo válidos (y hace dos años que se inauguró) para visitas o pruebas de coches o donde a ciertos políticos que tratan de evitar su presencia en los jugados, les toca demasiado a menudo la lotería. Una mota de polvo en un impresionante lodazal.

Hay tienen otro ejemplo deprimente: la Ciudad de la Luz. La soñada Babilonia en platós, extensión y medios. La sucesora, pero a lo grande, de Cineccitá. Hoy, años después, vacía y temblando por la cantidad de dinero que exige la UE que le sea devuelta: unos créditos recibidos y que no le correspondían. Casi nada.

Un nuevo chanchullo en una comunidad que tan bien conocía Berlanga. Uno de sus últimos títulos resultaba casi profético: Todos a la cárcel. Dejamos pendiente el tratar este interesante embrollo de la Ciudad de la Luz. Que más bien debería denominarse de la oscuridad.

Y un dato. Berlanga rodó la película citada en la antigua cárcel modelo de la ciudad de Valencia. Hoy en ese lugar la Generalitat ha construido el grueso de sus oficinas donde se dice que hay incluso piscina y spa para, se supone (de ser así) se puedan relajar los jefes.

Todo un símbolo.

Escribe Adolfo Bellido López

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