Editorial enero 2012

  16 Enero 2012

Hacia el… nuevo año 

manoel_oliveiraA comienzos de este mes de enero de 2012, la redacción de Encadenados ha votado sus películas del año. Un juego, en definitiva, como el de las propias notas que ponemos semana a semana. Es la única manera de verlo.

Y es que no se pueden encerrar cinco títulos votados (con rigor) como los mejores del año. Seguro que hay bastantes más que deberían haberlos acompañado. No sólo eso, también hay que tener en cuenta que un número o una distinción, sea la que sea, poco tiene que ver con lo que podemos decir sobre la realidad, estética y ética de un filme, sobre su sentido de modernidad o innovación frente a la copia o el carácter retrógrado de otro u otros títulos. Un análisis nada tiene que ver con esa acertada o inexacta elección.

Una selección realizada exclusivamente entre lo visto, es ya de por si una relación sesgada ante la gran cantidad de títulos estrenados, que no han podido ser vistos o no se han estrenado en España o en la ciudad en la que vivimos.

Con todo, es una opción menos engañosa que aquellas votaciones que promueven ciertas revistas, entidades, fundaciones sobre las mejores películas de la Historia del cine, de los años tantos y cuantos o del género ese o aquel. Hace tiempo me negué a jugar a ese poco afortunado juego que nos convierte en depositarios ególatras, a la hora de escoger, de todo el cine que en el mundo se realice, en tiempo y espacio, determinados títulos.

No es la forma, tampoco, de juzgar personalmente el año por su bondad o maldad. Simplemente lo juzgaríamos en función de lo mucho o poco que hemos visto, que al fin y al cabo, seguro, no es más que una mínima parte del cine realizado en el último año o el anterior, siempre considerando que los estrenos pueden retrasarse por lo menos un año respecto a la fecha de producción.

Siempre, y no sé la razón, tendemos a decir que lo visto en el último año, lo actual, es peor que lo visto en el año anterior. Tengo el recuerdo, lejano, de cómo año a año, y ya en los lejanos sesenta, solíamos asegurar que el cine realizado cada año era menos bueno que el del año o la década anterior. Una regla progresiva que nos llevaría a afirmar que el cine actual es, literalmente, basura.

Lo que, ni mucho menos, es cierto.

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Cada cine, la forma de entenderlo, de encararlo, ha tenido su época y en todas ellas ha seguido su camino hacia adelante en busca de nuevas formas expresivas, abriendo nuevos géneros o haciendo mestizaje de ellos.

El pasado año 2011, que ya es historia, ha ofrecido hermosas películas. También otras detestables, discutibles, hinchadas de falsos (o verdaderos) elogios. Algunas de ellas, de indudable calidad, no se han podido abrir hueco dentro de la programación, centrada (y reducida, por tanto) cada vez más, en salas de quita y pon —de palomitas de maíz o de centros comerciales— convertidas en meros objetos de consumo.

Menos mal que al menos, por lo que en Valencia se refiere (actualmente en la ciudad sólo existe un local de cinco salas para programación exclusiva de títulos en versión original), se han podido colar en una programación normalizada títulos tales como Pina, El Havre, Melancolía.

Bienvenidos fueron también títulos inquietantes, polémicos, como El árbol de la vida, La piel que habito, The artist, Drive. Y muchos más, claro. Lo peor es que, por aquí, no se asomaron obras tan importantes, por citar sólo tres, como Misterios de Lisboa, el excelente documental La danza o una obra (la primera que llegaba comercialmente a España de su director) del filipino Brillante Mendoza, Lola (La abuela).

El hecho de que entre los colaboradores de la revista se citaran (al votar cinco títulos cada uno) más de cincuenta títulos, quiere decir que el año no fue malo, que hubo películas de mucho interés e incluso algunas de calidad, renovadoras, ni siquiera fueron (o pudieron ser) votadas. Pienso por ejemplo en Una mujer de África, la primera película que llegaba a las salas comerciales de España de la interesante directora francesa, Claude Denise.

Cada revista, emisora, país se convertirá ahora en juez para premiar lo mejor de la producción del año. Cada medio, cada jurado, elegirá, o no, títulos diferentes. Ello es una señal, pero poco más, del valor real de unos filmes, cuya verdadera calidad se la concederá el paso del tiempo. Sólo eso podrá, sobre todo, erigir un título como obra maestra. Algo que es imposible aseverarlo en el momento de su realización, aunque algunos se atrevan a dictaminar tamaña distinción varias veces a lo largo del año.

Abandonando el año 2011 nos acercamos al abismo del 2012, donde las señales de humo nos avisan de lo que se nos puede venir encima.

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Casos como el del cese fulminante, sin ton ni son, del director del interesante festival de Gijón por alguien más moldeable respecto al partido político dominante hacen presagiar lo peor con respecto al mundo del cine, al de la cultura en esta España vestida de azul, igual que la muñeca de la canción.

Máxime cuando (¿quién ha hinchado su currículum?), los medios daban un historial del nuevo director bastante inexacto indicando que había sido ayudante de dirección de Garci en varias películas aparte de realizar no sé cuantas otras. Efectivamente intervino en dos películas de Garci (1) pero como adjunto a la producción, al igual que en algunos capítulos de la serie de televisión (fracasada a pesar de su interés) Cazadores de hombres.

Lo que sí parece cierto es que tal persona, presumiblemente válida, quien sabe, es autor de un corto, Killer, que en su momento fue rechazado por el certamen gijonés por su falta de calidad. Esperamos que Gijón siga siendo el certamen excelente que desde 1995 fue pergeñándose por su expulsado director. Las señales nuevas no son buenas: el recién llegado, aparte de aconsejar al destituido director que sea leal (¿con quién?), quiere imponer alfombra roja y grandes actores para que las autoridades locales o autonómicas puedan pavonearse (2).

Quizá, no estaría mal, reconvertir ese festival en la especificidad de aventuras y acción, esa que se quiso dar para la fenecida Mostra de Valencia. Porque claro, no se olviden que el Presidente del Gobierno en un momento dijo que toda España debería seguir el ejemplo (en todos los sentidos) de la Comunidad Valenciana.

De esa manera, pronto se podrá cumplir el signo del apocalipsis anunciado del año 2012: la ruina, el desastre.

Como aperitivo, nuestra revista abre sus páginas a un nuevo Rashomon dedicado a repasar cómo el cine, a lo largo de diversas películas, ha visto el fin del mundo, de una época o del hombre. Bienvenidos a esa degustación cinéfila sobre el fin del principio, que parece no afectar a algunos cineastas clásicos que siguen vivos, recordándonos la grandeza de sus figuras.

Tal es el caso del realizador Manoel de Oliveira que en diciembre cumplió 104 años, los actores Kirk Douglas y Eli Wallach que en el mismo mes cumplieron los 95 (ambos con un sólo día de diferencia), Ernest Borgnine, que los cumplirá a finales de enero de 2012, los directores Clint Eastwood, Basilio Martín Patino (3), José Luis Borau, Julio Diamante o Miguel Picazo, de más de ochenta años, o de la actriz Kim Novak, que cumplirá próximamente 79.

Ejemplos todos de ellos de actividad, de vida y, en gran parte, de compromiso con el mundo que nos rodea.

Escribe: Adolfo Bellido López
Director de Encadenados

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NOTAS:

 (1) Parece ser que los hombres de Garci escalan puestos en el mapa azul. Como comienzo de tal progresión, “el juez” de sus programas radiofónicos y televisivos (ahora emitidos bajo la peligrosa protección de Jiménez Losantos) se ha convertido, nada menos que en Fiscal General del Estado. Esperemos que no confunda su labor en el mundo real con la vivida, o soñada, en el cine. ¿Se convertirá Garci en el nuevo Director General de Cinematografía una vez acabe el rodaje de su película sobre Sherlock Holmes en Madrid, con guión nada menos que del citado Torres Dulce?

(2) Recomiendo la lectura de la comunicado del expulsado director del festival y que publicamos en el blog de nuestra revista

(3) Tanto Oliveira como Eastwood o Patino, de forma diferente, siguen en activo. Los dos primeros realizando año a año una nueva película, el tercero trabajando en proyectos personales. Actualmente ese proyecto de Patino se refiere al movimiento 15-M.

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