Editorial diciembre 2012

  27 Diciembre 2012

Sorpresas, ¿o no? 

hitchcock-0Se termina un año de buen… cine. Difícil será realizar esas listas siempre subjetivas y un poco tontas, que contengan nuestras cinco o diez mejores del año, debido tanto a la cantidad de buenas películas estrenadas como a la dificultad para ver todo lo estrenado, ya que, incluso, algunos filmes importantes se han visto tan sólo en Madrid y Barcelona.

Por ello, es difícil la elección. Es como abandonar una película querida y dejar en el listado otra también muy querida.

En algunos casos no se habla, o no se valora la película en concreto sino partes o secuencias. Si tuviera que participar en esa elaboración  tendría claro que entre todos los momentos del año hay uno excelente, y sin efecto especial alguno: el robo perpetrado en la timba en la más que interesante Mátalos suavemente de Andrew Dominik, filme que desde su estructura de thriller se enfrenta a la crisis que padece el mundo implicando en ello a los políticos y poderes fácticos al hacerles responsables de tanto pringues y corruptelas. Sería mi opción, en forma de secuencia excelente, aunque no incluya el filme entre los cinco que prefiero.

En este año varias películas, como si se hubieran puesto de acuerdo, han hablado, y mucho, del poder de la representación, del cine como icono en el que mirar y desde el que mirarse, del contar y cómo contar los hechos con el fin de hacerlos más atractivos. No hay que ir muy atrás para encontrarnos con dos buenos ejemplos de ello: En la casa de Ozon o La vida de Pi de Ang Lee.

Del poder y fascinación del cine, muy ligado al punto anterior, nos ha llegado el brillante canto a la magia del cinematógrafo que es La invención de Hugo de Scorsese, pudiendo anotar, incluso, la sugerente Blancanieves de Berger con su juego de espejos que reflejan el cine y sus distintos modos de representación.

La película de Scorsese, desde el poder inventivo al que ha llegado el cine en la actualidad, (de)vuelve su mirada a los primeros tiempos del cine en los que se iba aprendiendo y aprehendiendo su magia, partiendo de ingenuos, pero magníficos, trucos.

El filme de Berger, sin diálogos (pero con música y canciones), en excelente blanco y negro, se acoge a la retórica del cine mudo para reflexionar sobre el cine y su historia, superando en mucho a la ñoña representación que fue The artists. A pesar de ello, el filme francés fue oscarizado, mientras que la película española no ha pasado la criba que la conduciría a la correspondiente nominación.

Una gran injusticia de la que también puede ser objeto la excelente Las sesiones al estar nominada, y, por tanto, competir con ella, aunque sea en distintos apartados, la falsa y vulgar Intocable. Ambos títulos se centran en temas (o personajes) parecidos, pero la diferencia fílmica, humana y de calidad entre ellas es enorme.

En algunas salas, precediendo a Las sesiones se pasa un lamentable tráiler, el de la película Hitchcock, un filme que no va sobre la vida del gran director sino que se centra exclusivamente en las vicisitudes del rodaje de una de sus grandes obras, la más taquillera de todas cuantas realizase. Y fueron un montón. Críticos, colaboradores y algunos de los actores y actrices que aún viven han mostrado su rechazo tanto hacia esta película como hacia la que, realizada para televisión, desgrana el (des)encuentro entre el director y Tippi Heddren, su protagonista en Los pájaros y Marnie, la ladrona: ese telefilm es The girl de Julian Jarrold.

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Ante la visión de ambos títulos, Doris Day y Kim Novak, dos actrices que trabajaron con el director, han criticado la imagen que esos filmes dan sobre el maestro. A lo largo de su vida, de los diferentes rodajes, hubo colaboradores y actores que protestaron por sus métodos pero igualmente hubo otros que lo defendieron. La protagonista de Los pájaros está claro que nunca entendió la razón por la cual Hitch condujo su interpretación hacía las mismas puertas de la paranoia. Quizá otras actrices le podían haber enseñado a la rubia modelo, cuál era el método utilizado por Hitchcock para lograr que los actores entrasen en el personaje, se metiesen en la escena.

El tráiler de Hitchcok nos hace, pues, temer lo peor. Sólo parece que inclinara la película hacia el lado maligno y egoísta de una persona que, como todos, y como reflejan sus personajes, ni era bueno ni malo, ni blanco ni negro, sino un todo complejo.

Hitch, capaz de grandes caprichos, enfados, desde su gran ironía fue también abierto, desprendido, ayudando  dando trabajos a amigos sin recursos o, incluso, a quienes con anterioridad habían hecho lo posible para hundirle. Hitchcock, como el doble de Stevenson, es la viva presencia de un ser humano. Es difícil desmitificar a un genio como él: su personalidad desbordante no puede trazarse con una sola línea. De ahí la cantidad de libros que se han escrito no sólo sobre su obra, también sobre su vida. Libros variados, incluso a veces contradictorios. A decenas pueden encontrarse.

No son las citadas, las primeras incursiones que el cine lleva a cabo sobre su vida, referida, o centrada en el rodaje de una película. Parte de Le confessional (1995) del canadiense Robert Lepage se ocupaba ya del rodaje de Yo confieso.

Con temor esperamos pues el estreno de Hitchcock dirigido por Sacha Gervasi y que al menos cuenta con unos buenos actores en los papeles protagonistas de la historia de aquel rodaje: Anthony Hopkins (Hitch), Helen Mirren (Alma, la mujer de Hitch) y Scarlett Johansson (Janet Leigh). Y esperamos que las televisiones no se asomen a The girl.

No termina con eso el revival del director, ya que está rodándose Grace de Mónaco de Olivier Dahan y se sigue dando vueltas (para temblar) al remake de Los pájaros, que, dicen, se rodará en 3D (Hitch realizó Crimen perfecto en este sistema) con Naomi Watts y George Clooney. Se comenta con el director podría ser Martin Campbell y, lo más temible, el productor Michael Bay.

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Encadenados es uno de los grandes títulos de Hitch, y, de ahí, en gran parte, el nombre de nuestra revista. Ha sido un buen año para nuestra publicación, dentro del mal año generalizado que estamos padeciendo. Y esperamos que también lo sea el que vamos a abrir, aunque termine en trece.

¿Quién ha dicho que el trece es un mal número, que acarrea mala suerte? No creemos ni en malos augurios, ni en profecías, porque unos y otras sólo existen a posteriori, nunca a priori. El futuro, por ejemplo, es quien da valor a la profecía, no su enunciado.

El nuevo año puede ser bueno o malo, o más bien tendrá cosas buenas y también malas. Reales o imaginarias, depende del sentido que queramos dar a las cosas. Pero dejemos a un lado la numerología, porque la realidad no es cuestión de números sino de vida, de la que nosotros nos montemos. Algo que un filme como Las sesiones, volviendo a ese aleccionador titulo de Ben Lewin, nos demuestra de forma clara.

Lo que podemos deciros es que nuestro ENCADENADOS, cumplirá ya quince años cuando llegue septiembre. Nos podemos enorgullecer de ser una de las revistas más antiguas de la red. Confiamos en su difusión digital ya en el lejano 1998, cuando ese mundo por el que apostábamos estaba en pañales. Daros una vuelta por la sección Retorno al pasado y podréis contemplar cómo la revista ha ido cambiando con los tiempos, desde un primigenio plomizo hasta la agilidad con la que hoy podemos acceder, navegar por secciones y artículos.

En el umbral de este nuevo año os queremos desear lo mejor a todas y todos cuantos nos seguís, a los que nos estáis agradecidos por nuestra labor pero también a los que nos criticáis, a los que no estáis de acuerdo con nosotros. A todas y todos os deseamos un gran año tanto a nivel personal como de cine.

Un año que si se muestra hosco, oscuro y aprisionador de derechos y libertades habrá que hacerle frente. No al año sino a quienes dictan lo que va en contra de todas las cosas que tanto nos ha costado conquistar.

Escribe Adolfo Bellido López

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