Editorial junio 2009

  29 Junio 2009

Dichos y hechos
Escribe Adolfo Bellido López

Tres monosAl término del mes de junio se amontan noticias de todo tipo, al tiempo que ciertas vivencias nos llevan a reflexionar sobre lo visto, escuchado y vivido.

Si la última, y discutible, película del turco Ceylan presenta desde su título Tres monos una determinada actitud muy acorde a la que toman como centro de su existencia muchas personas para evitar problemas, nosotros elegimos la contraria.

Lo de cerrar nuestros ojos, nuestras bocas y nuestros oídos no es acorde con nuestra forma de estar en el mundo. Vemos, escuchamos y, en virtud de ello, hablamos, comentamos, reflexionamos sobre el mundo que nos rodea. No solamente del cine, y desde el cine, sino desde la vida en general, con toda la implicación que ello conlleva. Las películas no son una especie de séptimo cielo ante cuya visión los adictos se asientan en mundos etéreos o en viajes astrales en busca de cierto nirvana. No, el cine, como la literatura, como el arte en general, forman parte de la vida. No es la vida pero sí a su través se refleja y se documenta. Es la creación de otra forma de existencia basada en sí misma.

En este final del mes de junio, de todas maneras, este editorial, se pone a tono con el nuevo (y a veces ínfimo) cambio de look que diversos diarios han querido dar a sus ediciones. No se sabe la razón, probablemente estén equivocando los términos y piensen que los días de la prensa en papel están contados y que hay que optar por repetir un periódico digital.

Nuevo aspecto de 'El país': ¿qué fue de la claridad y el rigor expositivo?

Entendámonos: hay quien cree que una información digital (¿por qué?) debe ser light, breve, adaptada a términos presurosos, infantiles, como si se dirigiera a alguien al que no le gusta (o no tiene tiempo de) leer. Increíble pero cierto. No hace mucho, un diario tan emblemático como El País decidió cambiar de imagen. Luego, han seguido otros con la misma cantinela. En Camelot, también Levante ha optado por una línea incomprensible.

Actualmente, además, los diarios, aparte de su planteamiento tipo Internet, se han convertido, casi en exclusividad, en una espere de tienda de dos por uno a la que además añaden diversos obsequios dependiendo del día de la semana. Se pueden comprar decenas de cosas con cupones a precios (aparentemente) de saldo... Es bastante triste que periódicos, a los que consideramos serios, opten por ese sistema.

En un estilo rápido, y ahora veraniego, vamos a repasar una serie de noticias (algunas se comentan por sí solas) ligadas o no al cine, pero realmente sabrosas, edificantes o simplemente dadas como forma de reflexión para estos largos meses estivales.

No sólo proceden de Camelot, esa comunidad envuelta en líos de trajes y de negocios de campos de fútbol, en donde se promueven, en ciudades luminosas, rodajes suculentos, al parecer tocados por maleficios. Mágico hechizo de cuevas propias del reino de las mil y una noches, abiertas al conjuro de una (inexistente) palabra.

Alguna búsqueda de esos mundos de falso ensueño podría servir de base para algunos avezados guionistas de nuestro maravilloso cine, cuya academia a partir de ahora gozará con la sabrosa imaginación de su nuevo y visionario director, Alex de la Iglesia.

¿De verdad estos cambios de 'El país' han creado escuela?

Despiértese con noticias del reino de Camelot

En una localidad, una concejala, imitadora de la Carme Machi de Los abrazos rotos, trapisondeaba con droga. No sólo eso, dos regidores del mismo ayuntamiento han optado a un protagonismo de un perdido filme de toques "a lo Azcona". Así, el concejal de Hacienda defraudaba a Hacienda, mientras que el de juventud era acusado de pederasta. Inefable. 

Al estilo de un filme de Lazaga veraniego, una ciudad anuncia turismo reproductor. Como suena. Se hace turismo y de paso quienes tienen problema de fertilidad, se vienen con el embarazo puesto. Argumento que se abre a mil posibilidades y géneros, inclusive el porno duro.

Los abrazos rotos

En algún medio cinematográfico, denominado importante, se ha optado por arrojar al infierno de la mediocridad a la película francesa La cuestión humana, estrenada con mucho retraso (no se sabe por qué) en Camelot, mientras se consideran títulos muy interesantes, e importante, otros nefandos. La (gran) película de Nicolas Klotz fue considerada por las principales revistas de cine a nivel nacional como el mejor o entre los tres mejores estrenados en España en 2008. Pero, claro, ahora es ya 2009 y priman otras cosas. De pena. 

El mejor filme español del año para una publicación de cine (y más cosas) ha sido en 2008 Los girasoles ciegos. Se confunde idea (buena idea, buena novela) con cine (pobre, desmedida película). También, en el mismo sentido, se da un premio especial (añadido con calzador) a Camino. El que ambos títulos sean, en cierta manera, necesarios como forma de repensar una situación no debe equivocar a nadie hasta el punto de hacerles creer que son buenas películas. Entonces ¿cómo podrían ser consideradas El espíritu de la colmena, La caza, El buen amor, Nueve cartas a Berta, El verdugo, Calle Mayor, Surcos...?

Los gobernantes de Camelot siguen empeñados en que los niños aprendan el idioma chino. Es la forma de evitar gastar dinero para que tanto los  naturales de aquel país como las numerosas niñas adoptadas de allá reciban lecciones en los idiomas oficiales de Camelot.

La cuestión humana

Noticias de más allá de Camelot

Los mandamases de la religión que se cree, por aquí, única y verdadera (en otros países es otra la que se reafirma como tal), siguen empeñados en ser los legisladores de las leyes para todos (tirios y troyanos). Una forma peculiar de obligar a los demás (militen o no, practiquen o hayan mandado a hacer gárgaras sus primitivas ideas) a aceptar sus dichos y formas. Olvidan, tales popes, la diferencia existente entre Gobierno e Iglesia. Algo que su Jefe clarificó a sus discípulos en el Libro Sagrado. Las leyes promulgadas por Él las tomará quien quiera tomarlas. Nadie obliga a ello. Allá la conciencia de cada uno. Algo que no entienden los que están enseñados a destripar el poder mundano en nombre del dios que invocan. Eso sí, unos y otros, eclesiásticos, gobernantes, empresarios, cualquier mandamás, y no en minoría, romperán cuando les convenga las leyes que tratan de imponer.

Hay una película italiana sobre Andreotti, también otra (sin estrenar en España) sobre Berlusconi, esa especie de Jesús Gil y Gil a lo bruto. Claro, sobre políticos italianos. De todas formas, Nani Moretti, el director del filme sobre el actual gobernante italiano, se quedó corto a la hora de explicar quién era ese chulesco, pedante, risible, doliente y (entre otros muchos adjetivos) nefasto personaje. Si los políticos españoles son de sainete (los de Camelot ni les cuento), los italianos se convierten en los reyes de la astracanada carnavalesca en su versión más denigrante.

Luis Buñuel dirigiendo 'El fantasma de la libertad'

Introduciéndonos en el mundo del cine

Hace años se escribió una autobiografía sobre la mujer de Buñuel, Una mujer sin piano, título que explicaba cómo el marido la desposeyó, de miserable manera, de su piano. Fue por una apuesta sin sentido a favor de unas botellas de vino. Pues bien, no sabemos la poderosa (e imaginativa) razón por la que se ha tomado tal título para una película que acaba de rodar Rebollo con Carmen Machi de protagonista, y que para nada tiene que ver con aquella historia.

En pleno zipizape entre Almodóvar y los redactores de El País, Boyero y Hermoso (crítico y responsable de cultura en el periódico), el director manchego fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard. El periódico por escrito de la defensora del lector, se encargó de defender, ante la polémica, al periódico y a sus asalariados, de los lectores y del director olvidando cuál era su oficio. En su nada objetivo artículo afirmaba que Boyero hace crítica de sensibilidad. ¿Eso cómo se come? ¿Se quiere decir que el citado escritor es muy sensible? En absoluto, si hay que adjetivar su adjetivada letra, lo ideal sería aseverar su total visceralidad. Una pena que el crítico, que reafirma en varios de sus escritos no serlo, sea como es, porque en algunos de sus foros (¿será él? ¿será su equipo?) cuando logra liberarse de su ego y habla de otras cosas que no son cine (música, libros), a veces deja escapar algunas sabrosonas perlas. Pero de verdad y no otras, como su empeño constante en aclarar que le repugna el teatro.

Almodóvar nombrado Doctor Honoris Causa

En un interesante e irónico artículo, publicado en El País por el escritor, crítico y director de cine Vicente Molina Foix (El cine gratuito), se afirma que el número de personas que viven del cine en España (desde gente de salas hasta todos los que intervienen en el rodaje de una película) es de unas sesenta mil...

Vicente Molina FoixMolina Foix en el escrito se pregunta por qué a los espectadores (como en un plan renove cualquiera) no se le paga parte de la entrada (se supone que se refiere a los que acudan a ver una película española), al tiempo que, en su articulo, carga contra los que atacan algunos aspectos del cine español. No tiene desperdicio la referencia al buen escritor que es Juan Marsé.

Se refiere a lo que dijo, en los días que recibiera el Premio Cervantes, sobre los guionistas españoles. Cargó contra ellos haciéndolos responsables de los males de nuestro cine. También reprochó, en virtud de ello, la escasa calidad conseguida por alguna de sus novelas llevadas al cine (1). Pues bien, certeramente, recuerda a Marsé eso de que nunca digas de esta agua no beberé: en el pasado, Marsé escribió con su amigo (y también gran escritor Juan García Hortelano) el nefasto guión de Dónde tú estés horripilante filme dirigido por Germán Lorente. Quedaría una pregunta en el aire (para Marsé) y en la que Molina no quiere hurgar: ¿por qué ha autorizado el escritor, si así piensa, que varias de sus novelas hayan pasado al cine? ¿Será por cuestiones puramente económicas? ¿No ha actuado en algunos de esas adaptaciones como supervisor?

Memorando sobre los gustos de los espectadores

En unas jornadas (se entiende que centradas en el cine español) llevadas a cabo con el título La industria del cine: propuestas para el futuro,  celebradas en este mes en Madrid, se ha presentado un sorprendente informe sobre la imagen que el cine español tiene en la sociedad española. Fue realizado por METROSCOPIA, siendo encargado el trabajo por la asociación EGEDA. Era una manera de medir y comparar las actitudes, opiniones y evaluaciones de los españoles en relación con la actual situación de la industria cinematográfica en nuestro país.

He aquí lo que los españoles opinamos del cine español

Sin comentario alguno por mi parte (cada uno que saque las respectivas consecuencias), paso  a indicar algunas de las conclusiones que se vierten en el citado estudio:

-Para los españoles, el cine no ha perdido atractivo, ni el cine español es visto en forma negativa, eso sí se demanda una mayor sintonía del cine español con los gustos del público

-El 73% de los españoles ve regularmente (una o dos por semana) películas en televisión, el 41% las ve, con la misma regularidad, en DVD.

-Un 62% (entre los menores de 25 años) acude al cine una vez al mes.

-Un 3% no se interesa por el cine.

-Un 32% ve cine español con mucha o bastante frecuencia. El 57% ve poco cine español y un 10% no lo ve nunca.

-El 51% de los españoles reconoce ir ahora al cine menos que hace cinco años debido a que ahora tiene cine en casa; sin embargo, el 83% afirma que hay películas que sólo pueden verse en una sala de cine. Para el 81% resulta más cómodo ver las películas en casa, mientras que el 74% dice que no va a una sala de cine porque resulta demasiado caro, tanto por la entrada como lo que la asistencia al lugar lleva consigo (desplazamiento, bebidas, palomitas...).

-Nada menos que un 61% afirma que el cine español en su conjunto es bueno o muy bueno, frente a un 20% que lo califica de malo o muy malo.

¿Crisis? ¿Qué crisis? Ahora todos van al cine... o eso dicen

Otras curiosas conclusiones de este estudio apuntan lo siguiente, siempre referido al cine español:

-Debería tener más en cuenta el gusto del público (80%).

-La Administración debería combatir la piratería (72%).

-El cine español es bueno, pero arrastra una mala imagen (65%).

-Las entradas para ver cine español deberían ser más baratas (62%).

-Deberían estar las películas  más tiempo en cartel (59%).

-Hay en las películas españolas un exceso de personajes marginales (52%).

-Existe demasiado sexo en el cine español (44%).

-Se trata de un cine demasiado cutre (34%).

-El cines español es de izquierdas (27%).

Curiosas afirmaciones vertidas sobre el cine español debidas a personajes anónimos. En tal informe no se indica la totalidad de los encuestados tanto de forma general, como por sexo y edad.

Coda festivalera

Albertina Carri en Cinema JoveCon el mes de junio termina la primera gran oleada de los festivales de cine que se llevan a cabo en España. Hemos estado distintos redactores y redactoras en varios de ellos, en algunos también de fuera, y estaremos a partir de setiembre, cuando comience la segunda oleada, en otros tantos. Cada certamen es un mundo diferente. Eso sí, lo tenemos claro, nos parecen excesivos los que existen y abogamos por una clara característica que sirva para delimitarlos y definirlos.

Hoy muchos se enrocan en la categoría de cortometrajes o cine documental. El problema de estos festivales estriba en que la mayoría repiten, de unos a otros, los filmes de su sección oficial. El sentido de estos certámenes se encontrará en la serie de actividades o secciones que se lleven a cabo como forma de arropar dicha sección.

Todos los festivales tienen su apartado dedicado a la obra de un director, un actor o un profesional del mundo del cine. Lo hemos dicho muchas veces: creemos que, en ese caso, se debe de tratar de proyectar la obra completa del personaje homenajeado. Lo hacen los grandes festivales y lo deben hacer lo menos grandes.

Entre los últimos en celebrarse en estos días, por ejemplo, Cinema Jove ha sido, al igual que en años anteriores, ejemplar en ese apartado: por una parte, dando la obra entera de unos realizadores conocidos (Bo Widerberg, Laurent Cantet); por otra, dando a conocer a otros más jóvenes y prácticamente ignorados por estos lugares (el buen cine de la argentina Albertina Carri).

El Festivalito de CanariasHay festivales, con años a la espalda, que están obligados a despertar, a no dormirse repitiendo siempre los mismos y viejos esquemas. Hay varios que han evolucionado con los años de manera muy positiva (ejemplos, entre otros, pueden ser Gijón, la Seminci de Valladolid, Cinema Jove de Valencia), mientras que otros transitan (más bien que mal) pero con escasa inventiva. Parecen estar atados por el miedo como si un cambio en su hacer fuera una traición a sus orígenes, a sus fundadores o sus anteriores directivos.

Si se quiere tener un puesto revelante, en este tan ajetreado como competitivo mundo de los festivales de cine, hay que echar mano de la imaginación en la búsqueda de una clara identidad. Es, equivocándose o no, el camino, en el que, por citar polos opuestos, transitan el Festivalito de Canarias o los Cines del Sur de Granada. Jóvenes festivales buscando, en definitiva, nuevas propuestas. Casi nada, pero ciertamente mucho


(1) Marsé, cuando lo dijo, quizás olvidaba que Victor Erice había escrito un soberbio guión sobre su novela El embrujo de Shangai, que luego por problemas de producción no se realizó y acabó, con el original trastocado, en las manos de Fernando Trueba.

Cines del Sur, un ejemplo de festival bien organizado y adaptado a nuestros tiempos