Editorial julio 2009

  31 Julio 2009

A pleno sol
Escribe Adolfo Bellido López

Ángeles González Sinde, flamante Ministra de CulturaPoca actividad cinematográfica en este mes julio de un caluroso y, como siempre, corto verano. Ha habido a lo largo del mes, noticias curiosas, algunas cercanas a eso que se denomina serpientes veraniegas, otras abriéndose camino a duras penas para cuando llegue septiembre.

Abrazos y polémicas a go-go. Que si trajes, anchoas o bolsos de lujo vienen o van como regalos o moneda de cambio para los políticos, concedidos por lo buenos que son y lo bien que nos tratan. Sobre todo algunos desde su postura chulesca o de ese evitar mojarse por si son salpicados por el oleaje.

Entre las prebendas reconocidas, habrá que citar la recibida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de manos de la Academia de Cine. Una forma de fumar la pipa de la paz entre ambas instituciones. La emocionada noticia del premio entregado pudo (y puede si se buscan las noticias antiguas) leerse en nuestro blog (1). Lo sorprendente del enfrentamiento (sin haber llegado al mortal duelo del O. K. Corral) entre el ministerio de fuera y los asociados del cine de dentro, es que se produjese entre unos y otros no tan distantes pero que ahora se encuentran en el mismo barco. Y es que nadie puede olvidar que la anterior directora de la Academia de Cine (durante el conflicto) es la actual Ministra de Cultura. Uno, ingenuo que es, piensa que algo habrá tenido que ver la guionista de las mentiras y gordas a la hora de afogonar la pólvora.

Las relaciones entre la Academia de Cine y el Ministerio o la SGAE no siempre han sido boyantes

Festivales en espera

En julio y en agosto no desaparecen totalmente los festivales de cine, pero su atropellada circulación de meses anteriores ha dado un respiro hasta septiembre, momento en el que se incrementará el movimiento hasta llegar casi al culmen festivalero durante los meses de octubre y noviembre.

En el mes julio, por ejemplo, en la región de Camelot han tenido lugar dos festivales de cine. Uno más aparatoso que real, otro humilde pero con cierta vida. Fueron los certámenes de L'Alfàs del Pi y de Elche. Ambos se encuentran enroscados en el muy explotado campo del corto, aunque el primero de ellos intenta (todos los años) hinchar el pecho, al menos, en su acto inaugural al que son invitados (sesión de playa, cuchipanda y otros aditamentos) mucha gente del cine español y muy especialmente los actores y las actrices en edad de merecer o de empujar para seguir saliendo en la foto.

El director del festival playero, Jose Luis Iborra, juega con ventaja y es que es realizador, en activo, hecho que hace posible que pueda compadrear con los profesionales de nuestro excelso cine.

¿Cuántos preestrenos exclusivos va a tener 'Anticristo' antes de llegar a los cines?

Junto a los cortos, y con la ayuda de las distribuidoras, se procede, en tal festival, a realizar preestrenos o pases de películas cuyo estreno está más o menos reciente y que son de fuerte impacto. Su proyección es la única forma de que esos títulos lleguen a tal población. Algo parecido es lo que hacen otros festivales, caso de Huesca, por ejemplo.

Si tales prebendas, en forma de gustosas o incomodas películas, son lícitas, no lo es tanto, en este u otro certamen, el que unos y otros traten de ponerse medallas por ser (siempre) los primeros en dar conocer tan suculento o indigesto manjar. Así, por ejemplo, el festival de L'Alfàs del Pi, un mes antes de su inicio (o sea en junio) anunció a toque de corneta que en su certamen tendría lugar el estreno en España de Anticristo la última boutade del embaucador Lars von Trier. Un hecho fácilmente desmentido, ya que mientras tal desliz era proclamado la película se proyectaba en el festival de cine de Huesca tal como dimos cuenta en nuestra revista en uno de los artículos sobre el certamen.

El Festival de Elche, por su parte, acepta sin rubor su característica de certamen modesto. Sin demasiado coste, con escaso boato, ha conseguido convertirse en un festival de cine de cierto pedigrí para los cortometrajistas, siendo desde este año uno de los elegidos para que las películas ahí premiadas sean consideradas con posibilidad para la nominación de los Goya del próximo año.

Fuera de la Comunidad Valenciana se ha desarrollado en este mes un festival singular, el Internacional de música de cine Ciudad de Úbeda, sobre el que hemos dado cuenta en nuestra sección dedicada a los festivales, o sea Cinema paradiso, con nueve amplios artículos.

Los festivales más importantes comienzan a dar a conocer carteles, mientras Elche y l'Alfàs del Pi continúan su trayectoria veraniega

Festivales madrugadores

Entre los festivales que ya han hecho sonar sus cornetas para dejar claro que los próximos meses estarán con nosotros, sobresalen los de San Sebastián, Sevilla y la Mostra de Valencia. 

Los tres han presentado ya sus carteles. Este año, en general, se ha ofrecido su confección a gente conocida y no han sido sacados a concurso. Es el caso del de Sevilla, debido a Carlos Saura, o el de Valencia ejecutado por Montesinos.

Más que en carteles, San Sebastián viene insistiendo en su programación con ciclos y con el clarinazo de una inauguración por todo lo alto con la presencia (al fin y al cabo un preestreno) del último filme de Tarantino, Malditos bastardos. Pero San Sebastián, adelantándose a otros certámenes, ha logrado también apropiarse, entre otros títulos, de la última película de Woody Allen que, atrapado por los cánticos que hablan de cambio en Estados Unidos, ha vuelto a su país (y ciudad dorada) para seguir siendo fiel a su película anual.

La Mostra de Valencia, con gente nueva (el nuevo director fue durante muchos años el responsable de llevar el festival de cine de Málaga a buen puerto) intenta inundar de luz y colorido un certamen demasiado errático y apagado. Se apuesta por mucha cara bonita, mucha alfombra roja, mucho encanto y menos gratuidad de entradas. Pues qué bien.

Su director parecer tenerlo claro: "Un festival sin alfombra roja y sus actores a lo máximo que puede aspirar es a ser un cineclub". Una afirmación quizá sacada de contexto, y a todas luces absurda y exagerada, porque desde luego otros certámenes de calidad sobrada celebrados en España demuestran la inexactitud de esas palabras. Así podemos citar sólo dos entre bastantes más, la Seminci vallisoletana (certamen, por cierto, donde se barajó el nombre del cesado director de Málaga para dirigirlo antes que cayese en manos de Angulo) o el festival de Gijón...

Berlanga volverá a tener su ciclo en la Mostra de Valencia... todo un clásico

De todas maneras, la Mostra deja claro que este año será de transición y que repescará varias películas del pasado festival de Cannes y otras del de Venecia. Eso sí, habrá ciclos repetidos de otros años (¡qué manía!), como el dedicado a Berlanga o a la comedia italiana. 

A pesar que el director de la Mostra ha dejado claro que no le gustan las fechas en que se celebra el certamen (mes de octubre) y que quiere se celebre en la primavera, acercándose peligrosamente a Cinema Jove, ambos festivales desarrollados en la capital de Camelot, han fumado también estos días la pipa de la paz con la presencia de sus dos directores en el acto en el que se mostraba el cartel que señala el pistoletazo de salida del otoñal certamen valenciano.

Lo que nunca se ha llegado a celebrar en este predecible Camelot, como en su día adelantamos, es aquel extraño festival que unos productores valencianos intentaron lanzar este verano adscribiéndolo, por si fuera poco, en su entrada triunfal, nada menos que a  la categoría A. Esa champions league en la que sólo pueden jugar los privilegiados. Los que intentaban subir a tal posición, sin habérselo ganado, eran iluminados, ilusos o ingenuos. Quizá, en el fondo, demasiado espabilados. Naturalmente no es lo mismo lo que se quiere que aquello que realmente es posible hacer. 

Centauros del desierto

Las cornetas fordianas tocan a marcha

Y en este meses de verano, Rashomon, el estudio que nuestra revista dedica a una película, un director o un tema, se ha abierto al cine del oeste de uno de los más grandes realizadores que ha dado el cine: John Ford. De él han aprendido directores que van desde Orson Welles a Ingmar Bergman. Su cine es un ejemplo de buen hacer. Sus imágenes ofrecen una visión compleja al presentar la aparente sencillez de las relaciones humanas.

Un filme tan grande, repleto de sugerencias, abierto a un debate continuo y siempre nuevo como es Centauros del desierto bastaría por sí sólo para dar cuenta de la valía del realizador. Una película que ha sido homenajeada por muchos realizadotes, tales como Scorsese, Spielberg, Schraeder, Cimino, Lucas, Leone..., alabada por diversos críticos y fulminada, también, por alguno de esos que se quieren dar notoriedad. Una cinta que hoy, a más de cincuenta años de su realización, sigue siendo tan nueva y novedosa o quizás más que  el primer día.

Con nuestro número (bimensual) dedicado en esta ocasión a los sheriffs, integrantes de la caballería, tahúres, navajos y cheyennes, fuera de la ley, colonos, prostitutas, jugadores, cuáqueros y mormones, diligencias, caballos, reservas indias, violencia y ley, realidad y leyenda, espacios abiertos a las rocas catedralicias de Monument Valley o de las regiones de Utah y Colorado... recordamos a un cine (denominado clásico por su valor de siempre) y a un hombre que es sinónimo de cine.

Un enorme realizador atacado de simplista, machista, militarista, racista, entre otros inadmisibles epítetos. Sus títulos, de forma implícita, niegan tales adscripciones. Cuando lo creyó necesario, pasó a explicitarlas con obras tales como Las uvas de la ira, Sargento negro, El gran combate (¿por qué se alteró para su explotación en España su bellísimo título original, El otoño de los cheyennes?), Siete mujeres...

Una forma, la de escribir sobre Ford (realizó más de cuarenta películas del oeste), que también sirve para acercarnos a uno de los grandes géneros del cine, el western. Un género denostado por jóvenes (y no tan jóvenes), incluso por gente cercana al mundo de cine, que no ven en este tipo de filmes, desde una ceguera total, más que las mismas películas repetidas. Falsa afirmación, en cuanto el cine del oeste es el más abierto a personajes y temáticas.

Hoy, el western puro no abunda, pero sigue presente en muchos títulos, algunos de los cuales incluso al nombrarlos pueden sorprendernos. Al western deben tanto, por citar tan sólo unos títulos, La guerra de las galaxias como Una historia verdadera, Taxi Driver como No es país para viejos.

Es bueno poder incorporar continuamente artículos a la web, incluso a los antiguos Rashomon, por eso nuestra revista está viva. La vida en portada de cada uno de los Rashomon no se circunscribe a este periodo de tiempo (dos meses), ya que nuevos artículos pueden seguir incluyéndose en tal sección. No están cerrados pues ni el análisis de la obra de Almodóvar, ni la de Bertolucci, ni la del mal en el cine... A ellos o a cualquiera de los analizados pueden añadirse nuevos trabajos, que, eso sí, además de incorporarse a esa sección, serán anunciados convenientemente al ser publicados, en el apartado Todo lo demás, como una llamada de atención para el internauta.

'Gloriosos bastardos' de Tarantino

Pobre cine veraniego

Mientras los jinetes de Ford cabalgan o sus hombres del oeste esperan poder enfrentarse en un duelo a muerte, las carteleras de estreno de los cines de las grandes ciudades (2) parecen haber cerrado por el verano. Algunas migajas se desprenden por las pantallas, más comerciales que logradas, esperando algunos fuertes estrenos, como el último filme de animación de Pixar, Up, la vuelta de Michael Mann a su terreno con el dinámico policiaco Enemigos públicos o el pedante y rebuscado Anticristo de Trier.

'Enemigo público' de Michael MannTítulos que nos llevarán a un septiembre probablemente más luminoso (3) que iniciarán las alocadas turbas de los bastardos tarantianos, sirviendo de escolta a nuestro siguiente Rashomon dedicado a su director.

Que el verano sea feliz y largo, largo en su lógica levedad y que sirva de disfrute para la celebración de la vida, la luz y el amor. En la realidad y en el cine. Aunque, como siempre, y eso Ford lo sabía muy bien, al final el ensueño y la irrealidad de lo querido termine por oscurecer la realidad de aquello que hemos vivido, que ha ocurrido. La maravillosa irrealidad de lo real que representa el cine tan bien.


(1) El blog al que se puede acceder desde la web (también desde la entrada correspondiente en cualquier buscador al blog de Encadenados) introduce noticias y comentarios que la revista, de acuerdo a su estructura, no trata. Por ejemplo, nuestra web recoge el desarrollo de los festivales de cine, pero no su rodaje (cárteles, ciclos o títulos que comienzan a configurarlo) que sin embardo sí son tratados en el blog, junto a otro tipo de noticias de actualidad o comentarios sobre películas o temas relacionados con el mundo cinematográfico.

(2) En Valencia aún sigue sin estrenarse Paranoia park de Gus Van Sant, uno de los escasos títulos de gran interés estrenados en lo que llevamos de verano. Aunque la crítica ya podéis leerla en nuestra sección Sin perdón.

(3) Mientras las salas de cine languidecen de buenos estrenos, las distribuidoras de DVD inundan el mercado con títulos interesantes, tanto de directores desconocidos como clásicos. Entre los primeros está el caso, entre otros, del director húngaro Bela Tarr, entre los segundos obras de Max Ophüls (El placer, Madame D...), Renoir (Elena y los hombres, La regla del juego...), Losey (El mensajero...) o títulos tales como No estamos casados de Goulding, El cartero siempre llama dos veces (Garnett), ¡Que el cielo la juzgue! (Stahl), El príncipe valiente (Hathaway), Fuego en la nieve (Wellman), Más fuerte que la ley (Douglas Sirk), Hombre de Arán (Flaherty), La terra trema (Visconti)...

'Paranoia park' continúa sin estrenarse comercialmente en Valencia