Editorial octubre 2009

  02 Noviembre 2009

Historias que nunca acaban
Escribe Adolfo Bellido López

La Mostra de ¿la recuperación?, los festivales de aquí y de allá, las críticas que no lo son, los premios, en fin, del cine europeo... Son algunas de las muchas cosas que se han dado cita en el campo cinematográfico durante el mes de octubre.

Paseémonos brevemente por unas y por otras.

Mostra de Valencia, Cinema del Mediterráneo

La Mostra de Valencia 2009

Se habla de ella extensamente en el apartado de festivales, Cinema Paradiso, de esta revista. Un análisis objetivo, al menos así se ha intentado, y, eso seguro, no contaminado por extrañas influencias.

Resulta como menos sorprendente que muchos medios y personas dados a escarbar año tras año en las profundas heridas de la Mostra, hayan sacado pecho en la actual edición, proclamado, desde el desafino, cánticos celestiales en honor del certamen. Lo han dicho y lo han dejado escrito. Lo curioso es que varias de esas personas y publicaciones, volcadas en florituras verbales, han comenzado a trabajar para la Mostra en esta edición.

En ningún caso tan serios profesionales del cine han llegado a plantarse ni tan siquiera la pregunta del millón: la razón por la que faltaron varias películas en el (frustrado) homenaje a Berlanga y en especial El verdugo. Ni siquiera ha puesto en entredicho los variados actos esperpénticos promulgados en honor de Berlanga o, lo que es peor, la edición de un libreto o la presentación de un filme sobre su obra, que causan vergüenza ajena. Eventos, o como se prefiera llamarlos, penosos.

No entramos aquí a valorar otros aspectos más que discutibles del certamen, como son la mayor parte de los ciclos propuestos o la inclusión de determinados apartados succionados de otros certámenes cinematográficos anuales en la propia Valencia.

Los silencios sobre las sombras de esta Mostra son normales en este Camelot ahogado entre tanto peloteo y compadreo. De muchas índoles y maneras. La Mostra no va a ser menos. ¿Qué va a decir tanto estómago agradecido? Tragaderas, no les faltan. Seguro.

'Edén al oeste' de Costa Gavras

¿Los escribientes de cine ven las películas?

Leyendo lo que ciertos escritores de páginas de cine emborronan sobre las películas de aquí y de allá, y que fácilmente se puede observar por sus escritos, uno no puede dejar de preguntarse si han visto realmente las películas de las que hablan o simplemente, para escribir, han leído una hoja informativa sobre las mismas.

En algunos casos quienes se permiten tal desfachatez son personajes mediáticos, dominados por su fuerte ego, auténticos dictadores de absoluciones y condenas desde su doctrinal pontificado. Lo peor, a veces, no son los que escriben sino los que permiten que se hagan tamañas tropelías, es decir, los dueños de los medios, que no solamente mantienen en nóminas altas a tales personajes, sino que para hacerse con sus servicios han pagado sus buenas cantidades con el fin de quitárselos al enemigo. Grandes mitos de este disparatado mundo de la cultura, reidores de todo y de todos, desde sus buenos sueldos o desde su, discutible, prestigio.

No me refiero a cuestión de pareceres enfrentados, de una defensa o condena de un filme desde un análisis riguroso. Simplemente lo suyo es la no existencia de razón alguna, enmarañada en la subjetividad personal o en la simple redacción de una neutra información. Quede claro, que no trato de juzgar la bondad o la maldad de las películas sobre las que escriben. Lo que pretendo decir es que sus textos, lanzados a nuestros ojos, no nos dicen absolutamente nada que pueda conducirnos a comprender la razón de sus palabras.

Pondré dos ejemplos cercanos tomados de sitios diferentes, como son un medio a  nivel nacional y otro a nivel más local. Lo de menos es quien lo escribe. Lo demás es comprobar cómo se puede escribir de cine sin decir nada sobre el filme comentado. Quiten el título, pongan otro y el resultado es el mismo. Ahí van los dos ejemplos, en los que eliminaré las referencias concretas a la película tratada:

a) ...Como casi toda obra formada por la suma de pequeñas aportaciones, ese filme resulta irregular como producto unitario, pero algunos cortos destacan por encima del resto tanto por el talento de sus autores, la solidez de su guión, la capacidad de sorprender al espectador o su elaboración, sentido de humor, en algunos momentos ácido e irónico.

No obstante, a pesar de los esfuerzos de los realizadores por evitar caer en los tópicos y lugares comunes de la comedia romántica contemporánea, el filme se decanta inevitablemente por el tono dulzón y bienintencionado que las caracteriza y convierte las calles de la ciudad, perfectos decorados naturales, en una típica postal, cuya finalidad no disimulada es seducir a los incautos turistas...

b) ...Hablemos del director, del cine político, de cineastas convencidos de que su cámara puede servir para denunciar las atrocidades que comenten los hombres. Sus puntuales denuncias del estado de las cosas casi siempre me han parecido tan honestas como planas. Excepto cuanto el perpetuo concienciado rueda en el imperialista y odioso Hollywood y éste le produce espléndidas películas...

Su película actual cuanta la odisea de un paria para llegar a París, de los explotadores y la gente solidaria que se encuentra en el camino, del desconcierto y el coraje del superviviente. No está mal. Tampoco demasiado bien. Supongo que aspira a perpetuar la bendecida etiqueta del cine político. ¿Qué es eso?¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?, se pregunta el desolado Raymond Carver

Dos ejemplos de críticas de ahora mismito referidas a dos películas recientes. Sobra cualquier comentario. Se comentan por sí mismas.

Tres días con la familia

¿A qué llamamos un festival de cine?

¿Cuáles son las etiquetas que avalan un festival de cine, refiriéndonos a los muchos que hay en España, por no irnos más lejos? La mayoría de ellos se denominan pomposamente así cuando en realidad no consisten más que la proyección de unas películas no estrenadas en la ciudad festivalera, donde a lo mejor hasta incluso hace tiempo se cerró la sala comercial de proyección que allí quedaba.

El mundo de los certámenes de cine, de al menos quinta categoría regional, está conformado por cortos y documentales, en algunos casos de producciones exclusivamente autonómicas. Pueden ser también certámenes (apostillado para mayor luminaria como internacional) donde se muestran documentales que pasan por allá y por acá y no terminan por encontrar acomodo en ninguna sala comercial o, incluso, podemos encontrarnos con festivalitos de tal o cual temática, cuyo sentido encierra lo ya dicho: dar a conocer en el lugar lo que ya se conoce en casi toda España, ya que en ese sitio, por unas u otras circunstancias, no se han estrenado las películas.

Hace unos días entré en la web de un llamado festival especializado en operas primas del cine español. La programación del certamen era la siguiente: Yo, también; La vergüenza; Pegafantas; Hoy no se fía, mañana si; The frost; Agallas y Tres días con la familia. El festival, se indicaba, sería clausurado con Gordos. La verdad, no se entiende por qué a este tipo de proyecciones (y es un ejemplo entre muchos) se le denomina festival....

No hace mucho hablaba con un compañero, que trabajó conmigo en los heroicos tiempos de los cineclubs, allá por la década de los años sesenta del siglo pasado. Comentamos esta manía de engordar unos simples pases de películas, proyectadas ya en gran parte de España, con la insistencia en incluir la palabra festival. Recordamos que en nuestro cineclub, el Universitario de Salamanca, llegamos a organizar durante varios años unas semanas de cine (incluso más de una en cada curso), en las que incluíamos aquellas películas excelentes pero malditas para la distribución comercial, lo que imposibilitaría en gran medida el estreno de esos filmes en la ciudad. El proyectarlas agrupadas en una semana (denominada de cine) era una forma de rescatarlas del olvido. Habíamos, según los dictados actuales, puesto en marcha unos festivales de cine. Y nosotros sin saberlo. Qué cosas.

Está claro que la vanidad, de algunas personas o de algunos organismos, es grande. Sólo se sienten realizados si grandes carteles luminosos anuncian sus pequeñas propuestas. Seres, y organismos, imperfectos, diminutos como todos, necesitados de sentirse embriagados por el deseo de convertirse durante unas horas en dioses.

Jean Pierre y Luc Dardenne ganaron en 2008 el Premio Lux por 'El silencio de Lorna'

Final

¿Sabían que el Parlamento Europeo concede anualmente el premio Lux como forma de reivindicar el cine europeo? Pues sí, y este año en noviembre, el día 25, se concederá el galardón por tercera vez.

Dieciocho profesionales del cine de diversos países de Europa  (desde exhibidores hasta críticos pasado incluso por programadores de festivales) escogerán diez títulos entre el centenar de películas que ellos mismos propondrán. En una segunda votación dejarán tres títulos que serán los que optaran a los premios Lux. Se admiten apuestas. Que gane el mejor.

¿Para quién será este año el Premio Lux del Parlamento Europeo?