Editorial septiembre 2009

  01 Octubre 2009

Historias e historietas
Escribe Adolfo Bellido López

Varias noticias marcan el final de un septiembre lluvioso, como si las aguas quisieran diluir, entre otras cosas, la polémica sobre las subvenciones del, y al, cine español. Veamos unas cosas y otras.

Roman Polanski

Polanski, el perseguido

Los titulares de prensa anunciando la captura del director Roman Polanski, cuando acudía a recoger un premio a su obra en el Festival de Zurich, llevaban a recordar la trágica historia de este polaco errante ante un destino adverso, que le persigue desde su nacimiento.

Una juventud, la suya, rota por su cautiverio en uno de los campos de exterminio nazi, le llevó posteriormente a realizar un cine repleto de personajes complejos, retorcidos, perseguidos por, probablemente, los mismos fantasmas que adormecían sus pesadillas.

La aparente posición privilegiada obtenida por sus películas en Hollywood, sería rota por el asesinato de su mujer (él se libró por casualidad) a manos de una banda de alucinados salvajes. Después de un nuevo calvario por Europa, realizó otro de sus grandes filmes, también dolorido y oscuro, Chinatown (1974), diversos juegos sobre amores imposibles.

Pocos años más tarde, en el lejano 1977, una negra noche de droga y sexo, como colofón de una sesión fotográfica, concluyó con la violación de una niña de trece años, que al parecer no era tan inexperta como aparentaba, quizás una avezada Lolita.

La huida del realizador de América para escapar de una justicia no demasiada justa le llevó nuevamente a Europa. El ego del juez americano sediento de fama, esperó agazapado su hora de gloria, para proceder a imponer la orden, muchos años después, de captura del fugado. Para entonces se había retirado  la demanda de los acusadores de aquella extraña historia (bajo una reconciliación, al parecer millonaria). Algo que al juez parece no interesarle.

Curiosamente, la detención de Polanski se produjo al mismo tiempo que moría en la cárcel una de las implicadas en el asesinato de su mujer. Políticos y artistas han clamado por libertad de un hombre cuyas películas son deudoras de su propia redención. Historia, la suya, oscura y trágica contada en el excelente documental, Roman Polanski, se busca de Marina Zenovich, estrenado este año de tapadillo en algunas (muy pocas) ciudades españoles.

Fernando Trueba

Trueba una vez más

Parece que a los académicos del cine español les puede la querencia por los ganadores de Oscar anteriores para escoger la nueva película que aporta España a la selección del Oscar a la mejor película extranjera. Ha ocurrido con muchas de las inenarrables películas con las que Garci nos viene martilleando año tras año. También con las de Almodóvar, aunque menos, ya que como se sabe los académicos, sin saber muy bien la razón, no son demasiado partidarios del manchego.

Ahora la historia se repite al seleccionar para los Oscar el último atropello llevado a cabo por el mayor de los Trueba (hoy por hoy son más interesantes y lúcidas las películas de su hermano) con su mediocre El baile de la victoria. Un filme que prosigue la serie de los poco memorables filmes de ficción realizados por Fernando Trueba, que son prácticamente todos los realizados después de que Belle Epoque (1992) ganara el Oscar a la mejor película extranjera.

Sobre este último filme, Daniela ha escrito su opinión en la crónica que sobre el festival de San Sebastián se encuentra en nuestro Encadenados (1). No es sólo nuestra redactora quien así lo ha escrito. Las críticas en conjunto han sido muy negativas, algunas incluso hasta hirientes. Fernando Trueba sigue sin dar en la diana. Belle epoque no era nada del otro mundo, pero sin duda es mejor que esos desaguisados que son La niña de tus ojos, Two much o El embrujo de Shangai.

La verdad es que poco bueno había para poder escoger entre la producción de este año, al menos entre el tríptico elegido, que es pura ciencia ficción fílmica. Acompañaban al filme de Fernando Trueba, Mapa de los sonidos de Tokio de Isabel Coixet y Gordos de Sánchez Arévalo. ¿Cuál de las tres películas es la menos mala?

Me figuro que Amenábar y su Ágora (¿acaso no participaba en el juego de las votaciones iniciales?) se habrá quedado sorprendido. Pero aún más dolorido estará el director de Mar adentro, ya que después de comprobar la fría acogida de su filme en el Festival de Cannes (aunque fuera de concurso) ha tenido que sufrir la supresión en el montaje definitivo, con vistas al estreno comercial, de más de veinte minutos con respecto a la copia que allí se proyectó.

Eduardo Campoy

La rebelión de los cineastas españoles

La gran serpiente del verano con colofón (de momento) en el Festival de San Sebastián ha sido el cruce de cartas envenenadas entre el Ministerio de Cultura y las reivindicaciones (o sea petición de otro tipo de ayudas) de ciertos profesionales del cine español.

La cuestión es que esta historia rocambolesca, con aportes y desmarques significativos, comienza con el borrador de la Orden Ministerial para el desarrollo del cine español, donde se proponen subvenciones para aquellas películas en las que el productor invierta un mínimo de dos millones de euros y tienen un mínimo de espectadores de setenta mil. Los redactores del escrito en el que piden explicaciones al Ministerio terminan muy beatíficamente recordando una cita Bíblica: "A quien más tiene, más se le dará y tendrá en abundancia, y al que tiene poco, aun aquello que tiene le será quitado" (Mateo, 13-12).

El escrito, se proclamaba, había sido firmado entre otros por Carlos Saura, Cesc Gay, Javier Rebollo, Isabel Coixet, Javier Fesser, Montxo Armendáriz, Fernando Trueba, Sergio Cabrera, Felipe Vega, Vicente Aranda, Iciar Bollaín, Miguel Albadalejo, Miguel Marías, Felipe Vega...

Nada más publicarse la carta, se escuchan ecos de "yo no". Entre los impuestos a la firma del escrito, sin enterarse, que piden ser excluidos, se encuentran Carlos Saura, Cesc Gay, Javier Maqua, Isabel Coixet, Javier Fesser, Montxo Armendáriz, Pere Portabella, Fernando Trueba, Sergio Cabrera, Vicente Aranda...

Felipe Vega

La historia continúa. Eduardo Campoy interviene en la polémica. Campoy había asumido interinamente el cargo de director de la Academia de cine al pasar Ángeles Gónzalez Sinde a ocupar el cargo de Ministra de Cultura. Curiosamente, hace años Campoy, siendo Presidente de la Asociación de Productores españoles, había impulsado un movimiento reivindicativo semejante. Ahora se encuentra en la otra trinchera. Y ataca a los críticos. En su escrito indica que en lo leído cree ver la mano del clan de Fernando Lara (el dimitido Director General de Cinematografía). No ve nada bien lo que dicen los díscolos, al tiempo que deja entrever que algunos miembros de la Academia de Cine pueden estar manejando la historia. Las palabras de Campoy son fulminantemente contestadas por Patricia Ferreira (compañera de Fernando Lara) al sentirse, al menos indirectamente, señalada.

Tal opereta, de momento, ha desembocado en el round mantenido en el reciente Festival de San Sebastián entre Guardans (Director actual de Cinematografía y que, por tanto, sustituyó a Fernando Lara) y algunos de los firmantes de la carta. En esa reunión, según se cuenta en un blog del diario El País, Guardans pidió a los asistentes que se identificasen. Fue Felipe de Vega el primero en hablar: "Soy Felipe Vega". Le faltó añadir "y hago cine", como contestase John Ford en una histórica reunión de los tiempos del maccarthismo. Por eso Guardans pregunto: "¿A qué te dedicas?". Al parecer la sorpresa (o la risa) fue generalizada.

Pocos días después, Guardans y la Ministra de Cultura volvían a caldear el ambiente cinematográfico al afirmar que el Ministerio pensaba subvencionar más (se supone que por cuestiones de discriminación) a las cineastas.

Lars von Trier

Productores daneses

Como por aquí nadie parece ponerse de acuerdo a la hora de producir películas, otros cineastas extranjeros intentan pescar en ríos revueltos. El más listo, de momento, es Lars von Trier quien, sin estar presente, dio a conocer la productora Zentropa International Spain. Una empresa que estará al mando de un productor español, David Matamoros, quien junto a Lars von Trier posee un 25% de Zentropa.

La idea es convertirla en una de las más grandes productoras europeas. Los daneses ni creen, ni confían en las subvenciones. Nada de pedir dinero al Estado. A David Matamoros no le importaría aliarse con otras productoras. Se ha comentado que en la reunión explicativa de la productora se pusieron sobre la mesa ideas muy curiosas, como que Von Trier rodaría un filme sobre los sanfermines.

La productora danesa en España intentará, probablemente, trasladar aquí el movimiento Dogma. Algo innecesario, porque ya hay algunos realizadores españoles empeñados en realizar películas al estilo de Trier. ¡Qué cosas!


(1) Crónica del Festival de San Sebastián.

El baile de la victoria