Editorial diciembre 2011

  12 Diciembre 2011

Lo que el viento se llevó 

2012_filmHay en la televisión programadores irónicos que en momentos clave emiten películas con títulos muy adecuados al tema o suceso destacado que acaba de ocurrir o está a punto de hacerlo.

Se podría, por ejemplo, recordar algunas películas que se proyectaron durante el largo periodo de la agonía de Franco, allá en el año ya lejano de 1975. O el momento en que se asistía al recuento de votos en las segundas o terceras elecciones en las que ganó Felipe González (uno de los filmes proyectados entre conexión y conexión hasta dar los datos definitivos fue Raíces profundas).

Ahora TVE, la televisión que dicen de todos y esperamos que así siga siendo, aunque empapelada de azul nos ha ofrecido, eso sí con un doblaje distinto del clásico, Lo que el viento se llevó, el mismo día en que Inglaterra se separaba de Europa… aunque más bien ese título tratará de explicitar otros derroteros más cercanos.

Aparte de ello, de esas insinuaciones televisivas, que incluso se puedan llevar, o transformar series como Amar en tiempos revueltos, tal título sirve para despedir muchas cosas en este año que se nos va y nos acerca a ese (igual que todos, no se asusten: sólo se trata de un cambio de fecha) dicen que tremebundo 2012, ya cantado o requerido por el autor de miles de catástrofes, Roland Emmerich, en el filme de igual título antes de pasarse a la Inglaterra de los Tudor en busca de la identidad real o falsa de Shakespeare. Nosotros, como ya se sabe, precavidos, preparamos para recibir el año, ese Rashomon especial dedicado al fin del mundo visto por el cine.

Ahora en el vuelo de las cosas que se nos van habrá que citar a Cahiers du cinema España que, por problemas de franquicias y otras menudencias, pasará a llamarse Caimán. Un título escogido no para dar miedo sino simplemente porque así se llama la editorial que viene publicando la revista durante cincuenta y un números.

Como también se nos fue el presidente o lo que sea del SGAE y el director de la Academia de cine español. Cada uno por diferentes motivos. Uno por motivos nada claros, el otro porque se interesaba más por la chispa de la vida, que no es la coca cola sino la nueva película que nos dará a conocer Alex de la Iglesia a comienzos de año. Un filme que por el argumento recuerda en parte a esa película no muy conocida —pero excelente— de Wilder titulada El gran carnaval.

No es una comedia, la de Wilder, y es que el director de Primera plana además de grandes comedias supo realizar excelentes películas dramática como son, entre otras además de la citada, El crepúsculo de los dioses o Perdición. Probablemente en ese grupo también entraría El apartamento un gran drama con pequeños, o grandes ropajes, depende de cómo se mire, de comedia.

Por cierto, para mandar en la SGAE llega, valiente que es, Anton Reixa, un todo terreno que además de cantar, escribe, actúa, produce y dirige películas. Quizá, es si, no demasiado conocidas. Habrá que desearle toda la suerte del mundo para enderezar tal entidad.

Aunque hay cosas que se van para no volver, otras vuelven y aún otras permanecen.
marylin-my_storyEntre las que vuelven hay que citar el libro que acaba de editarse en España de las memorias de Marilyn Monroe, My Story, que la actriz fue desgranando a uno de los más afamados guionistas de Holywood, Ben Hecht. Suyos entre otros son los guiones de Cara de ángel, Luna nueva, Me siento rejuvenecer, Rebelión a bordo, Encadenados, Scarface, Me siento rejuvenecer… pero no el de Con faldas y a lo loco, como se destacaba, al dar esta noticia, en un periódico de gran tirada.

Al parecer, Hecht y Marilyn se citaron durante el mes de marzo de 1954 en el hotel Beverly Hills de Los Ángeles y allí el escritor fue tomando nota de lo que le iba contando la actriz. Un libro que es, sin duda, una radiografía no sólo de la gran actriz sino también de la maldad de Hollywood

Lo que el viento no se llevará es tampoco el cine de Hitchcock, cada día más grande, más potente, más nuevo. Para aquellos que quieran trabajar sobre esa relación existente entre su cine y el de Welles voy a dar otro nuevos datos, que se pueden añadir a aquellos que expuse en mi artículo sobre Sed de mal. Datos que van mucho más allá que aquella simple identificación que algunos críticos (¿de cine?) hacían debido al volumen de ambos.

Esos nuevos datos se van a referir a dos títulos: Rebeca y Sabotaje, la película que realizó en América en 1942 (en realidad la traducción correcta del título de ese filme seria El saboteador). De la primera, Rebeca, ya hicimos alusión a los muy parecidos comienzos entre este filme y Ciudadano Kane. Pero ¿qué me dicen del final? El plano final de ambos títulos es el mismo: un objeto con una letra inscrita devorado por el fuego. Una almohada con la letra R en la película de Hitch, un trineo con el rótulo Rosebud en el filme de Welles.

¿Le solivianto tal hecho a Hitch? Nunca lo sabremos, pero si en Sabotaje el protagonista, Robert Cummings, se llama Barry Kane. ¿Casualidad el apellido o una de las irónicas chanzas del director de Psicosis?

Entre idas y vueltas, pues, se nos va el año. Todos los que hacemos la revista les deseamos lo mejor en todo. Por supuesto también en cine en estas fiestas, en el nuevo y los nuevos años. Siempre. Compartiendo también nuestra alegría porque, Encadenados, acaba de cumplir trece años.

Gracias por seguirnos, por estar a nuestro lado.

Escribe Adolfo Bellido López

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