Editorial agosto 2009

  01 Septiembre 2009

De la Mostra de Venecia al festival de San Sebastián 
Escribe Adolfo Bellido López

¿Qué podemos comentar en esta vuelta al cole de 2009, mientras colean los últimos segundos del mes de agosto y se abren las puertas de un mes que ya no puede enunciarse cómo cuando... porque ya está aquí?

Un mes que, desde el punto de vista fílmico, se abre irónicamente con el sorprendente, y poco serio, homenaje que el festival veneciano va a ofrecer a un actor y director, al menos eso dicen algunos que es. Un certamen que se abrirá con el último filme de Tornatore, en busca de su prestigio tan perdido como el de la mayor parte del cine italiano y donde entre otros filmes se podrán ver en la sección oficial (con un jurado en el que están Ang Lee y Joe Dante), lo último que han hecho realizadores como Rivette, Denis, Akin, Chereau, Soderbergh, Solondz, Moore, Herzog (nada menos que una especie de remake de Teniente corrupto de Ferrara)...

Sylvester Stallone, siempre con la sensibilidad a flor de piel

Lo más curioso de Venecia 2009, señalado en el párrafo anterior como sorprendente, viene marcado por algo tan discutible, epatante, compulsivo y poco comprensible (ni siquiera admisible como provocación) como es el premio que se va a entregar a Sylvester Stallone en la clausura de la Mostra. El festival lanzó el siguiente comunicado para dar constancia de tal galardón: "La Mostra de Venecia pretende reconocer la dimensión de cineasta de Sylvester Stallone, autor de un cine visiblemente muy original y lleno de ternura, aunque a veces en sus filmes corra sangre, tal como se manifiesta a través de míticas series de películas como Rocky y Rambo, filmes siempre en extraordinaria sincronía con el presente que reflejan. Stallone, sin duda, ha sabido explorado las zonas más claras y las más oscuras del llamado sueño americano".

Parece un chiste pero es real. Con ocasión de la entrega de ese premio, se proyectarán en primicia algunas de las secuencias que corresponden al último filme interpretado y dirigido por Stallone, The Expendables y que cuenta como co-inteprete con Mickey Rourke. Una historia, como es de suponer, en la línea de su tierno cine, y en la que se habla de heroísmo y del precio que la gente paga por salvar a los demás. Como asegura el propio Stallone una gran mezcla de acción y comedia. El premio que va a recibir, fue otorgado en anteriores ocasiones a Takeshi Kitano, Agnès Varda o Abbas Kiarostami.

La Mostra de Venecia también va a otorgar un León Honorífico. Será para Pixar-Lasseter. Como este año Venecia va a conceder un premio especial a la mejor película realizada en 3D suponemos que también se premiará a Pixar, bien por la tercera parte de Toy Story, que se presentará formando parte del homenaje, o por el último trabajo estrenado de Pixar, Up.

John Lasseter

Las (¿destacables?) películas del verano

Up ha sido el gran éxito del verano en casi todos los lugares/países donde se ha proyectado. Como siempre Pixar, fiel a su cita veraniega, ha arrasado. Los índices de taquilla así lo indican. Lleva liderando durante varias semanas el primer lugar en recaudación.

Con todo, Up carece de la calidad de Wall·E. Tiene a su favor un magnifico comienzo, una muy sabia utilización de la elipsis y hasta una revolucionaria experimentación del cine 3D primando el sentido espacio sobre los impactantes efectos. Por el contrario, Up posee, en gran parte de su metraje, una sensiblería a tono con el peor Disney (los perros habladores, el niño insoportable, la elementalidad entre buenos y malos...). Lo peor, sin embargo, es que a partir de un determinado momento la historia se para irremisiblemente. Eso sí, a lo largo del metraje, quedan diseminados algunos buenos momentos como la despedida final a la casa.

Enemigos públicos

Up era la gran apuesta del verano y ha conseguido lo que se proponía. Otro título del verano, del que también se esperaba mucho, era Enemigos públicos de Michael Mann. Un filme cuya calidad es más que discutible. Mann no ha logrado aún superar El dilema.

Su último filme es una crónica sin más (bastante fallida) de unos hechos dados tal como si los leyésemos en un periódico. Falta profundizar, entender a los personajes que aquí están convertidos en auténticos monigotes recitadores de diálogos. Demasiado apegada a los modelos televisivos tan queridos de Michael Mann, esquemática e incompresible por momentos, con derivaciones (la historia de amor) que parecen haber salido de otra película. Lo más válido es toda la parte final, el sentido propio de un (falso) western, como lo atestigua el enfrentamiento entre los personajes, la importancia del armamento y alguna escena concreta tal cual es la llegada de los pistoleros a la estación... Demasiado poco, en definitiva para tanta pólvora consumida...

Lars Von TrierPor su parte, Anticristo una falsa provocación de Lars von Trier, no optaba más que a imponerse entre los convencidos del gran valor del director danés, pero al tiempo el título repelerá a sus detractores en particular y a los espectadores en general. Emociones más fuertes que el filme provoca sin duda cualquier título gore, mientras que como película de tesis es demasiado pretenciosa y en la que prima una forzada simbología, donde elementos bíblicos, sexualidad, animales y naturaleza se entremezclan de forma inconexa.

Quedan algunas ideas, buenos momentos en una historia que intenta profundizar en la locura (el camino que lleva a ella), pero que malamente pretende adaptar tal sentido a una realización egocéntrica antes que funcional.

No está funcionando nada mal en taquilla Resacón en Las Vegas, un titulo bastante mejor de lo que su título prometía. Sin duda más interesante, dentro de sus limitaciones, que las comedias sobrevaloradas por ciertos críticos de Stiller o de Apatow, al que algunos divinizan hasta colocarle en el olimpo de la comedia americana de todos los tiempos, y quien por cierto (para terror de algunos, entre los que me cuento) saca ahora sus garras para que degustemos su ultimísima comedia, Hazme reír, de casi (de desmayo, vamos) dos horas y media de duración. Demasiado para el cuerpo. Aconsejamos leer el muy interesante artículo que este agosto escribió Miguel Marias en el diario El País, en el suplemento Babelia (1) referido, sobre todo, a la comedia.

Mapa de los sonidos de TokioPor su parte, Isabel Coixet cierra este mes de agosto cinematográfico con una película torpe, pretenciosa y aún más grandilocuente que lo expresado en sus últimos títulos. Queda, dentro de la hermosura de su título, Mapa de los sonidos de Tokio, su sentido plástico (ridículo por momentos), exultante expresión de una no conseguida sensualidad. Diálogos torpes y risibles, historia absurda, personajes enfrentados sin química alguna y con la presencia de un fatal Sergi López, que parece (algo que se comprende) no haber entendido nada sobre su personaje.

No olvidar su banda sonora, valorada quizás por la profesión (tan fuera de lugar como todo el filme) del increíble personaje narrador que afirma tomar sonidos ambientales (¿acaso como el John Travolta de Impacto de De Pama?).

Al final de estos sonidos rotos, como es preciso, Sergio López vuelve a Barcelona, ciudad que vampiriza los últimos minutos del filme como forma de recibir la correspondiente subvención de la Generalitat de Catalunya. Coixet, en su incesante gira por ciudades y países, película a película, ha logrado su peor filme hasta el momento, aunque a lo mejor alguien intente, en una imposible misión salvadora, auparlo a los primeros lugares del escaso cine español de calidad realizado en 2009.

Incluso, que nadie lo olvide, estuvo participando de la sección oficial del Festival de Cannes junto a Los abrazos rotos de Almodóvar. Allí, aunque fuera de concurso, también hubo otro filme español que descaradamente intentaba jugar, como el de Coixet, el falso sentido de la internacionalidad. Nada menos que el grandilocuente Ágora de Amenábar.

Rec 2

Rumbo al festival de San Sebastián

Si en Cannes hubo tres películas españolas, dos en la sección oficial, en Venecia no hay ninguna dentro de la gran rifa de la oficialidad, aunque cuatro se paseen por otras secciones. Y es que cada país trata de defender y primar lo suyo. En Cannes hubo abundancia de cine francés, en Venecia (aparte de inaugurarse con un filme italiano) habrá nada menos que cuatro títulos italianos en la sección oficial, cuatro más fuera de concurso, dos en la sección Horizontes, más otros que se agrupan en magnas secciones abiertas al apartado Panorama Italiano.  

Los cuatro títulos españoles presentes en Venecia son Rec 2, dirigida como la primera parte por Jaume Balagueró y Paco Plaza, Mudanza de Pere Portabella, ambas fuera de concurso; mientras que Gordos de Daniel Sánchez Arévalo y Celda 211 de Daniel Monzón estarán presentes en la sección denominada Jornadas de los autores: Días venecianos. Pere Portabella, uno de los directores a los que Venecia siempre ha mimado, no solamente presentará su último filme, sino que también formará parte del jurado de la sección Horizontes.

Por si alguien, de los muchos malpensados que existen por esos numerosos certámenes de aquí y de allá, duda del buen momento vivido por el actual cine español, le bastará comprobar la gran participación festiva (¿de buen cine español?) que tendrá lugar en San Sebastián.

Nada menos que a concurso se presentan tres producciones españolas. Los condenados, de Isaki Lacuesta, La mujer sin piano, de Javier Rebollo, y Yo, también, de Álvaro Pastor y Antonio Naharro. Pueden considerarse cuatro si añadimos la coproducción hispano-argentina El secreto de tus ojos, de Juan José Campanella.

También, a su vez, se proyectarán en la sección Zabaltegi-Nuevos Directores, Máscares de Elizabet Cabeza y Esteve Rimbau, Ori de Miguel Ángel Jimenez Colmenar y Zorion Perfektu de Jabi Elortegi. Y, como colofón, fuera de concurso, Fernando Trueba presentará su último filme, El baile de la victoria.

Para el mayor de los Trueba suenan ya a muy lejanos aquellas provocaciones suyas consistentes en tirar cubos de agua a aquellos críticos a los que no les gustaba la película que acababa de pasar en ese festival. Algo que (creo recordar) ocurrió en 1982, ante la proyección de Mientras el cuerpo aguante. El impacto alcanzó al que luego sería el director del festival, Diego Galán. Eran, sin duda, otros tiempos y otras edades. Ahora hay otros provocadores utilizando diferentes sistema. El cambio, o la repetición, de los tiempos.


1) "...Ahora pasan por comedias obras que carecen enteramente de varios de los elementos característicos del género: la elegancia, la ausencia de subrayados, la sutileza, la complicidad de buena ley con el espectador, y por supuesto la alegría, aunque fuera una alegría melancólica a veces. Pasan hoy por comedias memeces rudimentarias como Sexo en Nueva York o Guerra de novias, por mencionar dos que me he tragado hace poco, cosas amorfas y ñoñas, sin guión y sin encanto. También pasan por tales las películas que protagonizan una serie de "cómicos" detestables y sin atisbo de gracia que no comprendo cómo tienen éxito: Ben Stiller, Adam Sandler, Will Ferrell, Rob Schneider, los ya veteranos y sosísimos Steve Martin y Jim Carrey, y el más reciente y abominable, un tal Seth Rogen que al parecer hace reír a los jóvenes "modernos" (?).... (Babelia 925. suplemento cultural de El País. Miguel Marías, El arte de la comedia. 15 de agosto de 2009).

Guerra de novias... ¿comedia?