Editorial septiembre 2010

  12 Septiembre 2010

RENACER

MacheteUNO:

¿Es de día o es de noche? Es igual porque no lo tengo claro, ni siquiera lo recuerdo. Sí sé que esto es Venecia. Ahí me encuentro en el día inaugural de su Mostra de cine. En cualquier sitio se encuentran anuncios de una de las películas, fuera de concurso, del día de inauguración. Se trata de un filme titulado Machete de Robert (o Roberto) Rodriguez. ¿Es posible? Si, incluso también es posible que uno de los intérpretes sea Robert de Niro. ¿Se puede caer más bajo? ¿El actor o la Mostra?

Pero ¿es de día o de noche? ¿Seguro que esto es Venecia? ¿Se puede parar tan absurda proyección? ¿A qué viene ese pase? ¿Es verdad o se trata de una pesadilla? ¿Acaso se deba tal pase a que el presidente del jurado del -¿de verdad?- magno festival es Quentin Tarantino? ¿Será un trueque como el que parece se fragua en el festival donostiarra con la comida, el amor y los rezos de Julia Robets, a la que dan –en el certamen­– un premio especial?

Puede ser que estemos equivocados y que el filme del más bien impresentable R. R. sea al menos aceptable. Algo imposible. Tan imposible como que Tarantino sea capaz de separar la amistad de una película mala realizada por un insoportable director por muy amigo que sea.

No hay plan que pueda impedir la proyección. Por todas partes hay gorilas con pinganillos, acaso salidos del filme. Atravesamos un cristal como nada, pero en vez de entrar en un lugar (¿era el Lido?) caemos al agua y…

Jean Luc GodardDOS:

Estamos en la ceremonia de los Oscar 2011. Bueno, no exactamente en la ceremonia como tal sino en la cena o lo que sea en la que se conceden los premios especiales. O sea en noviembre de 2010. Oscar, premios especiales.

Causa cierta graciosa o agradable sorpresa ver juntos a todos los premiados. Excelente ver (tan amigos ellos) a gente tan importante homenajeada en este año, como son ese actor feo Eli Wallach. O a Coppola, al que le acaban de dar el premio Irving Thalberg, o al personaje más sorprendente, enigmático, genial, simpático, adorable que porta una amplia melena pero que no tiene gafas, o sea a Jean Luc Godard, que acaba de recibir, sin pestañear, el Oscar honorífico por su gran contribución al cine. Sus palabras al recibirlo han sido de agradecimiento. Se muestra, de forma incomprensible, sumiso.

Ellos tres, junto a otro de los premiados, no sé muy bien si un diseñador, productor o qué, se fotografían juntos de cara a los asistentes, que sonríen desde sus asientos con muecas prefabricadas. De pronto en medio de los flashes fotográficos, Jean Luc se quita la melena. La arroja sobre la cara de las personas más cercanas. Se pone las gafas. Luego saca de uno de los bolsillos interiores de su chaqueta una pequeña ametralladora. Apunta y dispara riendo sardónicamente. Lanza el Oscar al aire mientras arroja ráfagas de metralla, al tiempo que deja caer una letanía. Algo así como: “creíais que me ibais a comprar, especuladores, traidores del cine… Iros al infierno. Yo soy y seré siempre yo”. No podemos evitar sus disparos a pesar que como todos tratamos de reptar por suelos, paredes, tejados o escondernos detrás de lo que sea. Caemos, caemos…

TRES…

a una reunión en una cafetería. Está la redacción de encadenados al pleno. “Al fin, saldrá Encadenados, en septiembre”. Sonrisas incrédulas o sorpresivas. “Que sí, que saldrá. Os lo aseguro, palabra de espía”, dice Kaplan, flamante técnico encargado del rejuvenecer el cadáver de la revista. Por si acaso, yo, me refugio debajo de la mesa. Observo. “¿Entonces? Sí, así será si los redactores cumplen enviando artículos para cada una de las secciones. Editorial, incluido”. Me busca con la mirada, sigo escondido debajo de la mesa. Algunos de los redactores hacen el pino en la barra del café. “Cosas de los partos, claro, los embarazos duran nueve meses. Si echamos cuentas cuando entramos en periodo de esperaExacto 9 meses”.

“¿Será o no será? ¿Cómo vendrá el niño… si viene?”. Seguro que como todos los niños al nacer, tal como se dice, vendrá con… con ganas de dar guerra, de tocar las narices al mas pintado, de deshacer entuertos…

Aparece Doris Day cantando la canción de El hombre que sabia demasiado. ¿Qué pasa aquí? Las sillas y el techo empiezan a temblar. Todo y todos empezamos a ser succionados por una especie de maquina del tiempo o de destrucción como la del sabio malo, que luego no era tan malo, de Spiderman 2. Nos evaporamos o destruimos una vez más…

Leo Di Caprio en 'Origen'

CUATRO…

Estamos en un día de septiembre de 2010. Delante de nuestros ojos, abierta en la pantalla del ordenador, tenemos la nueva propuesta de nuestra web, Encadenados. Desde que la iniciamos en el lejano noviembre de 1998,  es el quinto diseño diferente con la que nos presentamos enmarañados entre redes. Ya se sabe renovarse o morir. Seguro que habrá otros nuevos diseños en el futuro, aunque esperamos, cuando eso ocurra, que no será necesario esperar 9 meses (el anterior cambio de diciembre de 2007 nos tuvo un año en el paro) para seguir vivitos y coleando.

Menos mal (ese alivio no lo tuvimos en el anterior cambio) que a Luis se le ocurrió la genial ideal de poner en marcha un blog (el blog de encadenados) en marzo de 2010 coincidiendo con el Rashomon de Tarantino. Gracias al blog nuestras criticas, seguimiento de festivales y noticias siguieron estando diariamente en la red. Comunicándonos sin falta con nuestros lectores. Provocando incluso encuentros, pugilatos entre los que añadieron comentarios a algunas de nuestras críticas, como ocurrió con Habitación en Roma.

Seguro que esto es real, que no vamos a pasar a otro nivel. Origen llega, como nosotros, a tres niveles, sueños dentro de sueños, una irrealidad que da que pensar, aunque a lo mejor, como dice Carlos Boyero (tan discutible como todas las suyas y las nuestras), ese filme es una de las mayores gilipolleces que jamás ha contemplado.

Realmente ENCADENADOS está en la red, ha renacido como el ave fénix. Joven, novedosa, un esfuerzo de una serie de personas que quieren dar a conocer el cine, su lenguaje, su verdad y sus mentiras. Todo ello desde, claro, quienes la hacemos de forma desinteresada, robando tiempo a su tiempo. Y es que nuestra adicción fue, es y será el cine. El buen cine, el de ayer, hoy y siempre.

No hay pues un quinto nivel. El cuarto es el real. Hemos igualado los sueños proyectados por los hacedores de sueños de Origen. Esto es la realidad que nos abre a la nueva etapa. Alegría por ello. Esperanza en el futuro.

Gracias a los nos habéis seguido en el blog, a los que nos habéis esperado, a los que nos enviasteis cientos de mensajes pidiendo que volvierais, a tantos y tantos amigos y por supuesto a todos los que han hecho posible este elaborado parto. Los redactores, los colaboradores trataremos de cuidar lo mejor posible al recién nacido. Seguro que se encontrará feliz y dichoso como todos. Que está nueva etapa sea larga, crítica, constructiva, fructífera. Trataremos de hacerlo así, todos los redactores y colaboradores de ENCADENADOS.

De momento, os dejamos con toda nuestra historia, nuestros números, nuestro trabajo a lo largo de todos estos años. Con ello y con el presente. Siempre adelante. Con energía. Nuevamente gracias.

Adolfo Bellido López
Director de la revista digital de cine ENCADENADOS

'Encadenados' el sueño que renace... como el 'Origen' de Christopher Nolan